5/7/26

Minions & Monsters

-Ahora hay
merchandising de los minions. ¿Qué se les ocurrirá después?
Los minions, como siempre, buscan a un malvado al que servir. Como siempre, por torpeza, acaban matándolo. También, por accidente, en los años 20, acaban convirtiéndose en las mayores estrellas de Hollywood con películas incomparables. Los Oscar tienen forma de ya sabes qué. Los principales artífices son Henry y James.
Hasta que llega el sonido. Y les despiden.
Y tienen una idea brillante (absurda). O dos. Porque es eso o invadir la Tierra.
Si eres cinéfilo podrás disfrutar las decenas de referencias a los Lumière, Meliès, Chaplin, Harold Lloyd, Buster Keaton, Casablanca, Cleopatra… Brutal la de Ciudadano Kane. Y si eres niño disfrutarás del caos, el azar, la locura, el embriagador ritmo de payasadas.
Vale. Tampoco hay más. Ya conocemos a los minions y dan para lo que dan. Es un desparrame de gags que no conceden respiro, unos más graciosos que otros, pero hay que reconocer que son imaginativos y casi siempre con ingenio.
Divertida sí que es para todo el mundo.

4/7/26

Los músicos

-Empecé a componer música para liberarme del yugo del lenguaje.
Astrid, de la rica familia Carlson, posee dos violines y una viola Stradivarius. Al fin compra por 10 millones el cello Stradivarius que le faltaba para un cuarteto de una obra de Charlie Beaumont. Ahora sólo necesita a 4 grandes músicos… y que no se maten entre ellos.
Qué interesante. Hay detalles fabulosos como ése en que los 4 músicos deben viajar en coches distintos por requerimiento de los seguros de los instrumentos de cuerda. O el jacuzzi, que “reacciona” conforme a la situación anímica. Pero obviamente el núcleo está en los personajes. Y es curioso porque tampoco profundiza mucho en ellos. Apunta un par de matices sobre su personalidad, deja que el espectador suponga por su cuenta y se limita a mostrar conflictos sobre si esta nota debe sonar así o no.
Por otra parte está la cuestión de la comedia. En sentido estricto no es una comedia. Habría sido muy fácil exagerar los caracteres y construir un relato vivaracho, alocado. Sin embargo optan por el drama, por la composición de personajes serios. Y el espectador va a descubrir la comedia en la impostura, las manías, el egocentrismo de cada uno de ellos. En ese sentido es un drama con toques sarcásticos, un poco ácido, un humor derivado de la psicología de los personajes, de su humanidad. Qué logrado el retrato de personajes.
El montaje, con cortes abruptos y saltos narrativos, ayuda mucho a esa aparente sequedad en la narrativa mientras vemos cómo la trama evoluciona con rapidez.
Cuando Astrid piensa que la solución sería traer al propio compositor en persona, descubre que tal vez sea el más excéntrico.
Una bonita metáfora de la vida, de las relaciones humanas, del laborioso logro de estar en sintonía. Sin ser explícito ni moralizante ni vender ideologías. Sin artificios, sin alargar las escenas más de lo debido, desde la contención.
Se les da bien a los franceses este estilo de cine, pero Los músicos es excepcionalmente buena.

3/7/26

Al margen (696)

1. Dicen que
La muerte de Robin Hood está bien dirigida, fotografiada, interpretada. Pero me parece que no voy a verla porque es otro tipo que agarra un clásico para destrozarlo. Lo único que hay aquí de Robin Hood, dicen, es el saqueo para el título. Creo que hay algo perverso en esta sociedad de la posverdad que busca la destrucción de los mitos. Temo que a La Odisea le ocurra lo mismo.
2. Telefónica dedica 200 millones a Movistar+ para cine. En cualquier empresa privada eso daría sus frutos. Pero dudo que funcione en Movistar+. Se parece demasiado a una pública, está atada por ideologías, amigos y favores. Y poco abierta al riesgo y la originalidad. Y son rácanos.
3. 65 millones a nivel mundial. Supergirl. Qué desastre tan brutal. No merece tan mala cifra. ¿Será una de esas a la que el verano la mantiene estable? Lo dudo mucho pero el descenso de este finde nos dará la clave.
4. José Mota se estrena como director con Arriba Tutto. Empecé a alegrarme hasta que leí que se ambienta en la Guerra Civil. Pero qué cansinos. De verdad. No sé. Ya voy con menos ganas. Si es que voy.
5. Seth Rogen ha criticado a los críticos que critican sus películas. Tienen que darle buenas reseñas, si son malas hacen daño a su salud mental. Y lo dice el tío que se dedicó a insultar la obra de Sylvester Stallone. Rogen está cada vez más bocazas y le va a salir caro.

2/7/26

Normal

-Y entonces ambos disparamos. Yo apunté mejor.
Durante 8 semanas Ulysses Richardson (Bob Odenkirk) es el sheriff temporal de Normal (1890 habitantes). Hasta que escojan a otro. Su idea es no meterse en líos y dejar el pueblo como lo encontró. A pesar de que su instinto le dice que allí pasa algo. A pesar del exceso de armas que hay en Normal. Excesivas incluso para EEUU.
Esta peli debería formar parte de la saga Fargo.
La película arranca tranquila, fluye sin prisa. Nos muestra a las gentes del lugar y las pequeñas rencillas rurales, las manías. Y, mientras, va sembrando la trama de pistolas de Chéjov. La chaqueta de cuero que hace ruido, el truco con la bala de la recámara (como carecterización), el alce, Lena Headey… Está plagada del recurso de Chéjov. Mucho antes o poco antes del evento determinante te planta una semilla que tendrá su inevitable consecuencia. Hasta me parece que abusa. Pero resulta muy divertido.
Y entonces llega la ineptitud de dos atracadores. Y lo que debió salir bien se convierte en… algo más. Algo tremendo. Algo que afecta a la yakuza de Japón.
Me gusta su humor. Que no es el humor de Fargo. Tiene algo de ello pero también su propia personalidad extraña y singular. Sin embargo no es un chiste estirado. Tiene su drama, sus personajes sólidos, conflictos y motivaciones. Y sí: violencia con mucha sangre cuando se pone. Pero me vuelve loco ese giro tan inesperado, ese rumbo que cambia la narrativa en otra dirección.
¿El segundo giro? Pues me parece excesivo. Tenía que pasar: el rifle de Chéjov estaba ahí. Pero me pareció una cabriola excesiva.
Bastante apañada. Lo de siempre pero suficientemente distinta, juguetona, para resultar atractiva.

1/7/26

Siete francotiradores

Un tipo quiere comprar las tierras de Voodoo Child (
Radha Mitchell). Ella no quiere vender. El tipo es de los que insistirá. De momento se va. Voodoo le pega un tiro a la rueda del coche y lo hace volcar. Tú piensas: Cómo te pasas, tía. Pero 10 segundos después cambias de opinión. Voodoo hacía bien.
Tiene todo lo malo que debe tener una película. Desde la adolescente idiota a incongruencias monumentales. Esa llegada del helicóptero y el despliegue, cuando habría bastado una llamada para decir que hemos llegado, marca el tono ilógico.
Pero tiene lo necesario para ser entretenida. No se toma en serio a sí misma, no pide perdón cuando te coloca una machada que les apetecía colocar porque sí y toman decisiones demenciales.
Además de la citada Mitchell, están Ioan Gruffudd y Tim Roth que es un francotirador malévolo que parece dotado de poderes mágicos de señor oscuro. Pero tiene una psicología de traca que mola mucho.
Menos tonterías en el guion, un esfuerzo por dotar la trama de más coherencia, ofrecería un mejor resultado. Pienso que de esta idea, alguien, en alguna parte, pudo hacer algo decente.
-Dragón está aquí y está apilando cadáveres.

30/6/26

Blades of the Guardians

-¡Soy A Yu Ya del clan Mojia! ¡Yo soy la tormenta!
Dao Ma es un cazarrecompensas al que acompaña su hijo pequeño. Pero Dao Ma se ha convertido en el tipo que debe ser cazado. Un día le ofrecen ser guardaespaldas de Zhishilang, el líder de Rebelión de las Flores contra la tiranía del emperador. Los dos hombres más buscados viajan hacia Chang’an. Les acompaña la arquera A Yu Ya.
Una joya de entretenimiento. Es una historia en la línea de Tigre y Dragón, pero yo diría que con un corte más clásico de aventuras de espadachines. Hay escenarios alucinantes, peleas voladoras, coreografías espectaculares. Pero también complejidad en los conflictos. De nuevo: es cine chino, no hollywoodiense. No hay buenos rotundos y malos absolutos. Dao Ma es un caradura que piensa en dinero y en su hijo. Y esos conflictos hacen que la trama se sostenga no sólo sobre peleas, sino sobre el drama, sobre las acciones de los personajes, divididos muchas veces entre su deber, apetencias, beneficios o la mera supervivencia.
Además tiene momentos muy divertidos. El líder es extrañísimo en su comportamiento. Oscila entre la parodia burlona y el narcisismo. Hay un tono general de comedia hasta que, de repente, en un instante, saltan a la épica trágica. Y viajan de uno a otro con facilidad.
La tormenta de arena es un espectáculo delirante.
Un inconveniente es la cantidad de bandos que aparecen: ejército del emperador, del gobernador, cazarrecompensas varios, antiguos miembros de la Caballería Valiente de la Izquierda, diversos clanes, mercenarios tokharianos… Creo que no era necesario enredar tanto la trama pero, claro, quizá es compleja para un occidental y, para un chino, comprensible por completo.
Si te gusta el género wuxia te encantará. Y supongo que si te gusta el Western ligero también. Y si ninguna de las dos cosas te atrae, sigue siendo un buen ejemplo del poderío cinematográfico de China.

29/6/26

Stvury

Hay países que
existen de milagro. Enseguida vemos que aquí aplican la virtud de ser desagradable con los demás. Todas las interacciones humanas consisten en estar de morros. Nadie quiere saber nada de nadie. ¿El tío con el que te acostaste anoche? Cierra la puerta al salir. Laura, la inspectora, dice que no está en la policía para ser popular. Y lo consigue.
Al fin, cuando comunican el asesinato de la hija, alguien se conmueve.
Es una película muy triste. El primer plano es un árbol contemplado a través de unas persianas de varillas. Podría ser bonito, pero está fotografiado de una manera tan mortecina, tan lúgubre, que se incrusta para toda la película. Que era su intención.
Creo que es un retrato psicológico y social muy honrado. Por lo visto la palabra checa “stvury” se traduce como “monstruos”. Muy acertado. Son personajes muy reales, muy auténticos. Laura reconoce que no quiere aceptar la responsabilidad. Seguir para adelante. Un caso, luego otro, hasta que el pasado se diluya.
El planteamiento es convencional: interrogatorios a sospechosos e ir descartando. Pero hay algo curioso en la planificación y el sonido. No es nada llamativo ni original. Es ese prolongar los silencios, introducir el sonido de un plano en el plano anterior, demorarse en los trayectos, dejar que crezca la incomodidad a fuego lento… Fotografía triste pero hay una peculiar elegancia en la cámara, en mostrar más que en explicar, en personajes con muchos defectos. Adam, el otro inspector, es un tipo horrible, con unos arranques de violencia mostrados con una sequedad que asusta.
Como película policiaca no es sorprendente pero funciona muy bien como drama. La investigación es menos relevante que el retrato de un clima moral.