1/1/26

Stranger Things. Temporada 5

-El condensador de fluzo ha fallado.
Hace mucho, mucho tiempo, cuando éramos jóvenes, empezó una serie titulada Stranger Things. Igual no te acuerdas de ella, pero molaba mucho. La cosa es que, finalmente, después de marear la perdiz, el 1 de enero de 2026 ha terminado.
Nunca me pareció una serie excepcional pero sigue gustándome en todo momento. Por cómo capta la esencia de los 80. Si no existiera el Mundo del Revés me seguiría gustando. Sin Vecna, sin los Demogorgon, sin el Azotamentes, la seguiría viendo. De hecho pienso que sobra mucho de ese barullo. Eddie Munson tocando Master of Muppets captaba los 80. Y lo mismo hace el vestuario (¡qué ochenteros se visten para la batalla final!), la música, los póster de películas, los peinados rizados y largos, objetos, juguetes o ese frase del condensador de fluzo. Era una conversación que podíamos tener en esos años. Y eso me vale. Si, además, forma parte de una historia con drama, comedia, fantasía y aventura, ¿cómo no va a parecerme una serie irresistible?
La abundancia de personajes supieron manejarla distribuyéndolos en equipos. Algunos lo critican. A mí me parece la única opción sensata. Y no gusta, sospecho, porque estamos continuamente cambiando de acción, de plano, repitiendo estructuras narrativas y provoca sensación de lentitud. Y a mí me da igual por lo dicho: más elementos de los ochenta que podemos ver.
Otro empeño de muchos era que muriese gente. Yo no veo la necesidad. En los 80 sobrevivían los buenos. Punto. En los 70 era lo contrario pero superamos aquella fase y no es necesario resucitarla.
Sadie Sink, en mi opinión, ha sido el gran descubrimiento interpretativo. Muy buena actriz.
Qué abrupta e intempestiva sonó la declaración gay de Will, tan explícita, inoportuna, poco sutil. No era el momento. No era la forma. Voy a decirlo: ¡Qué cursi! Y qué pesadita 8 con su insistencia en que 11 debe morir. Qué diálogos tan toscos a veces.
Me gustó mucho cuando se ponían macabros, edificios derretidos, cadáveres monstruosos, torturas, escenarios surrealistas de devastación…
¿Gran serie? Para nada. Pero muy disfrutable, entretenida, agradable, nostálgica… Para sentarte, desconectar, dejarte llevar por una aventurilla.
Y sale Sarah Connor. Nancy, con un look (y armas) muy Sarah Connor contra Sarah Connor. Sí, ésas son las cositas que me gustan. Los guiños que vi y los que me he habré perdido.