Inspirada
en la peli de 2004. El protagonista es, en esencia el mismo. Antes
estuvimos en México y ahora en Brasil. Antes había que proteger a
una niña y ahora a una adolescente que, por supuesto, es más
difícil, porque ya sabemos que las adolescentes son idiotas. Y si le
dices que se quede quieta en la casa de una favela, ella, más lista
que nadie, va a salir a dar una vuelta.
Tras
Wonder Man parece que a Yahya Abdul-Mateen II no
le faltará trabajo y aquí retoma el papel de Denzel Washington.
Podemos
decir que la serie es aceptable. Una más de venganza y tiros, sin
reparos en la crudeza, en lo explícito de las torturas, en un
“bueno” que ejecuta acciones más que cuestionables.
También
podemos decir que su mera existencia no tiene ningún sentido porque
pudo ser una película. Una película que ya existe. Le sobra metraje
por horas. Que sí, que lo van rellenando con peleas y con gente
intercalada antes de llegar al malote final. Son escenas de acción
que se pudieron reducir a una y tan tranquilos.
Para
el final reservan un tiroteo en un hospital sin pies ni cabeza. El
plan, de por sí, es absurdo. Pero es que lo que pasa allí es
totalmente inverosímil.
Está
también Alice Braga que se convierte en chófer venida a más.
Demasiado
largo y demasiado increíble. Pero insisto: si quieres ver gente
partiéndose la cara porque sí, adelante. Tampoco te aburrirá
mucho.






