Vale.
Consiguió descolocarme.
Una
aclaración inicial. No me gustan las pelis de juicios. Porque estoy
cansado de la fórmula de Hollywood. Decidí probar con una película
india, a ver qué tal me sentaba la variación.
La
película arranca con dos mujeres. Neha es una joven fiscal
abriéndose camino. Sarika es una taquígrafa que, de tanto
presenciar juicios, se las sabe todas. La veterana taquígrafa
comienza a sugerirle trucos a la fiscal. Una interesante alianza.
Después
añadimos una capa más. Un caso de asesinato enfrenta a Neha contra
su padre, que es abogado defensor. Todo esto tiene su miga porque el
padre es una celebridad que apenas pierde casos. Entramos a un
terreno semejante al de La costilla de Adán.
Y
una tercer capa: el asesinato no es algo aleatorio. Va a exigir
investigación y nos encontramos de repente con una trama de suspense
que, aunque la hayamos descubierto en los últimos minutos, termina
por convertirse en la clave de la película.
El
montaje organiza con precisión los detalles. Las piezas de la
historia encajan de modos inesperados para construir algo más grande
que cada una de sus partes.
Me
parecen muy ingenuos algunos de sus diálogos leguleyos, pero
entiendo que tratan de insistir, una y otra vez en una única idea:
No importa la justicia. Importa ganar el caso.
Es
muy comercial, poco jurídica, entretenida y un poquito cínica. Pero
realista en su fondo. Y plantea cierta complejidad psicológica en
los actos de abogados y fiscales que es lo que realmente le interesa:
así es el sistema.






