La
policía tiene a su alcance alucinantes medios tecnológicos de
vigilancia gracias
a la IA.
Los delincuentes también. Cuando unos violentos ladrones hackean a
la policía sólo queda una opción: sacar del retiro al poli de la
vieja escuela.
Jackie
Chan.
Y
si está Jackie Chan, por mala que sea la peli, al menos
tienes la seguridad de que habrá coreografías de peleas buenas.
Tiene
un largo arranque espectacular en el que no acabó de gustarme el
montaje sincopado, pero eso no le resta que sea llamativo. Los chicos
de Ahora me ves tienen aquí algo que aprender. Tras este
inicio viene la presentación de personajes en serio. Hacen bien en
mostrarnos quién es cada uno aprovechando que entramos en un
valle de caída de tensión, a una vigilancia que se prolonga durante días. Es
también el modo en que el protagonista va entrenando a la policía
Qiuguo.
Nos
enfrentamos a una película de 141 minutos -hay que ver los títulos
de crédito- y me parece que mucho de esto sobra. En realidad sobran,
creo, personajes. Demasiada gente. Reducir el número de buenos y
malos habría beneficiado al metraje.
Lo
que más me sorprende es que usan una música lenta, suave y
dramática para las escenas de acción. También llama la atención
cómo nos hace sentir admiración por el malo (Tony Leung)
cuando es traicionado por los suyos. Y eso que es un auténtica
carnicero.
La
policía de Macao tiene unos locales impresionantes. Me gustó ver en
las tomas falsas cómo Jackie Chan y Tony Leung
cantaban y se lo pasaban bien y cómo les ayudaban a levantarse del
suelo. Que ya no están hechos unos chavales. Muy original esa pelea en cuclillas.






