Un
asesino a sueldo musulmán. Muy religioso y muy convencido de que lo
hace por su comunidad. Es la voluntad de Alá. Pero su mujer muere
repentinamente y le deja con una adolescente, un niño y un bebé.
Sus convicciones se desmoronan, la relación con sus jefes también.
Una
inmersión muy interesante en el submundo criminal del Islam. No se
limita, como tantas otras, a mostrar los crímenes, la prostitución,
pornografía y dinero que se oculta tras supuestas religiones. No es
sólo una peli de mafias. Es un análisis muy interesante de las
contradicciones de la religiosidad americana, de su sentimentalismo,
de su entrelazamiento con ese calvinismo económico. Latif tiene el
encargo de matar al pastor Hwan pero descubre que se parece mucho a
él. En algunos aspectos más que a sus jefes o al imán.
Es
muy sorprendente en el modo de tratar toda esa religiosidad de
apariencia, de conveniencia. No sólo es el Islam. Están los
mormones de los que es amiga la hija (Fatiha) y un grupúsculo
evangélico liderado por Hwan, otro fanático religioso que doblega
la realidad para adaptarla a su supuesta fe.
Su
crítica demoledora a esas expresiones de religiosidad pudieron
volverse una ironía vitriólica y manipuladora. Sin embargo, en el
momento decisivo, arriesga con un giro de fe. La oración de Fatiha.
No hay un desprecio a la religión pero cuestiona las religiones que
fabricamos para acomodarlas a nuestros gustos. Esos choques entre
Latif y Hwan, tan parecidos, tan enemigos, son maravillosos.
Muestra
los negocios turbios que sostienen el tinglado de ciertas religiones,
las dudas, el choque entre las creencias y el sentido común, la
manipulación religiosa, la búsqueda de la verdad, la paternidad, la
pérdida… y sí, la fe. Porque es lo que único que sostiene el
sinsentido del mundo.
Y
además está salpicado con escenas de acción, peleas bestiales y la
construcción de un universo que logra que funcione todo esto sin que
chirríe. Que no era nada fácil.
Sorprendente.
Pienso en los muchos lugares en los que pudo fracasar y en lo bien
que resuelven las trampas. Muy bien rodada y montada, arriesgada, con
un guion bien medido. Hay bastante cine detrás de su mezcla de
géneros y su pirueta descolocante.
Muy
bien.






