1846.
La era de los piratas está finalizando. Los pocos que quedan buscan
cómo solucionarse la vida futura. Un grupo de piratas llega a la
isla de Cayman Brac en busca de un cofre con oro y de la mujer que se
lo robó.
Decepcionará
a todo aquél que espere una aventurilla al estilo de Piratas
del Caribe. No hay mucho de los piratas clásicos. Hay
aventura (mucha) pero está dirigida a un público adulto. Hay
violencia cruda y una carnicería incesante.
Priyanka
Chopra y Karl Urban se dan un baño de sangre. Ercell,
antes conocida como Bloody Mary, vive pacíficamente con su esposo,
hijo y cuñada. Pero la llegada del capitán Connor y su tripulación
la obligan a retomar viejos hábitos.
La
acción es casi continua. Hay pocos respiros. Las peleas se suceden
sin descanso. Esto, pienso, sería más propio de las aventuras de
piratas clásicas, ese ritmo juguetón de salir de un apuro para caer
en otro. Al estar tratado con un estilo realista y visceral parece un
poco excesivo.
En
cualquier caso hay algunos momentos bastante imaginativos. Me gusta
la secuencia en la cueva, con oscuridad y fogonazos de los disparos.
La trama se compone de pelea, huida, trampas, pelea, huida, trampas.
No te extrañe si, a ratos, te recuerda más a Acorralado
que a una de piratas.
No
se volverá un clásico pero no te aburrirás. Aprecio el riesgo que
han corrido al buscar un tono adulto pero creo que el género no lo
pedía.






