Stan,
convencido de que van a despedirlo de la empresa, roba un millón de
euros destinados a sobornos. Justo después recibe una llamada del
jefe comunicándole que le van a ascender. Quizá devolver el dinero
a la caja fuerte sea más difícil que robarlo. Tendrá que llamar a
un cerrajero.
Dos
problemas. El primero es el protagonista. No tiene vis cómica. Le
falta ese toque que convierte la acción en humor. El segundo
problema es que al film le cuesta un montón arrancar. Dedica una
cantidad enorme de tiempo a exponer la situación. Una exposición
discursiva que me parece innecesaria. ¿Fue quizá para llegar a los
90 minutos que se supone que debe durar una película?
Una
vez que arranca está bien. Es una comedia decente. El protagonista
va a tener a su lado al cerrajero, un Christian Clavier que,
éste sí, lleva haciendo comedia desde hace 50 años. Aunque el
guion no sea bueno él sabe qué teclas apretar. La película se
transforma en un pequeño caos de gente implicada, dinero que va y
viene y la cuenta atrás de un reloj hasta las 6 de la mañana.
Lo
mejor: Christian Clavier interpretando a su madre.
Comedia
discreta, simpática, no se le debe exigir mucho. Me parece raro que
haya llegado a los cines españoles. Este tipo de cine francés suele
ser de más calidad porque ha atravesado ya numerosos filtros.






