La
primera hora sobra. Del todo. Otro reinicio de Spider-Man
(¿cuántos hemos tenido?) porque no saben cómo desarrollarlo; otra
vez que es anónimo; otra vez que se revela a MJ; otra vez que
machacan Nueva York (hacen hasta chiste de ello); otra vez que se
queda sin poderes cuando hacen falta; otra vez que sale Hulk, porque
tiene que salir, sin aportar absolutamente nada; otra vez que se
estrella contra una ventana en la que hay alguien (y otra vez y otra
y otra). Por favor…
A
la hora de metraje 2 personajes adquieren relieve: The
Punisher
y el que interpreta Sadie
Sink.
La peli se vuelve interesante porque son personajes complejos,
ambiguos, con aristas… ¿Nadie ve en Marvel que son esos personajes
los que animan el circo? Supongo que sí lo ven pero es más barato
hacer otra vez lo de la otra vez. Más fácil repetir escenas y
películas enteras.
Aquí
pudieron explorar el complejo de Peter
Pan
en
Peter Parker, el no querer ser adulto. Lo tenían todo para
profundizar esa opción pero es más barato y comercial ser
superficial.
Marvel
es una eterna promesa: “ya
verás”.
Pero la realidad es: “recuerda
lo que pasó hace 14 películas”.
No
obstante ya
digo que me gustó tras la hora inicial. La película mejora cuanto
menos tenemos de Spider-Man
y más de otros secundarios. Vuelve
a sobrar la
pelea contra La Mano, muy
vistosa, cierto, pero
otro relleno tan superfluo como casi todo lo que hace. Y
es patético que
él sea
el único en
el mundo al que cierta cosa no le afecta porque
sí. Eso
es insultar al espectador.
Me
gustó la revelación del nombre de la mutante. Me gustan las
posibilidades para que se introduzca a los X-Men.
Pues
otra peli que seguro que la mayoría pone por las nubes pero que, en
realidad, no es para tanto. Pero es que nuestro amigable vecino
Spidey cae bien a todo el mundo y da igual lo que haga.
Sadie
Sink fue lo mejor que le pasó a Stranger Things y
también a este Spider-Man.






