12/12/25

Al margen (667)

1. Por alguna razón inexplicable se estrena en cine
Kontinental’25.
2. Netflix compra Warner. Que viola las leyes antimonopolio. ¿Y Paramount no? Cuánto llora la gente. Como si fuera el fin del mundo. Si no te gusta, haberlo comprado tú. Ah: que ahora Paramount sí ofrece dinero en serio. Que era un problema de ser tacaños.
3. Hay series con privilegios. Series intocables. Los Soprano es una de ellas. Critican a Stranger Things porque nunca muere un personaje principal, que en cada temporada traen a alguien para que muera. Los Soprano hacía lo mismo -un primo que venía de otro lado- y nadie se quejaba. A mí me cabreó que se cargaran a Steve Buscemi. Ojalá se hubieran cargado a los hijos de Tony Soprano. Petardos.
4. It: Bienvenidos a Derry. La serie más sobrevalorada del año.
5. Como seguidor de Doctor Who debería ponerme con The War Between the Land and the Sea. Pero si la serie madre ha sido un espanto en sus últimas temporadas, ¿por qué ponerme con un derivado? Esa criatura del mar puede que sea interesante. Pero es más probable que se convierta en otra catequesis de inclusión. Y la religión de la representación de las narices ya me ha torrado bastante. Si te animas a ver la serie, dime.

11/12/25

El misterio de Cemetery Road (Down Cemetery Road). Temporada 1

-Sólo por concretar, ¿con “seguir aquí” se refiere a seguir en el trabajo o en el… plano existencial?
Mick Herron es el autor de Slow Horses, pero no es su única saga. Tiene otra sobre la detective privada Zoë Boehm, que viene a ser un trasunto de Jackson Lamb: desagradable, hiriente, adúltera… Una sesentona que se viste como una rockera de 20 años. ¿Y sabes quién da vida a semejante ejemplo para la humanidad? Emma Thompson. ¿Y quién la contrata? Ruth Wilson.
Sólo con esos dos nombres me subo a cualquier barco en el que ellas estén aunque haga aguas.
Una explosión en la que muere un matrimonio. La hija pequeña vive pero tras llevarla al hospital desaparece. A Sarah, vecina de los fallecidos, no le cuadran las cosas y busca a un detective privado.
La trama se complica mucho: militares, experimentos biológicos, una enfermedad rara, una conspiración del gobierno británico, asesinos despiadados…
Es bastante distinta a Slow Horses. En la serie de espías, La Ciénaga tiene mucho protagonismo, es muy de despachos. Es una serie gris. Down Cemetery Road tiene más de aventura en el sentido de que hay huida y persecución, más acción, más escenarios, más paisajes, calles… También es más colorida.
Sin tener la calidad de Slow Horses es entretenida. Mantiene un ritmo equilibrado pese a los cambios de acciones y escenarios, se desarrolla sin rellenos excesivos y los giros llegan de modo adecuado. La escena que más me gusta es la del tren. Se han hecho grandes secuencias de tensión en trenes y aquí no fallan. Zoë y Amos se encuentran por primera vez pero ambos saben que el otro es su enemigo mortal.
Es un poco absurdo lo de la isla que no está en los mapas, pero lo dejé correr.
Malik, el solucionador del Ministerio de Defensa, es candidato directo a formar parte de los Slow Horses.
-¿Y la señora borde?

10/12/25

Trol 2

Cuanto más presupuesto, peor es la película.
Si pasaron tres años para hacer una segunda parte, era de suponer que corregirían errores de la primera, no que los amplificarían.
Trol 2 no tiene ninguna personalidad. No hay en ella nada propio, nada que corresponda a una imaginación personal. El otro día comenté La batalla de los simios gigantes porque Trol 2 entra en esa película y roba a manos llenas. Y luego de otras. Lo importante es que aquélla era técnicamente avanzada a su tiempo -con un mal guion- y ésta es un desastre en todas sus dimensiones.
La escena de la discoteca de la pista de esquí pudo ser buena. Pudo ser una masacre de campeonato. Pero queda reducida a su mínima expresión. A mí me recuerda a lo peorcito de Parque Jurásico cuando los dinos se desmadran y no muere casi nadie.
Mal ese enfrentamiento entre dos troles -bueno, malo- simplemente porque sí. Mal lo de inventarse una nueva regla cerca del final. Muy mal el rollo de representación e inclusión. Yo pensé que los noruegos no podían caer tan bajo pero ahí están.
También te digo que darle dinero al tío que destrozó Tomb Raider -y dárselo repetidamente- es para preocuparse.
Me gustaría que alguien explorara los troles en otra dirección.

9/12/25

El capítulo perdido: La venganza de Yuki

En la cronología de la película, Beatrix Kiddo mataba primero a Vernita Green y después de modo casi sucesivo a Gogo Yubari y a O-Ren Ishii. En esta animación no se respeta el canon. En el cuaderno de Beatrix vemos que acaba de matar a Vernita pero O-Ren Ishii ya está muerta (hay un trazo que parece indicar eso). Si no es así, la cronología aún tiene menos sentido porque Gogo habría muerto mucho antes que O-Ren.
En fin. Tarantino hace un cortometraje para Fornite. Imagino que su tontería de dirigir sólo 10 películas le lleva a ocurrencias peregrinas como ésta. Son 10 minutos en los que Yuki Yubari, la supuesta hermana de Gogo quiere vengar a su hermana.
Hay cosas muy de Tarantino. La planificación, los medidos movimientos de cámara. Pero poco más. Es un tiroteo sin ninguna imaginación y con un toque fantástico-surrealista sin mucho sentido. Igual para Fornite lo tiene pero no para Kill Bill. Y el guion es elemental. Que no se ha esforzado mucho, vamos. Y eso es poco Tarantino.
La animación no me gusta. Se busca casi el realismo en los rasgos de Uma Thurman y Yuki pero los fondos y otros personajes son cartoon total.
Todo es raro en este producto sin chicha.
La coñoneta se llama camioneta a secas.

8/12/25

Jay Kelly

-¿Sabes lo difícil que es ser uno mismo? Inténtalo.
He visto hace un par de días Valor sentimental y me ha parecido una película de una altura sobresaliente. Jay Kelly tiene muchos, muchísimos puntos en común. Así que Jay Kelly pierde por goleada. Es probable que, de haber visto Jay Kelly con mayor distancia temporal, la valorase mejor. Digo esto para que estés sobre aviso y no te fíes mucho de mi criterio en esta ocasión. Si es que te fías en alguna.
Jay Kelly es un actor de renombre. Se hace mayor y un día confluyen varias circunstancias inesperadas: hay un homenaje en perspectiva, su hija se va de viaje por Europa, se encuentra con un antiguo amigo, las cosas no acaban bien… Jay Kelly, súbitamente, acompañado de su séquito, emprende un viaje que no sabe si es de huida o de búsqueda. Tal vez huye de quien aparenta ser para buscarse a sí mismo.
De eso trata la película de un modo demasiado explícito. Ser uno mismo. Algo casi imposible para alguien que jamás ha buscado la introspección. Siempre ha sido otro de cara al público, a la cámara, a la publicidad.
Busca recuperar la relación con sus hijas, rota desde la infancia de ellas y, de ese modo, tal vez entenderse mejor. Algo semejante ocurre con el padre, al que se parece mucho más de lo que le gustaría.
Noah Baumbach escribe el guion con Emily Mortimer. Son directos y hasta un poco bruscos y deberían saber que en Europa puedes robar un bolso con impunidad a una anciana pero jamás, jamás de los jamases, se te ocurrirá parar un tren porque se te cae el pelo.
Es buena peli pero no tan buena como otras de Baumbach. Hay un reparto internacional que quita el hipo y es un gustazo ver a toda esa gente. Me gusta el modo de plantear los flashback y, desde luego, la secuencia del bosque en niebla, un buen modo de reflejar el estado interior.
¿Y si somos la vida que nos hemos perdido?
-Como te odio mamá. Eres peor que Rusia.

7/12/25

La empresa de las sillas. Temporada 1

Ron presenta el proyecto de un nuevo centro comercial. Es un gran momento. Al sentarse, la silla se rompe y Ron termina en el suelo haciendo el ridículo. Busca, indignado, la empresa que fabricó las sillas y sospecha que es una fachada para una conspiración criminal gigantesca. Se vuelve paranoico y su paranoia hace que todo se complique aún más.
Pero no eres paranoico si un tipo trata de romperte la cabeza con un tubo metálico como advertencia para que dejes de indagar.
El humor incómodo tuvo un paradigma en Mr. Bean. Un impresentable, un imbécil, un tipo al que no quieres cerca y que la pifia a lo grande allá por donde va. La diferencia entre Mr. Bean y las modernas series incómodas actuales es que ahora todos, absolutamente todos, son imbéciles. Somos imbéciles. Es un retrato de nuestra sociedad. Gente imbécil con reacciones imbéciles haciendo cosas imbéciles del modo más imbécil posible.
Ron avanza en su investigación porque aquellos con quienes topa son tan tarugos como él. Mientras se desmorona su orgullo herido, va quebrándose su vida familiar, laboral… A cada decisión demencial que toma le suceden consecuencias más y más locas.
Me atraía por el suspense pero la solución la dejan para otra temporada. Otra serie más cuya primera temporada es totalmente prescindible. Están más interesados en el humor tontorrón que a mí no me hace mucha gracia. Sólo en contadas ocasiones me hizo reír. Además me irritó tanto grito y tanto desgañitarse por chorradas. A Tim Robinson, el protagonista, es difícil calarle. Lo mismo tiene una reacción de absoluto demente que funciona de modo normal y hasta da muestras de inteligencia. Desconcertante.
En fin. Hay gente que disfruta pasando vergüenza ajena. Yo no. Pensé en abandonar pero la terminé sólo para poder dar una opinión de la serie completa.
Vuelvo a pensar que los yanquis tienen cerebros que no maduran más allá de los 13 años. Da grima ver a adultos comportarse como adolescentes llorones.

6/12/25

Valor sentimental

-¿Será la tristeza la causa de todo lo que pasó?
A veces uno ve una peli tan mala que no quiere comentarla para evitar machacarla. Otras veces uno ve una peli tan buena que no quiere comentarla para que todo sea fresco para el espectador. Ésta es una de esas películas en las que no quiero ni ofrecer mi interpretación, cómo veo las relaciones simbólicas del montaje, cómo voy descubriendo el cruce emocional de los personajes.
No quiero ni contar de qué va.
Veremos cómo se disecciona una familia. El padre ausente, la madre como eje, la relación de las hermanas, la de cada una de ellas con el padre… Ataques de pánico, alcohol, miedo. Vulnerables. Ira, frustración. Soledad.
Me parece una idea fabulosa comenzar con ese relato desde el punto de vista de la casa: ¿qué le gustaba más a ella?
Joachim Trier escribe y dirige. Escribe muy bien y lo eleva con la dirección. Una escritura detallista, minuciosa, que no se pierde en vaguedades gracias a ese montaje de chasquidos. Una vez contado lo esencial, saltamos a otro momento. A veces hay un entrelazamiento emotivo, simbólico, consecuente entre planos. Otras veces son un choque. A veces se imbrica con el proceso creativo, con la exploración artística, como una catarsis o un rezo desesperado.
La incursión de una extraña en la familia. En las grietas de la familia, en las de la casa que lleva generaciones aposentándose.
-Maldita sea. Es Rachel Camp.
La actriz suplente, la mirada de la hija suplantada, la mirada admirada de la otra hermana. Pero las primeras impresiones no son las que cuentan.
Entre el drama hay algún glorioso golpe de humor. El taburete.
Qué contundente final. Así se redondea una gran película para hacerla aún mejor.