Me
parece bien que alternen entre el libro 2, precuela, y el libro 3,
secuela. No era cuestión de prescindir durante una temporada del
reparto ya conocido.
Vamos
con lo que no me gustó. Primero
la pérdida de memoria de Nichols. No estaba en el libro, no era
necesaria pero, ante todo, ya he dicho que ese recurso de la memoria
selectiva no da buenos resultados. Ni siquiera en Proyecto Salvación.
Aquí se nota que hay reacciones poco lógicas por parte de los
“antiguos” amigos. Demasiado artificio para sostenerlo. Imagino
que fue un recurso narrativo para equilibrar el ritmo alterno entre
narraciones del antes y el después.
No
debieron estirar el arco de Tim Robbins para buscarle
redención. Su giro a la “bondad” fue brusco e innecesario. Debió
quedarse muerto en el incendio (como hacía en la novela). Lo mismo
pienso de los vuelcos morales del matrimonio Sims.
Por
lo demás muy bien. Disfruté el universo de Hugh Howey en su
versión literaria. Ahora le pongo pegas porque no encajan con lo que
conozco, pero también cinematográficas (de verdad: lo de la memoria
es un error el 99% de las veces). Sin embargo hay desvíos de lo que
conozco que me alegran mucho. Porque me la hacen imprevisible, porque
no conozco el modo exacto en que nos aproximamos al final.
Creo
que es una historia muy buena acerca del control social, de la
manipulación política. Y, al mismo tiempo, de la inquebrantable
necesidad latente de ser libres. De no someterse a la autoridad. La
idea general es obvia pero creo que se puede profundizar en
ramificaciones psicológicas según cada uno de los personajes:
miedo, acomodo, hijos, qué sacrificamos, aislamiento, sumisión,
entrega. Y, bueno, claro, saber cuál es la puñetera verdad.
Por
supuesto está el tema de Helen Drew (célebres últimas palabras de
esta temporada). ¿Qué descendencia hay en el Silo 18? Ahí me
pillan y me parece uno de los cambios más acertados respecto a la
novela.
Sigo
alucinando con ese plató y el CGI.
-Tenemos
que eliminar el Silo 1.
Sí.
Lo dejamos para la próxima temporada.






