He
aquí una buena razón para ver las series en versión original (con
subtítulos o sin ellos o en otro idioma). Al final del episodio 3 la
voz de cierto personaje nos llega (también al protagonista) antes
que su presencia física. Y es una voz inconfundible. Una forma
interesante de plantearnos el giro.
Al
mismo tiempo me parece un agujero de guion gordo porque es de
imaginar que Teddy sabría quién es Pine. Y luego vienen giros que
no me creo. No puedo creer que Olivia
Colman
cediera ante esa presión ni la casualidad de que te vengan los
perros cuando los necesitas o que te dejen el teléfono para llamar a
mamá.
Que
lo de “Mándame
su foto”
es de cajón y debió ocurrir mucho antes. John
Le Carré
autorizó a que se expandiera el universo de The
Night Manager
pero si hubiera estado vivo no habría permitido esos fallos. En realidad es una serie muy poco Le Carré. Se ha deslizado en exceso hacia lo puramente comercial, alejándose de esas operaciones "tapadas".
Otra
cosilla: Susanne
Bier
no cayó en el melodrama.
Una
vez reseñados los defectos, los 6 capítulos de la directora Giorgi
Banks-Davies,
construyen una serie de espías decente, con un nivel de producción
más que solvente, casi siempre bien dirigida y con una trama no
demasiado intrincada, convencional en su arco.
Han
pasado 10 años entre la primera temporada y la segunda. Un
guion más coherente no era mucho pedir. Y los giros excesivos en los últimos minutos para, ahora, de repente, querer una temporada 3 inmediata, suenan a falsos.
Los
intérpretes están ahí por compromiso pero cumplen.

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