Cuando
leí la trama pasé de ella. Una historia de supervivencia y heroísmo
en mitad del fragor del incendio de California de 2018. No era para mí. Pasó el tiempo
y alguien me dijo las palabras mágicas: dirige Paul
Greengrass. Y eso para mí es fantasía pura. He visto
casi todas sus películas, pienso que es un mago con la cámara y que
nadie -nadie- maneja la tensión como él.
Desde
el principio tiene ese estilo: utilizar planos de 3, de 4 segundos
como mucho, en cuanto llega el meollo de la historia. Las películas
están llenas de cortes, el ritmo se incrementa y el tío te sube la
tensión y la frecuencia cardiaca. Me encanta su manejo de la cámara.
Normalmente estoy en contra de la cámara en mano pero él sabe lo
que hace y cómo debe usarse. Además la tecnología actual le ayuda
a hacer cosas más imaginativas: no es que meta la cámara en el
fuego, es que a veces usa la cámara como si fuese una pavesa impulsada por
el viento.
Autobús
escolar, un chófer, una profesora, 22 niños. Matthew McConaughey
y America Ferrera. El bus queda rodeado por el fuego e
incomunicado por radio. No profundiza mucho en los personajes. Les
otorga una historia mínima y lo demás es el espectáculo devastador
de las llamas y Paul Greengrass con la cámara.
Cuando
termina la película me sigue dando igual la supervivencia y el
heroísmo. Pero es un gustazo ver cómo filma este hombre.
A
mí me sirve. Disfruto con su técnica.






