Ciertamente
a veces es muy superficial, tiene un toque frívolo muy tontorrón y
se hace algo pesada la dinámica de “eras
mi amiga, lo sigo siendo”.
Pero
sospecho que todas esas cosas son lo que la convierten en una serie
veraniega ideal. La trama de verdad, la de fondo, la del núcleo
criminal funciona perfectamente. Que la adornen con comedia -unas
veces mejor, otras peor- no hace sino favorecer el planteamiento
loco. Hay cosas que van en serio -desde la investigación a las
torturas- pero de pronto salen con un giro humorístico que quita
hierro a la situación. Sin desmontarlo, permitiendo que la parte
dramática, con sus heridos y muertos y venganzas siga adelante. Qué
delirio lo de la contraseña de El
señor de los anillos.
Judith
y Debbie son mejores amigas. Durante una fiesta las cosas se
complican. Debbie descubre malas cosas sobre su marido (además de
que lo matan) y se entera de que Judith es una asesina a sueldo,
alias Látigo. Ahora ambas están en el punto de mira de una oscura
agencia de espionaje, de la mafia albanesa, de otra sicaria, de la
Interpol y otros que se van sumando.
Correrías
por Europa mientras buscan y son buscadas, persiguen y son
perseguidas.
Tiene
un ritmo fantástico. Es cierto que alguno de los eventos
acumulativos tal vez es excesivo (el robo de antigüedades me lo
pareció) pero lo cierto es que no dejan de suceder cosas. Antes de
que una subtrama decaiga, ya está otra en marcha o hay varias en
paralelo. Más
allá de chistes y bromas, está bien tejida la trama alrededor de
los 24 millones de libras en Ginebra donde irán a confluir todos de
modo orgánico: uno de esas situaciones entretenidas, caóticas,
imprevisibles. El capítulo 7 es demoledor y sorprende lo bien que
juegan en las dos bandas del drama y la comedia. Muertes, traiciones,
rupturas… Verdades.
Está
bien rodada, tiene algunos planos interesantes y Octavia Spencer
y Hannah Waddingham cumplen sobradamente en sus papeles aunque
no tengan una química perfecta. Bill Nighy está en su salsa
como jefe malvado de espías. La otra gran villana, Ana (Sylvia
Hoeks), necesitaría un poco más de historia pasada, algo que
explicase su maldad antes de… Pero también es un buen personaje.
Bien
cerrada y bien plantada la semilla para la próxima temporada.
Liviana y epidérmica pero muy bien construida. Fluye fácil y
engancha. Mejor de lo que esperaba y de lo que anunciaba su inicio.
Crece a medida que avanza.






