20/2/26

Al margen (677)

1.
Cómo llegar al cielo desde Belfast. Al poco de empezar le piden a Saoirse, guionista de una serie policiaca, que no haya casos policiacos en la temporada. Sólo feminismo, sexo, empoderamiento, cosas woke. Y ella hace la pregunta obvia: ¿por qué lo vería alguien? En la ficción algunos no lo entienden. Lo trágico es que en la vida real tampoco. ¿Se lo explicas tú a los de Star Trek: Starfleet Academy?
2. Me gustaría una opción que dijese: Saltar escenas de discoteca. Jamás aportan nada (casi nunca) pero se asume que son unos momentos de ruido necesarios para añadir metraje cuando el director no sabe qué hacer con el guion.
3. Nueva película de Los ángeles de Charlie. ¿La hacen como reparación por los últimos desastres o será otro clavo en el ataúd?
4. Brad Pitt y Tom Cruise pelean en un vídeo generado por la IA china Seedance. Me llama la atención cómo las productoras de Hollywood ponen el grito en el cielo al tiempo que tratan de controlar ellas el mercado de las IA. Tú no puedes hacerlo, ellas sí.
5. Supongo que soy el único descontento con el tráiler de Spider-Noir. Lo poco que vemos da muestras del histrionismo de Nicolas Cage. Me temo que no han sabido atarlo en corto.

19/2/26

Hasta que llegó su hora

-Está tallando un trozo de madera. Y tengo el presentimiento de que, cuando acabe, va a ocurrir algo.
Me parece una película casi perfecta. Puedo ponerle peros a algunos momentos del montaje. Dicen que no los hay en la versión definitiva pero a mí hay cosas (no realmente relevantes) que siguen sin convencerme. En la versión española se le podría criticar también el título. ¿Quién tradujo así C'era una volta il West o Once Upon a Time in the West?
Dejando eso a un lado es un film descomunal desde la célebre secuencia de apertura. 10 minutos largos en los que no pasa nada pero que te ponen nervioso sin que sepas el porqué. Sucederá algo violento sin tener clara la razón.
Un terreno con agua, en mitad de una zona desértica, se convierte en un bien preciado cuando se proyecta que el ferrocarril pase por allí.
Claudia Cardinale era la viuda Jill, propietaria del terreno. Henry Fonda, casi en su único papel de villano, era Frank. Ver a Fonda interpretando a un tipo tan sádico sorprendía. En defensa de la dama (dama ahora, hasta hace poco prostituta), estaba un forajido llamado Cheyenne (Jason Robards) que odia a Frank y un imponente Charles Bronson al que sólo le conoceremos con el apodo de Armónica y que odiaba a Frank más aún que Cheyenne por un motivo que sólo conoceremos al final.
Sergio Leone seguía la estela de su trilogía del “hombre sin nombre” destilando toda la esencia del spaghetti western. Ese ritmo pausado, los duelos con primeros y primerísimos planos, las secuencias de tensión prolongada con resolución en un instante, escenarios desérticos que te hacen mascar polvo, tipos duros de los que sólo puede quedar uno…
Aquí añadía a una mujer cuyo papel tenía más peso. El ferrocarril ponía punto final al Oeste para dar paso a la civilización. Jill venía a ser otro punto civilizador, un elemento de cordura. Ella misma dejaba de ser la prostituta, el caos, lo salvaje, para convertirse en la dama, la constructora de una ciudad y del orden.
Ah. Y por supuesto la banda sonora de Ennio Morricone.
166 minutos de puro cine.

18/2/26

Nachtvlinders (Night Creatures)

-¿Tienes hijios?
-¿Lo recomiendas?
La película comienza muy triste. En realidad es muy triste durante todo el metraje. Dylan sale de la cárcel y esa misma noche debe conseguir 23 mil euros para pagar una deuda. El primer encuentro con la pandilla en la calle, el segundo con el tendero, el tercero… Un mundo de gente desagradable, un universo sórdido, el lado oscuro de Bélgica.
Dylan tiene que robar 50 mil euros en el restaurante Papillon. No pasa nada. Es dinero ilegal. Se acerca, antes del golpe, para echar un vistazo. Pero a la que ve es a una mujer, esposa de un político famoso.
La noche transcurre, pasan cosas raras. Fotografía oscura (muy bien fotografiada la decadencia de la ciudad), calles siniestras.
Dylan quiere comenzar una nueva vida, olvidarse de su pasado, obtener dinero honrado. Pero recibe presiones por donde esperaba y… por un lado inesperado.
Un cadáver, un suicidio. Pero él no debería estar allí. Cuanto más trata de salir, más vuelve. Como si un imán lo atrajera para buscar respuestas coherentes.
Un truco de magia con consecuencias desoladoras.
Un final bien duro para redondear el retrato de una sociedad egocéntrica. Dylan, siendo como es, es lo mejor que te encontrarás.

17/2/26

Redux Redux

Irene mata al hombre que asesinó a su hija. Pero su sed de venganza no se ha aplacado. No sólo lo mata “
aquí”. Viaja matándolo por el multiverso.
Los universos paralelos se parecen bastante. Pero hay algunas pequeñas diferencias. Una de esas pequeñas diferencias provoca una disrupción un poco mayor.
No sé cuál es el presupuesto de esta peli independiente pero no hace falta ser una lumbrera para saber que es cientos de millones más barata que cualquier producto de Marvel. A cambio de dinero hay mucha más imaginación e inteligencia. He dicho muchas veces que el multiverso me agota. Hasta que llega una mirada nueva, una perspectiva que no está contaminada por un gran estudio que fabrica salchichas en cadena.
El guion es absolutamente imprevisible. Primero están las repeticiones justas para saber en qué te has metido, luego viene el factor que altera notablemente las repeticiones, después conocemos un poco acerca del negocio del multiverso… Ahí las cosas se vuelven totalmente inesperadas. El drama se hace complejo, la violencia aumenta aún más de nivel, la historia puede ir en cualquier dirección.
Michaela McManus es la protagonista. Sus hermanos Kevin y Matthew son los directores y guionistas.
El final me parece lo más flojo por convencional, pero no es que sea decepcionante. Quiero decir que tras un metraje en el que no sabes a qué agarrarte, concluyen con algo no demasiado arriesgado.
Buena película. No es un territorio nuevo pero sí el modo de contarlo.

16/2/26

Small Prophets. Temporada 1

No voy a tolerar que me llenéis la sección de comentarios con disputas políticamente correctas o incorrectas acerca de quién es “raro” o “normal”. Pienso que, a grandes rasgos, la mera intuición y la buena voluntad sirve para entendernos.
Digo esto porque es una serie de gente rara que hace cosas raras. Gente muy rara, amable, maniática, desubicada, solitaria, muy humana, que ve a los otros como raros pero que logran convivir aceptando las rarezas mutuas. Es una serie que sólo te gustará si disfrutas viendo a británicos suburbanos de hábitos infrecuentes.
El protagonista es Mike Sleep, trabaja en un supermercado, vacila a los clientes, es amigo de otra dependienta que nunca hace nada, trata de esquivar a un encargado que se asegura de que descansen, tiene un vecino quisquilloso, una vecina extravagante, un cuñado con sus propios planes, una novia que desapareció y un padre en una residencia de ancianos que, durante la guerra, conoció en Egipto a un italiano metafísico y alquimista.
Esto último es importante porque aún conserva la fórmula para crear homúnculos profetas.
¿Qué? ¿Cómo te has quedado?
Es una serie de homúnculos profetas en la campiña inglesa. Lo típico.
Lo que a mí más me gusta. También hay niños ladrones, manchas de aceite con forma de conejo, una parejita misteriosa intrigando, un meteorito y unos arranques de delicadeza, de afecto, que te dejan desarmado. Siempre se las apañan para encontrar el corazón tras la máscara más fría.
Además de los personajes me gusta todo. Su tono marciano, la disposición de la casa de Mike, la banda sonora (especialmente los cierres de Cinder Well)…
Que continuará, dice al final. Muy bien. Cierran lo que tienen que cerrar y veremos cómo sigue esta maravillosa locura. 6 capítulos de 30 minutos.

15/2/26

Ruta de escape

Una película bastante buena, por encima de la media dentro de su género. No llega al nivel de
Heat, pero se nota que el director tiene en mente la película de Michael Mann.
Davis (Chris Hemsworth) es un ladrón de guante blanco. Nada de muertes ni heridos ni huellas tras él. Su némesis es Ormon (Barry Keoghan), rudo, agresivo. Les sigue la pista, a lo largo de la ruta 101, un poli, Lou (Mark Ruffalo). También tiene algo que aportar una corredora de seguros llamada Sharon (Halle Berry).
Hay dos grandes escenas de acción -persecuciones en carretera- pero la película se sustenta en el drama y el suspense. Lo importante es la psicología de los personajes y cómo su carácter es el detonante de la acción. Son las decisiones las que desarrollan el guion.
Chris Hemsworth no es un gran actor pero es inteligente y elige papeles en los que sabe que puede desenvolverse bien. Personajes seguros de sí mismos, sobrios, calmados. Incluso cuando las cosas les son adversas saben mantenerse con la cabeza fría. Es interesante que no lo presenten como un héroe: sus traumas, su recurso a prostitutas, demuestra que el guion no quiere convertirlo en el tipo perfecto.
No entro a describir a los otros tres -míralo, mejor- pero a lo que voy es que son personajes bien escritos, creíbles, con aristas.
También es bastante bueno el montaje, a veces mostrando situaciones paralelas, otras bastante divergentes.
En el fondo no se trata de contar el robo perfecto. Es una película que busca ante todo la moralidad de los actos. En ese sentido lo que se busca es la posibilidad de redención de cada uno de ellos y, por otro lado, el sentido de justicia. Porque a mí me parece que ese resultado apañado sin tribunales es mucho más cabal que cualquier sentencia que hubiera dictado un juez.
140 minutos y no se hace larga. Mucho mejor de lo que esperaba.

14/2/26

No hay otra opción

Man-su lo tiene todo: buena esposa, buenos hijos, buena casa, buen trabajo. Cerezos de los que caen flores cuando toca. Después de 25 años es despedido de la empresa. Pasan los meses sin encontrar trabajo. Al fin es posible que le vuelvan a contratar en su antiguo trabajo. Pero hay otros candidatos. No hay otra opción que cargarse a la competencia.
La planificación de Park Chan-wook, como siempre, es una maravilla. El director tiene un instinto especial para descubrir nuevas ideas en los planos, transiciones, cortes… La banda sonora es también muy original, atrevida, contra lo que estamos presenciando en pantalla.
Pese a todo no me ha interesado mucho. Me parece demasiado acelerada, enloquecida, histriónica. Exagerada hasta en el modo de moverse o caerse de la gente. El pecado de los Safdie: si hay agitación hay tensión. Y no es así.
Me parece que 140 minutos son excesivos para un único tema de conversación. Vueltas y vueltas a la misma cuestión, con momentos de frenesí letal, de muertes atravesadas de humor y de azar. No diré que es muy rara porque es la marca de la casa, pero pienso sinceramente que el argumento no da para tanto.
Se me hizo pesada. Decision to Leave era más compleja, lenta, más calmada, pero su ritmo era adecuado, nunca me aburrió. La cuestión estriba en que mientras veía No hay otra opción, esperaba que dejaran de hablar para que mataran a alguien más, a ver si era divertido. Y, en general, tampoco era para tanto.
Voy a insistir: Park Chan-wook es un mago con la cámara. Gran parte del metraje se sostiene puramente por su habilidad a la hora de encuadrar.