Hablaría
de influencias, pero algunas son demasiado recientes como para que
haya causalidad. Sin embargo hablaremos de resonancia, de que muchos
elementos te evocarán, principalmente, a tres películas o series:
Señales, El día de la revelación, El problema de los tres cuerpos.
He
aquí una prueba de cómo hacer una gran película de ciencia-ficción
con unos pocos actores, con un bajo presupuesto, sin apenas efectos
especiales pero con un control extraordinario de la intriga y la
tensión. Cada poco tiempo tenemos un nuevo descubrimiento, un nuevo
giro. Jamás se atasca, siempre avanza, nunca va demasiado lenta ni
rápida.
Hay
un misterio en el espacio. Pero es que el misterio de la familia nos
atrae igualmente. Por qué están ahí, esos cuatro. Papá, mamá, el
chico y la chica. Cada uno de ellos con sus cualidades, cada uno con
sus desacuerdos. Ese profundizar en la psicología de los personajes,
lejos de ralentizar la acción, la empuja en las tomas de decisiones.
No
quiero destripar nada y es difícil no hacerlo. Digamos que hay una
competencia de especies y un debate acerca de lo que debe hacerse. Se
exploran muchas ideas pero mientras las oía, pensaba en otras
posibilidades. Creo que se podría profundizar en el debate. Me
gustaría decir más pero ahí lo dejo.
No
es muy larga y me sorprende, al terminar, la cantidad de cosas que
han sucedido. Estamos en una granja, de pronto en la carretera, de
pronto en…
Habría
estado bien que los chicos comentaran su plan a los padres antes de
ponerlo en marcha, más que nada porque toda la película ha seguido
una lógica muy sana en lo científico y lo emocional. Y el plan de
los chicos, comunicado a los padres, habría ahorrado problemas.
Informar no viene mal. También arruinaría el final de la peli, pero
eso es otra historia. Y el final está bien como está.






