30/8/26

La constelación del perro

Hig es un tipo joven. Vive en las montañas con el cincuentón Bangley. A veces Hig coge la avioneta y vuela hasta la apocalíptica, devastada, casi desértica ciudad para coger Sprite u otro capricho. Ha decidido dejar a Bangley y partir en busca de algo más, de un rastro de civilización, de esperanza.
En otras ocasiones he comentado que Ridley Scott es mucho mejor cuando dirige ciencia-ficción que cuando dirige pelis de Historia o cualquier otra cosa. Cuando toca la Historia es un energúmeno. La gente ve esta peli y dice: ¿por qué no ha rodado una peli del Oeste? Porque es realmente una peli del Oeste. Y yo pienso: déjale tranquilo. Si hubiera rodado una del Oeste habría querido meter una avioneta, un naufragio en el desierto o un tiburón de las arenas.
La peli, por otra parte, sigue esa estela del cine apocalíptico nómada: gente errante que encuentra amigos, enemigos y deciden en quién pueden confiar o no. Algo así como The Road venida a menos. O incluso El libro de Eli también venida a menos.
La peli discurre plácida, tranquila, centrada en unos personajes que tampoco tienen mucho que contar salvo un trauma que repiten varias veces. En cierto momento Scott se da cuenta de que esto es cine de Hollywood y mete unas cuantas explosiones, tiros y escenas lisérgicas para cerrar con un epílogo pausado que se me hizo demasiado largo.
Lo siento si no cuento algo del fondo, del mensaje, de rascar bajo la metáfora de la ciencia-ficción. Pero es que creo que no hay nada más que lo que se ve, lo obvio.
Se deja ver, a veces aburre, los encuentros te despiertan un poco por el reparto y por ver qué pasa con esa nueva situación, pero es bastante elemental.
Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce y Allison Janney. Tú y yo sabemos que debieron estar mejor aprovechados.

29/8/26

El ser querido

Esteban, célebre director de cine lleva 13 años sin ver a su hija, Emilia. Esteban propone a Emilia que sea la actriz principal de su próxima película.
Sorogoyen. Hay que reconocerle que tiene las ideas claras y sabe exactamente lo que quiere. Arrancar la película con una conversación de primerísimos planos, de plano y contraplano, durante 20 minutos es bien arriesgado. A mí, personalmente, no me gusta, pero reconozco lo bien que lo lleva, cómo se pisan las réplicas, la naturalidad -y tensión- con que fluye.
Pensé que sería inevitable compararla con Valor sentimental. En cierto modo es así por el tema. Pero ahí termina todo. Los planteamientos son muy distintos.
La película de Sorogoyen es muy cinéfila en el sentido de que se empeña muchísimo en mostrar cómo se filma una película. Ahí realiza una película dentro de la película. Pero está ese documental sobre la primera película que hizo. Y vuelve a ser otra película dentro de la película. Pienso que la cinefilia de Sorogoyen se come el tema central.
Lo mejor es esa ambigüedad permanente, ese no decirse cosas por mucho que se digan a veces: dejar que el espectador interprete. Y también me gustaron muchos pequeños detalles. Ese parecer que Emilia no conocía el restaurante cuando sí lo conocía, la búsqueda en Google en la que ella no aparece como hija, la chica que comenta que Emilia no disfruta cuando actúa, el encuentro con la otra familia, cómo la película El ser querido pasa a ser la película Desierto en el mismo plano cambiando la iluminación…
Pero hay cosas que no pillo. No entiendo todos esos saltos al blanco y negro, tan innecesarios. La entrevista con el periodista no me la creo para nada. Ese distanciamiento inicial es comprensible pero se prolonga demasiado (en tiempo fílmico) sin llegar a nada. Secuencias que, en retrospectiva, parecen superfluas…
El conjunto me pareció bastante desequilibrado. Pongo un ejemplo: el rodaje de la escena de la comida. Comienza siendo algo imponente y se alarga tanto que termina por agotar. Me interesó su violencia latente y me aburrió porque parecía que nunca iba a terminar. Lo realista pasa a ser artificio.
Pienso que es una película para que Javier Bardem vuelva a lucir sus impresionantes dotes interpretativas, para reflejar el ego descomunal de Esteban, pero la cuestión paternofilial apenas lo rozan, muy lejos de llegar al meollo.
Mi escena preferida: cuando comenta que es malo beber y su consecuencia.
De la hipocresía con el pueblo saharaui mejor ni hablar.

28/8/26

Al margen (704)

1. Parece que
Robocop tendrá serie y su protagonista será Dan Stevens. Yo no le veo mucho futuro salvo como procedimental sencillo. Igual me sorprenden.
2. Que a TVE le funcionen mejor Curro Jiménez y Verano azul que sus productos actuales debería hacerlos pensar. Pero me temo que ésa es una palabra prohibida en la cadena pública.
3. Woody Allen comenzará a rodar Wasp 2026 en Madrid a partir de octubre.
4. Seguimos sin saber quién será el nuevo James Bond, pero Saoirse Ronan se ofrece para ser la villana. Ojalá las futuras ideas fuesen tan buenas como ésta, pero lo dudo.
5. James Gunn llegó como el superhéroe que salvaría DC. Tras el caos de la no-fusión de Warner y Paramount, tras el desastre económico de Supergirl y tras las confusas narrativas tonales de los productos, parece que Gunn tendrá que buscar otro trabajo después de su segundo Superman.
6. Y Zack Snyder se alborota y ya propone ser él quien regrese a dirigir. Entre tanto caos igual le dejan. Sumarán caos al caos y volverán a poner cara de sorprendidos.

27/8/26

Jofroi

Marcel Pagnol
fue uno de los pioneros en el cine sonoro francés. Creo que no llegó a realizar nunca cine mudo. Se subió al carro del sonoro en cuanto apareció.
Otro de sus intereses era el mundo rural. Pienso que cualquiera que haya vivido una temporada en un pueblo enseguida rememorará esas grandes “tragedias” de pueblo.
Jofroi vende su huerto a Fonse. Pero cuando Fonse se dispone a cortar los árboles, Jofroi se lo impide.
Está todo el paisanaje: los campesinos, el cura, el maestro… Argumentaciones filosóficas acerca de la vida de los árboles, del suicidio, la culpa, falacias en las proposiciones, sofismas… A nivel cuñao, claro.
Es por supuesto una comedia pero sin pretender burlarse de ello. Es una farsa alrededor de la cabezonería y terquedad de los lugareños, de convertir en un drama desmedido un pequeño detalle cotidiano. Hay una comprensión real, profunda, de los personajes, de su humanidad y contradicciones, de su bondad y pequeñas miserias.
Mediometraje entrañable con una bonita fotografía en blanco y negro. No sé en qué grado la han restaurado pero se ve y se oye de maravilla.

26/8/26

El almirante: Mar de fuego

-El miedo no discrimina.
En Corea del Sur van muchísimo al cine. Cuentan la taquilla por número de espectadores, no por dinero, y eso no está sujeto a la inflación. Son 51 millones de habitantes (no mucho más que España) y no es raro que alguna película la vean más de 10 millones de espectadores.
El récord, con más de 17 millones (1 de cada tres habitantes), lo tiene esta película. Una hazaña semejante a la de Blas de Lezo. Pero aquí nunca haremos una película sobre Blas de Lezo porque una inmensa masa ignorante pensaría que es fascista o racista o imperialista o algo así un hecho del siglo XVIII. Que, también te digo, para que me destrocen la historia o las secuencias de acción, mejor que no hagan nada.
Blas de Lezo: 6 navíos contra 200 barcos británicos en Cartagena de Indias en 1741.
Yi Sun-sin: 12 navíos contra 300 barcos japoneses en Myongnyang en 1597.
Una absoluta locura estratégica. Es una maravilla contemplar el sistema de remos, el anclaje de los barcos girando sobre su eje a babor y estribor, la zona de corrientes y remolinos que empujaba al enemigo hacia el centro, cañones, rifles, flechas…
Una maravilla épica. La superioridad numérica atrapada en una ratonera donde la muerte llegaba de formas inesperadas. Un almirante de marina que conoce al dedillo los mares de su patria y los aprovecha en cada bahía, cada estrecho, cada corriente, cada marea. Y rodado con claridad para que el espectador entienda las posiciones navales.
Exagerando la realidad, claro que sí, en modo espectacular. Tiene ese tono heroico y legendario que occidente parece haber olvidado y que Corea abraza con gusto. Un relato apabullante en sus escenarios bélicos, sus discursos esculpidos y sus gestos grandilocuentes.
Cine comercial bien hecho, a lo grande.

25/8/26

Rose of Nevada

La fotografía es excepcional. Formato de 4:3 (cámara de 16 mm), textura con muchísimo grano, fotogramas quemados, fuertes contrastes de color… Muchísimos primerísimos primeros planos. Encuadres de enorme detallismo. Parece un documental sobre las labores de un barco pesquero en los años 60 del
cinema verité, pero en realidad estamos en una peli de ciencia-ficción. Aunque tardas en darte cuenta. O igual lo del viaje en el tiempo es sólo un anzuelo para que te veas el documental.
Rose of Nevada fue un barco pesquero que desapareció hace 30 años. Ahora, de repente, aparece de nuevo. Amarrado y todo. Algunos se ofrecen para ser tripulantes, volver a pescar y sacar un dinero en un pueblo que se va a la ruina. Algunos están interesados en que eso ocurra.
No vas a encontrar explicaciones acerca del viaje en el tiempo. Una inscripción en la madera te advierte: Bájate del bardo ahora. Yo te recomiendo que sigas porque aunque lo racional queda anulado se trata de una película muy sensorial y emocional. Está más interesada en libertad, destino, aceptación, aprovechar el momento… La película pudo ponernos en la piel de dos personajes. Nos pone en la del que más va a doler, el que pierde todo, no en el lugar del que gana bastante.
Un tercer personaje sería el capitán. Pero el capitán es como un observador, alguien que sabe las reglas del juego pero no las va a contar. Se ocupa de que todo siga adelante y no interviene salvo necesidad.
Onírica, inquietante, sin respuestas. Una historia de buque fantasma más bien para cinéfilos. Visualmente muy atractiva.
Mark Jenkin dirige, fotografía, escribe, monta, edita el sonido… Un autor de los de antes.

24/8/26

El extranjero

Meursault vive en Argel, hacia 1938.
La película arranca en el momento en que le comunican el fallecimiento de su madre. Meursault recibe la noticia como quien se mira las uñas. A Meursault le da todo igual.
Un poco de opinión filosófica. Esto va de hombres libres. Libres de moral. Nietzsche tenía al suyo y le llamó superhombre. El de Camus era el polo opuesto, el indiferente, el pasota absoluto. Me parece más coherente el de Camus: tanto esfuerzo por liberarte de la moral para luego querer imponer tú la tuya. No. Mejor la náusea de Camus.
Mejor aún el Ripley de Patricia Highsmith. Es verdaderamente amoral, es divertido, no es pedante e igualmente perturbador. Sólo es literatura pero es el más coherente de los tres si nos ceñimos a lo que haría un amoral en toda su plenitud. Y de verdad de la buena no siente culpa alguna. Porque es literario.
Se me ocurría esto por la fotografía en blanco y negro. No persigue un esteticismo tan abrumador como el Ripley pero sigue siendo una gran labor de fotografía. Y, desde luego, los personajes tienen bastante en común.
La cuestión, pienso, es: ¿por qué mata al árabe? Mi interpretación: lo mata porque le provocó un sentimiento, lo sacó de la indiferencia. ¿Qué sentimiento? Da igual. Estaba imperturbable y le han alterado. Similar reacción violenta a la que tiene ante el sacerdote. Proclama el absurdo de la vida, el sinsentido, el que nada importa, pero eso le provoca salir de la placidez de la inanidad.
El absurdo risible de la película de Fernandel que veía con Marie se hace realidad.
Hace poco comenté otra peli de Ozon: Cuando cae el otoño. Me gustó más que la presente. Tenía un nivel de ambigüedad mucho más inquietante. Ésta, con su juicio, exposiciones de abogado y fiscales, es menos sutil. En el fondo más moral.
Pero como casi siempre, Ozon logra tocar alguna tecla dentro de ti.