Me
ha gustado más que la serie madre. Quizá simplemente porque
prefiero los espías a los operativos militares. El primer capítulo
es, para mantener la estela de la serie original, un dispositivo
militar para el intercambio de rehenes que sale muy mal. Las
consecuencias provocan que Ben sea despedido de los SEAL.
Eso
da paso a su trabajo como espía, que es lo que vimos en La lista final.
El segundo capítulo, la primera misión de Ben, apunta a que será
algo procedimental pero no es así. La trama se hace compleja. El
tema es actual. Como es actual desde hace años: Irán y su intento
de tener una bomba atómica. Y
la debilidad de EEUU ante un enemigo al que no logra derrotar.
Creo
que lo más interesante en cuestiones de fondo es la diferencia entre
un espía que procede del ejército y un espía profesional. La
lealtad al equipo o la lealtad a una causa. Puede parecer lo mismo
pero no lo es. Ben y Raife son buenos agentes de campo porque
proceden del ejército. Pero chocan con la dinámica interna de
los profesionales,
donde se supone que cualquier sacrificio es aceptable por una causa
mayor. Para ellos la causa se identifica con el equipo.
Pienso
que la intriga está muy bien desarrollada, con giros y esos engaños
tan característicos de las series de espías. Seguimos
a los agentes de campo más que a los de obtención de inteligencia,
así
que
hay mucho movimiento. Hereda la crudeza de la primera serie, la
muerte de gente que no crees que vaya a morir, torturas y esa cínica
oscuridad, ese pesimismo geopolítico. Aquí, si le das un martillazo
a un tío en la cara no se vuelve a levantar.
Me
gustó particularmente el 1x04. Tras la perfecta operación del túnel
les espera una sorpresa. Un tiroteo rodado de lujo. Muy buena
secuencia. Y lo redondean las agentes del Mossad, que siempre tienen
sus secretitos.
Dirigida
con eficacia y a veces con bastante estilo. Muy entretenida, con
buenos personajes.






