No
sé en los libros. En la serie es una organización muy confusa. Se
supone que son meros observadores que consignan información. Pero
eso no es lo que vemos. Hay tantas facciones con tantos objetivos
diversos que tanto da que exista o no.
Ése
es un serio problema. La organización que protagoniza la serie
podría no existir y no pasaría nada.
Segundo
problema: se habla de vampiros y brujas. Y sabemos que hay otras
muchas criaturas. Se habla. En la práctica sólo puedes remojar en
sangre o ver un poco de acción brujeril a partir del capítulo 4.
Tercer
problema: el protagonista es un tipo contratado porque lee mentes.
Pues, oye, lo típico: funciona a ratos. Cuando al guion le conviene
el poder se le estropea o, el muy lerdo, no lo usa, sin explicar el
porqué. Luego vuelve a recuperar el don para ver con absoluta
nitidez algo inútil como un recuerdo de un adolescente a caballo.
Cuarto
problema: se pudo contar lo que se cuenta en una peli de 2 horas. El
ritmo habría estado mejor y se eliminarían subtramas que no van a
ningún lado como todas esas veces en que el protagonista dice que si
le vuelven a mentir se va. O su situación laboral previa o casi todo
lo que hay antes de entrar a saludar a William
Fichtner.
Imagino
que sólo es para los seguidores de Anne
Rice.
Yo he aterrizado aquí directamente desde Entrevista
con el vampiro
-ya ha llovido- y me ha parecido un tostón con poca hemoglobina y
mucha incoherencia.
Imagino
que me he perdido algo.
Una
de esas cosas que terminé por pura cabezonería.






