-Gracias,
señor.
Ada
queda sola en el puesto de avanzada tras la muerte de su padre.
Decide abandonar el puesto e ir a la civilización. Pero antes se va
a topar con unas bolsas de oro, unos hombres desagradables y otra
chica en apuros.
Estamos
en 1865. Es decir: lo que los historiadores consideran el inicio de
lo más salvaje del salvaje Oeste. Soldados desmovilizados con armas,
fiebre del oro, guerras con los nativos… El caos sin ley.
Es
un Western que crece a fuego lento. Una cabaña, un entorno de
bosques, una decena de intérpretes y la razonable idea de sacar el
mayor provecho salvándose quien pueda.
Está
todo bastante bien. Me gusta la psicología de los personajes, sobre
todo la de la protagonista, con bastantes matices. Es buena gente
pero tiene su lado oscuro, no es ingenua, busca lo práctico… Su
padre fue soldado y agente de Pinkerton. Ada sabe lo que es el dolor
y la penuria. Así que no va a desprenderse del oro fácilmente.
Es
una historia bastante cruda. Incluso con momentos muy bestias.
Explícita en todo momento de su descarnada violencia. La fotografía
es fría. El montaje, por lo general, es correcto, pero le
cuestionaría esos extraños flashback que a veces aportan
poco o nada.
No
es la típica del Oeste. Tiene un tono hiperviolento, con la tensión
creciendo a fuego lento y un tiroteo final sin fantasmadas, cruento.
Tú verás si es tu estilo. Me ha parecido buena película, sólida,
sin ser una maravilla.






