-Sí,
el de ser pelotudos.
Ulises
Verón (Ricardo Darín) es un psicoanalista decepcionado por
los escasos resultados de la metodología. Así que empieza a probar
otros sistemas: más directos, hasta demasiado invasivos. Un
renombrado escritor, Martín Bouchard (Diego Peretti), acude
a su consulta.
Si
alguien dice que es una película demasiado sencilla estoy de
acuerdo. Pero en este caso no me parece negativo en absoluto. No
pretende más. No es pretenciosa, no intenta un truco rocambolesco.
Es lo que quiere ser: un entretenimiento eficaz con un puntín
intelectual que le sienta muy bien.
Entre
psicoanalista y paciente va a surgir una dinámica de suspense muy
atractiva. Con los nuevos métodos construyen una intriga inesperada.
Seguimos sorprendidos los actos de Ulises y contemplamos cómo el
resto del mundo hace de terapeuta con él. Por un lado rompe los
esquemas, por otro lado lo conocemos por los ojos de los demás.
Martín, por su parte, exhibe momentos de notable inteligencia pero
al mismo tiempo parece estar siendo manipulado.
Y
entonces hay un crimen y la trama se relanza en una nueva dirección.
El
modo en que nos va desplazando lentamente entre géneros es una
gozada.
A
veces no es fácil escribir algo sencillo. Aquí hay más trabajo de
guion del que parece a simple vista. Hay esfuerzo por suprimir
elementos innecesarios y colocar las piezas en su orden correcto.
El
cierre no acaba de convencerme pero es un cierre y simplemente con
ver las interpretaciones de Darín y Peretti a mí me
basta.






