El
título parecía decirlo todo. Jason Momoa y Dave Bautista
repartiendo tortas en Hawaii. Comedia de acción. Pero no es eso
exactamente.
El
padre de estos dos morlacos muere atropellado y a ellos no les
importa lo más mínimo. Sin embargo cuando la yakuza entra en sus
vidas comienzan a pensar que tal vez el atropello no fue un
accidente.
La
película es convencional, mecánica y previsible. Los buenos van a
por los malos, los malos secuestran a algún ser querido de los
buenos -mujeres preferiblemente- para obtener lo que quieren, los
buenos van al rescate.
Eso,
de por sí, no está mal, si sabes jugar alguna carta bien: un giro
sorprendente del guion, planificación atrevida, chistes buenísimos…
Los
hermanos demolición es desconcertante. Digamos que la comedia se
limita a los chistes verdes para adolescentes que sólo hacen gracia
a los gringos. Lo demás no es comedia. Tratan de que Bautista y Momoa cuelen como actores dramáticos: desarraigo,
conflictos paternos, distanciamiento… Al mismo tiempo la violencia
juega a ser unas veces liviana y loca y, otras, cruda, bestia, muy
sangrienta. Unas veces no se ve un muerto en escenas de masas, otras
veces es demasiado explícita.
Otro
producto que no encuentra el tono. En su afán de alcanzar a un
espectro amplio no la hace del todo apta para nadie. Hay demasiada
dispersión de géneros para una trama tan simplona. No puedes ser
tan básico cuando en ocasiones te pones tan serio.
Me
gustó el tiroteo en la carretera con Morena Baccarin al
volante. Me gustó en el sentido de que tiene algo de novedoso, el
resto es un copia y pega de otras pelis.






