22/3/26

Zeta

4 exespías españoles son asesinados en diversas partes del mundo. Un quinto agente se esconde. Los 5 llevaron a cabo en
1987 una operación que salió muy mal en Colombia. El CNI pide al agente Zeta (Mario Casas) que encuentre al exespía vivo y trate de descubrir qué ocurrió en Colombia.
El desarrollo me parece bastante bien llevado. Zeta se encuentra con Alfa, luego viajes a Estonia, Brasil, Colombia. Zeta y Alfa encuentran a su quinto hombre, le interrogan, descubrimos qué pasó en 1987 (conexiones de armas, droga, ETA), hay algunas secuencias de acción bastante bien rodadas (persecución en coche en Tallin, persecución a pie en favela). Lo que debió tener la serie El Centro y ni se lo olieron.
Hay una secuencia muy larga, el interrogatorio a Ancares (Luis Zahera) que aporta cosas interesantes, no tiene miedo a complejidades narrativas pero tiene baches de ritmo porque, torpemente, tratan de prolongarlo innecesariamente. En su afán por demostrar lo que pueden hacer acaban demostrando que no pueden. La tensión va y viene. Sube cuando hay revelaciones, cae cuando estiran diálogos sobrexplicados. A partir de ahí la película tiene serios problemas de ritmo.
Cosas muy buenas. Se arriesgan con subtramas de asuntos colaterales pero lógicos, como el asalto a la finca de los Furiase; juegos de espías para desviar la atención y conseguir objetivos parciales. También funciona lo de introducir, tardíamente, la historia de la infiltrada Casiel, la información que faltaba. Además está bien rodado ese flashback (funeral de los guardias civiles, fiestas en Colombia, reuniones, tiroteo en las calles).
No me gusta la fotografía. No entiendo por qué hay que darle a todo ese tono verdoso amarillento. No cuadra la edad de Alfa. Pero claro: si tienes a Mariela Garriga no vas a decirle que no. Creo que lo hicieron, sobre todo, para tratar de engañar al espectador.
133 minutos. Hablan demasiado. Sobra metraje. Tiene debilidades notables. Demasiado ambiciosa pero como ya he mencionado en otras ocasiones es mejor eso que quedarse corta. Un buen intento del cine español por hacer una película de espías. Nos pierde, como otras veces, el melodrama.

21/3/26

Hoppers

-Si tienes que comer, come.
Verás. Hubo un tiempo en que en cuanto Disney o Pixar estrenaban una peli de dibujos animando yo iba a verla de cabeza. Después ya no tuve prisa en ver las de Disney. Luego tampoco la hubo para Pixar. Finalmente ir a ver esos productos estaba en el polo opuesto de lo que considero Arte o mero entretenimiento decente.
Por eso no he ido a ver Hoppers hasta ahora. Me daba miedo. Sonaba a otra homilía de la religión ecologista. Y, la verdad, el arranque, con esa Mabel que me hacía pensar en la ignorante palurda de Greta Thunberg, no jugaba a su favor. En mi cabeza sonaba: no la voy a aguantar, me voy a ir de aquí.
Está bien ser rebelde. Todos lo hemos sido. Pero esta chavala cree estar en posesión de la verdad absoluta, no escucha, no sabe negociar, no se para a pensar, impone sus gustos por impulsos. Mabel me cae mal.
A los 15 minutos la película empieza de verdad. Una locura divertidísima, un desmadre sin restricciones imaginativas. No es nada sutil ni busca la profundidad inteligente pero es pura fantasía. Se han parado a pensar gags ocurrentes y, sobre todo, Mabel va a descubrir que eso de que unos animales se coman a otros es el modo natural de funcionar.
Me encantan todos esos momentos que apuntan a cerrar una frase con algo dramático o lógico y te rompen la cintura con algo inesperado y humorístico. Me encantan las referencias cinéfilas. Me encanta, en modo descomunal, el momento Sharknado. Sí: rebasa hasta el absurdo. Pero qué divertida. Totalmente imprevisible.
Y Mabel aprenderá que la naturaleza, tan bonita, puede ser muy bestia y destructora.
Muy bien. Me habría gustado un final un poco menos complaciente pero pienso en el truño que esperaba y me conformo.

20/3/26

Al margen (681)

1. Llega
hoy Pedro Almodóvar con su Amarga Navidad a hacerle la competencia a Santiago Segura y su Torrente presidente. Ánimo, chavalotes.
2. Un Oscar no es un premio a la calidad. Un Oscar es una campaña que se parece a una subasta y que cuesta entre 3 y 10 millones de dólares. El público se ha dado cuenta y, por eso, las audiencias son bajísimas. La audiencia baja, hay menos publicidad y esos millones gastados parecen excesivos. Una pescadilla que se muerde la cola y lleva al absurdo.
3. Buffy, cazavampiros. El episodio piloto fue dirigido, nada más y nada menos, que por la oscarizada Chloé Zhao. ¿Quién iba a decir que no al piloto? Pues Hulu dijo que no. Se cancela la serie. Los directivos quedaron espantados. Lo curioso es que cuando le dijeron a la directora que no seguirían adelante, respondió: No me extraña.
4. Joss Whedon, por su parte, anuncia que Firefly volverá como serie animada 24 años después de la cancelación. Las voces serán las originales. Ojalá volvieran en imagen real los contrabandistas más anárquicos -con perdón de One Piece- de la Serenity.

19/3/26

La vida privada de Sherlock Holmes

-Madame debe recordar que soy inglés. Si hay algo más deplorable que nuestra cocina es precisamente nuestro comportamiento en el amor.
Billy Wilder firmó, como director, sus mejores obras entre 1957 y 1961. En mi opinión, claro. Luego bajó un poco el nivel. Un poco. Como en el caso de Hosoda que cité el otro día, hay que calificarle sólo con 7. Cuando llegaron los años 70 pienso que no sabía controlarse en sus ocurrencias.
Un ejemplo. En esta película sobra la primera media hora. Admitamos que 30 minutos, para contar un chiste, es excesivo. Sherlock, para librarse de una mujer, deja que ella suponga que es gay, cosa que deja en mal lugar la reputación de Watson. Media hora sin relación con el resto de la película. Aun así hay secuencias tan divertidas como la del baile. Se acercan y se alejan de la cámara. En cada retroceso las bailarinas son sustituidas por bailarines.
El resto de la historia está bastante bien. Muy ajustada al canon, al espíritu de Conan Doyle, con un poco más de humor. La trama detectivesca funciona a pleno rendimiento con esos elementos tan dispares sin aparente relación: unos enanos que desaparecen de un circo, una mujer rescatada del río, su esposo desaparecido, la tienda abandonada, los canarios, la recogida de las cartas…
La historia se transforma en una aventura muy entretenida que nos lleva desde Londres hasta Inverness y el monstruo del lago Ness. Entre medias pudimos conocer a Mycroft, encarnado por Christopher Lee.
No es de lo mejor de Billy Wilder pero sigue siendo un film muy logrado. Excelente para casi cualquier otro director. Sabe ser respetuoso con el material original y, al mismo tiempo, introducir las propias neuras y contagiarlas al espectador.
-Acabamos de descubrir que es belga.
-Pobre.

18/3/26

En un instante

Tres historias en tres épocas distintas de la historia. Una familia de los últimos Neanderthales, una pareja de antropólogos de 2025, un viaje con un cargamento de embriones a Kepler 16b en 2417.
Estas películas me parecen un horror. Decir que son pretenciosas es poco. Descubrirnos el sentido de la vida. No puedes ponerte en plan filosófico y trascendental para hablar del amor y la muerte si luego te quedas en el sentimentalismo epidérmico. Cuando el tema en sí es algo tan abstracto tienes que ir con todo, como El árbol de la vida. Entrar a saco. En planteamientos de sugerencias, poesía, metáforas, intuiciones. Afirmar la verdad absoluta sobre lo puramente sentimental me parece una chorrada.
Ya sabemos que todos experimentamos amor y soledad y sufrimiento. ¿Y qué? Poner en paralelo las tres acciones no aporta absolutamente nada.
La historia de 2417 me pareció muy poco verosímil. No puedo creerme un viaje de supervivencia de la raza humana con una única humana mejorada a cargo.
El conjunto me parece más bien cursi.

17/3/26

El accidente de piano

-¿Quién es Spielberg?
-Un tipo que solía hacer películas.
No sé qué le ha pasado a Quentin Dupieux. La película no dura 75 minutos. Se va a los 88. Uno empieza cediendo en eso y acaba haciendo pelis serias. Lo digo porque es la más asequible, comprensible y menos surrealista de cuantas ha realizado. Absurda lo sigue siendo. Y tal vez la más macabra.
Magalie fue una de las primeras influencers famosas del mundo gracias a sus vídeos en los que se autolesionaba aprovechando su insensibilidad al dolor.
Y la verdad es que es muy divertido -y perturbador- ver cómo lo hace.
Sabemos que algo ha salido mal en el último vídeo de Magalie. Lo bastante mal como para que una periodista logre una entrevista mediante chantaje.
Pienso que es la crítica más devastadora que he visto a los streamers. ¿Por qué los tiktokers, youtubers y demás exhibicionistas de su propia vida hacen lo que hacen? Es la pregunta que la periodista formula y en la que se queda sin respuesta. Temporalmente. Luego obtendrá esa respuesta y, demasiado tarde, descubrirá que preferiría no haberla obtenido.
Sospecho que Dupieux tiene alguna razón para ajustar cuentas con los influencers. Es la película de estructura más clásica y convencional que ha filmado. Ojo: se sigue saliendo mucho de los esquemas habituales. Pero está claro que adopta una fórmula más comprensible para que su mensaje llegue con claridad. No sólo es mordaz con los creadores de contenido: lo es con los periodistas, los seguidores, los fans…
A ratos muy incómoda de ver, a ratos muy divertida, a ratos inesperadamente seria.

16/3/26

One Piece. Temporadas 1 y 2

No vi en su momento la primera temporada de
One Piece. Saber que los guionistas del engendro de Cowboy Bebop estaban también aquí, asustaba a cualquiera. A mí me asustó. Pero Eiichiro Oda estaba muy encima de su criatura y, al terminar la temporada, todo el mundo dijo que era buena. Así que me actualicé para verme las dos temporadas de modo cercano.
Me parece una serie asombrosa. El diseño de producción es de otro mundo. Es dificilísimo adaptar un cómic caricaturesco a imagen real. Y han dado en el clavo. La imaginación en la dirección artística es para quitarse el sombrero (de paja). Es una auténtica barbaridad lo que hacen con arquitectura, barcos, vestuario, objetos… Un mundo extravagante en el que todo cabe.
Ahí hay mucha gente muy imaginativa trabajando en cuidar pequeños detalles. El resultado visual no se parece a nada que hayas visto antes.
Después está la aventura. Pueden gustarte más unas historias y otras menos; tal vez alguna tenga menos controlado el ritmo; puede ir más con tus gustos o dejarte un poco frío; pero es innegable que buscan el disfrute por el disfrute, que han sabido llevarnos a nuevos escenarios sorprendentes, a fantasías desconocidas. Las aventuras exóticas en tierras ignotas parecían haber muerto y One Piece las resucita.
De las escenas de acción me quedo -supongo que tú también- con la pelea de Zoro contra los 100 en el capítulo 3 de la segunda temporada.
Entre tanto flirteo con el absurdo consiguen que los personajes transmitan emoción. Entre tanto impacto visual encuentran resquicios para una pausa, un flashback, una historia del pasado, un toque emocional que en unos minutos construye el drama y otorga a cada personaje un profundo contenido anímico. El guion encuentra en todos ese lado humano, herido, una razón para estar donde están. No voy a entrar a desmenuzar secundarios pero Chopper... Qué personajazo.
Imagino que, de alargarse mucho, terminará por volverse repetitiva. Pero en imagen real no es posible estirarla tanto (3 años han tardado entre temporadas) y ya se vio que, en animación, a nadie le molestó.
Larga vida a los piratas de One Piece.