Peter
Falk, Alec Guinness, Peter Sellers, David Niven,
Elsa Lanchester, Maggie Smith, James Cromwell y
Truman Capote. Y si te preguntas a quién pertenece el grito
que suena cuando se aprieta el timbre, es de Fay Wray.
O
entras o no entras. Si entras es una delicia. Pero es una de esas
películas que se sostiene (o no) sobre el puro humor absurdo.
Diálogos absurdos y situaciones absurdas en una parodia de las
películas de detectives.
Se
burlaban en plan muy meta de los whodunit, los “quién lo
hizo”, la plaga derivada de Agatha Christie. No parece
que la crítica afectara mucho al género porque la peli era de 1976,
ya ha llovido y se sigue haciendo cine del mismo género a
cascoporro.
Los
mejores 5 detectives del mundo son invitados por un excéntrico
anfitrión (Truman Capote, obviamente) que les comunica un
próximo asesinato. Habrá un millón para quien lo resuelva.
El
guion es una locura sin sentido. Frases delirantes que unas veces
funcionan mejor que otras. Pero con ese reparto a quién le importa.
Confieso que lo único que recordaba con claridad era el “Benson
Señora”. E imagino que será lo que recuerde pasado el tiempo.
Porque ya no sé si hubo crimen.
Sí
sé que es políticamente incorrecta y que hoy no se podría hacer.
Los comentarios sobre chinos, japoneses, maricas y otras minorías no
pasarían la censura. Porque, si aún no lo sabes, antes había menos
censura que ahora.
Cuando
te enfrentas a pelis así tienes que dejar aparcada la razón desde
el primer minuto o te estrellarás de inmediato contra la ficción.
Antes de llamar a la puerta de la mansión te caerá una estatua en
la cabeza.
Un
juguete loco muy divertido. En mi opinión. Puede que para ti no lo
sea tanto.






