Realmente
pensé ver con más agilidad la trilogía de County
Line
pero han pasado 10 meses desde la primera.
Esta
segunda parte sigue siendo serie B pero está bastante mejor rodada.
Excepto las escenas de acción. Siguen siendo un desastre de montaje.
Entre otras cosas porque lo que ocurre es absurdo. Deberían
pensarlas mejor.
Al
igual que en la primera County
Line
lo importante son las relaciones de los personajes. En ese sentido
está bien llevada.
Alden
Rockwell vuelve a ser el sheriff del condado de Maksville pero ahora
no se lleva tan bien con la novata sheriff del condado de York.
Durante una de esas representaciones de batallas decimonónicas
aparece un cadáver justo en la frontera entre ambos condados.
Engrasar la relación con su colega Joanne Porter será complicado.
Sencilla,
sin grandes complicaciones. Ambos sheriffs van sospechando de gente
por diversos motivos. Son pueblos pequeños y mientras que la sheriff
nueva no tiene miedo de romper huevos para hacer la tortilla, el
sheriff veterano tiene miedo de perder amistades al interrogar a
viejos conocidos desde hace tiempo.
Ese
es el conflicto principal de la narración: disputas, modos diversos
de hacer las cosas. Es la parte bien llevada. Tal vez hablan
demasiado pero se deja ver.
Intentaré
que no transcurra tanto tiempo para poner punto final a la última
parte de esta saga. Hay cosas muchísimo mejores pero a mí me parece
un producto liviano y decente si necesitas no pensar mucho. Basta
dejarse llevar.

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