La
chica muerta nos cuenta desde el más allá la historia de su
hermana, Baby Karmarkar, sordomuda, y de cómo se convirtió en
asesina a sueldo para ganarse la vida y vengar a la fallecida
narradora.
Esta
película es un encontronazo de conceptos. Cosas brillantes y cosas
muy flojas.
La
idea original es muy atractiva. El guion sobre el que se apoya no
ayuda en su desarrollo. Hay ciertos elementos propios del cine indio
que son un lastre. Sobra gran parte de la trama romántica y sobran
esos golpes de humor tan inoportunos en momentos de acción
dramáticos. No encajan para nada. Es totalmente ridículo lo de
Lucky y su colega decidiendo quién dispara a la chica. Pretende ser
gracioso, claro, pero está totalmente fuera de lugar.
También
le sobran muchas coincidencias, casualidades que realmente no eran
necesarias.
Ahora
bien: la dirección y la dirección de fotografía son fabulosas. Hay
ideas, personalidad y un estilazo que atrae inevitablemente. Merece
la pena por su apartado visual. Está realizada con elegancia,
movimientos de cámara adecuados, contención y calma cuando debe
haberlas… Y violencia cruda cuando toca.
Baby
fue entrenada por un hombre y en esos mundos delictivos, los crímenes
se acaban cruzando y los muertos son los de al lado. Las venganzas se
suceden. Esta parte es bastante previsible. Mucho cliché. Por otro
lado está la mujer policía, al servicio de la ricachona. Esa parte
es breve pero jugosa y, desde luego, determinante para el final.
Y
tal vez para una continuación.
La música: lo mismo. Hay temas que suenan a trillados y otros muy logrados, muy atmosféricos.
No
hagas mucho caso al guion y déjate llevar por la imagen. Se puede
disfrutar bastante bien.






