Se
acerca Halloween y las ovejas quieren la calabaza más grande
posible. Por su parte a Granjero le gustaría tener más pelo para
sentirse seguro e invitar a Veterinaria a la fiesta de Halloween. Hay
algo que soluciona ambas cosas… antes de convertirse en un gran
problema.
Me
sigue pareciendo muy divertido. Tras ver el puñetazo en la mesa que
supone Wildwood cualquier animación en stop motion
resulta casi ridícula. Pero creo que no hay que comparar, del mismo
modo que no comparas un drama que cuesta 100 millones con una comedia
que cuesta 25 millones.
El
desarrollo desemboca en la creación de un “monstruo” y así se
parodian las pelis de terror. Frankenstein, Bigfoot,
Los pecadores y otras muchas, reacciones estúpidas de las
víctimas, campesinos en armas para destruir lo que no entienden,
Veterinaria que quiere analizarlo científicamente. Y Granjero, como
siempre, sometido a todo tipo de accidentes y humillaciones cuando él
buscaba sólo un intento de cita romántica que parece abocada al
desencuentro y el fracaso.
Todo
ello confluye de forma perfectamente natural entrelazando los hilos
de las diversas tramas. Sé que mucha gente no entra a esta dinámica
e incluso antes de verla me planteaba si en esta ocasión sería
capaz de aguantar la concatenación de absurdos a la que nos tienen
acostumbrados. Y sí: me sigue fascinando la imaginación
rocambolesca, la sucesión de ocurrencias por minuto, la celeridad de
las situaciones muy característica del cine mudo. Porque sigue
siendo muda.
Gag
tras gag con gags encerrados dentro.
80
minutos desengrasantes, sin pretensiones, muy juguetones.






