4/2/26

Suzhou River

-Cosas como ésta solo ocurren en las historias de amor.
El narrador es el cámara. Se enamora de Meimei que le cuenta un retazo de un romance pues ella quiere saber si el narrador la buscaría como Mardar buscó a Moudan. El narrador sigue desarrollando la historia por su cuenta hasta que se vuelve realidad.
Suzhou es el río que atraviesa Shanghai. Sucio, contaminado. Suzhou también es el lugar donde se cruza Vértigo con Transporter. Mardar tranporta cosas en su moto sin hacer preguntas hasta que un día le piden que transporte a Moudan.
Las sirenas de la mitología occidental (griega) son distintas a las chinas. Las griegas vienen a ser como las femme fatale de la época, las chinas son buena gente pero los hombres las persiguen para quedarse con sus lágrimas que se convierten en perlas. En la película podemos entenderlas de las dos maneras, un interesante entrelazamiento de simbologías. La femme fatale se une de algún modo con el eterno femenino. Complejo, interesante.
La fotografía es una maravilla. Una maravilla deprimente, mugrienta. Dice el narrador que la cámara no miente. Y eso es mentira. La cámara siempre miente. Y él lo sabe. De hecho la historia se va fabricando ante el capricho de la cámara. No me gusta que la mueva tanto. A veces exagera deliberadamente el movimiento mareante. No era necesario. Ya es todo bastante incómodo.
Y triste. Una historia triste. O varias tristes. Ahora a ver cómo empieza la siguiente historia. El narrador, probablemente, contará otra historia triste de vodka y sueños rotos.
No vayas a pensar que porque he mencionado Transporter es de acción. Es una trama ligeramente onírica, serpentina, circular. Un cuento trágico, gótico, ambientado en la China de comienzos de siglo.
Una buena película que sólo necesita 80 minutos para calar hondo.

No hay comentarios: