Yeon
Sang-ho regresa al cine de zombis con el que se hizo
internacionalmente famoso gracias a su Train to Busan.
Imagino que no volverá a alcanzar el nivel que logró con ella, pero
aún así sigue teniendo cosas que decir.
Estamos
en un rascacielos. Alberga un centro de convenciones, un centro
comercial… Se celebra un congreso sobre bioingeniería que gira
sobre la idea del pensamiento colectivo. Un científico loco decide
liarla parda.
Y
ya está. A los 10 minutos se desata el desmadre. Nos quedaremos al
lado de unos pocos supervivientes atrincherados en una tienda del
centro comercial. Luego, claro, irán muriendo por diversos motivos.
Pienso
que su mayor debilidad está en que en Train to Busan
ya nos contó una enorme cantidad de conflictos éticos que se debían
resolver en un lapso de tiempo mínimo: el que va desde que ves el
zombi hasta que se te echa encima. Colony también
tiene sus conflictos dramáticos pero como entra tan rápido en la
acción, los personajes no están tan definidos.
En
cualquier caso me ha parecido muy entretenida. No terrorífica. Sí:
hay babas y mocos y fluidos y amontonamientos perturbadores de
cuerpos. Pero creo que gana la dinámica, el festival de la huida, la
persecución, la planificación tan nítida.
Supongo
que a muchos no les gustará el final pero pienso que no se le puede
reprochar nada: pusieron las reglas al principio y se atuvieron a
ellas.
En
fin, una escabechina que no da respiro, que se mueve a un ritmo
eléctrico y que está bien fotografiada (no como esos productos
americanos oscuros en los que puede que no esté pasando nada pero el
espectador imagina que sí). Satisfactoria. No será mejor que Train
to Busan pero sí mejor que Last of Us: además de
drama, hay zombis. Porque hay gente que cree ver zombis en donde no
los hay.






