Es
la que menos me gusta de toda la saga Arise. Ya dije
que les daba a todas una calificación en torno al 6, pero ésta
sería 6 a secas. Sin decimales.
Tiene
algo que me gusta mucho: es la que más toca el tema de la
corporalidad.
La
historia comienza con el hallazgo de unas piernas protésicas. Me
parece interesante la reflexión que apuntan hacia los cuerpos
protésicos completos, al intento de conservarse siempre joven, a las
crisis de identidad que pueden provocar los sucesivos cambios
corporales. Y termina con Togusa: su valor como detective intuitivo,
100% humano, sin prótesis, casado, con un bebé.
El
problema es que, a diferencia de Arise 2, no hay
complejidad ni profundidad. Los apuntes sobre lo corpóreo se quedan
en eso, en meros apuntes, pero me parece un asunto sobre el que Ghost
in the Shell podría reflexionar un poco más. Es verdad que
la cuestión aparece aquí y allá, pero casi siempre para destacar
el conflicto entre el Alma y lo Tech, raras veces para analizar cómo
se integran… si es que pueden.
Al
principio hay cierto esmero estético con los fondos, luego se van
olvidando de ellos.






