Mahdu
llega a Delhi para iniciar su vida profesional. En un hostal sólo
para mujeres le ofrecen la habitación 333. Las otras residentes de
la planta le dicen que salga de esa habitación antes de que sea
demasiado tarde. En paralelo, la oficial de policía Mishra investiga
la desaparición de su hijo que acababa de salir de la cárcel.
Una
buena historia de terror. Hay terror sobrenatural y terror procedente
de degenerados humanos. Hay terror misterioso y terror concreto,
tangible.
La
serie está bien escrita, con personajes que no son monolíticos, de
una complejidad sorprendente, especialmente la dualidad de ese
médico/brujo, absolutamente perturbado y aterrador, pero al mismo
tiempo, tal vez, el único que puede aportar la solución.
Todos
los personajes tienen matices: Mishra es alcohólica, Mahdu tiene un
trauma del pasado peor que cualquier monstruo sobrenatural… Monika
Panwar,
la actriz principal, es muy versátil. El personaje experimenta una
notable evolución y es una todoterreno en cualquier registro. El
novio de Mahdu tiene sus propios problemas por la misma causa…
Visualmente
hay muchos contrastes. Desde casas lujosas al cochambroso hostal. Me
encanta el hostal. Un espacio con una atmósfera muy lograda. Ese
pasillo ominoso sólo es superado por la casa del médico/brujo. Qué
bien se lo pasa la cámara filmando esos contrastes de luz.
Hay
cosas rodadas de un modo realmente perturbador. Hacía tiempo que no
disfrutaba de una película de terror y no pensaba que una serie
fuese capaz de sostener el ritmo. Pero ésta lo hace. Excepto la
relación entre Mahdu y Aarón, que se hace un poco repetitiva, el
resto es solidísimo, combinando muy bien los conflictos humanos con
el terror fantástico.
Episodio
5, titulado Poseída.
Buf. Capitulazo.
Por
supuesto se
puede leer todo en clave
feminista. Ese encierro
en la planta 3 tiene mucha simbología detrás.
Ambigua,
retorcida, espeluznante. Hacen cosas muy buenas en India. Las
plataformas deberían publicitarlas mejor.






