Probablemente
la mayor vulgaridad proselitista de lo políticamente correcto que he visto en
mi vida, instalada confortablemente en el dogma de lo negativo.
El
mecanismo es el de siempre. Ante un hecho se selecciona sólo su peor aspecto.
Es el tipo de gente que, cuando se inventó el fuego, centraron su atención
sobre lo dañino. Se restringieron mentalmente y entorpecieron a los demás.
Más
allá de la moralizante ideología, la serie es un petardo narrativo. Farragosa, pesada,
repetitiva, mal montada, escasamente cinematográfica. Sólo dos momentos se
convirtieron en cine: la morsa y Cantando
bajo la lluvia. Lo demás es cháchara sin depurar, ideología sin
destilar, guión sin estructurar.
Con
tres capítulos ya tuve demasiado. Qué horror.
Mañana
hablaré de una serie ecologista que sí
merece la pena: El quinto día.
Encantadora.
Tamaki
llega a la universidad con un objetivo claro: echarse novio. Provoca
involuntariamente la rotura de un planeador pero cree que debe hacer algo para
ayudar en su reparación. Es así como queda fascinada por el vuelo sin motor.
Se
queda lejos de las animaciones de Miyazaki o de Hosoda. La
profundidad en los personajes no va muy allá y enseguida conocemos su
psicología. La animación es correcta sin más, nada espectacular y con algunos
toques televisivos, como en esas secuencias caricaturescas.
Pese
a ello es una delicia. Tamaki es tierna, amable, un poquito alocada. Su
personalidad lo es todo en la película. Con su bondad y optimismo atrae a la
gente y al espectador. Te envuelve con su irreflexiva generosidad.
Los
conflictos dramáticos están un poquito forzados y sabes qué todo acabará bien,
pero la ligereza juega a su favor. En este sentido está mejor tratado el
aspecto del romance. No incide directamente en ello, pero la presencia de esos
dos chicos que rondan alrededor de Tamaki mantiene el suspense.
Las
escenas de vuelo no tienen la fuerza de Porco
Rosso o El viento se levanta
pero son suficientemente atractivas y reflejan bien la fascinación de la
protagonista que se revela poseedora de un don intuitivo especial para
encontrar las corrientes térmicas que la hagan volar.
Fácil
de ver, con sus rarezas japonesas, te deja con una permanente sonrisa en la
boca.
Cine
indio en su más pura esencia. Con eso queda todo dicho.
Naatu, Naatu, canción que se ha
consagrado al llevarse el Oscar, significa Baila, baila y yo lo que entendía era Nacho, Nacho. Lo ves en la película y, para una mentalidad
occidental, resulta forzadísima. Una especie de duelo a lo West Side Story entre los Sharks y
los Jets, pero con indios frente a británicos. Cuando acaba la canción sigue la
trama como si ahí no hubiera pasado nada.
La
peli (185 minutos) arranca con una pelea de un tipo contra una multitud. Una
barbaridad que, innegablemente, está muy bien planificada. Esa cámara bajo el
montonín de gente está muy bien. Después tenemos la lucha de un hombre contra
un tigre y más acontecimientos realistas por el estilo.
Es
grandilocuente a más no poder. En una fiesta que organizan los británicos se
lía algo gordísimo que es digno de verse. O no. Exageradamente esteticista,
abusando de cámara lenta, de cámara rápida, de acrobacias aéreas…
Hay
cosas como la trama romántica muy mal desarrollada, pero está ahí porque tiene
que estar. Porque es cine indio.
El
Imperio británico domina abusivamente. Una inglesa caprichosa se lleva a una
niña para su casa a cambio de un par de monedas. En el pueblo mandan a un tipo
para rescatarla. Un tipo que es el no va más. Salvo porque hay un indio traidor
en el bando inglés, empeñado en ser oficial especial, que también es el no va
más.
Yo
en lo que pensaba era que a los indios les das el presupuesto de una peli de
Marvel y te hacen algo inolvidable. No sé si para bien o para mal. Pero
inolvidable.
Por
supuesto ya está en marcha RRR 2.
1.
Han pasado 154 días desde el final de El
señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido
a J.D. Payne y Patrick McKay.
2.
Pues qué aburridos los Oscar. No quitaron el Oscar a nadie en directo, no
pegaron al presentador, el presentador no pisó callos… Nada de lo que el 12%
del público añadido pedía. El año que viene no sé qué van a proponer para
conservar la audiencia.
3.
Cada avance que sale de La sirenita
es un horror mayor.
4.
Una monja llamada Simone debe enfrentarse a una Inteligencia Artificial que
quiere destruir el mundo. ¿Cómo te has quedado? La serie Mrs. Davis se estrenará el 20 de
abril y Betty Gilpin es la encargada de llevar los hábitos. ¿Será el
siguiente éxito de Peacock tras Poker Face o uno de esos cócteles desastrosos?
5.
Aunque parece que en el mundo sólo hay malas noticias, si buscas un poco, siempre encuentras una que te produce alegría: Willow ha sido cancelada.
Pueblecito
alemán. El médico rural muere en extrañas circunstancias el día en que se
jubila. A partir de ahí las muertes se suceden y Tanja, la joven agente de
policía, es la única que quiere saber la verdad. El resto del pueblo prefiere
olvidar lo que ocurrió 20 años atrás.
Son
8 capítulos de media hora. Su duración, unida a ciertos toques cómicos, a
ciertas concatenaciones de hechos y a la interpretación de la protagonista,
manteniendo charlas con el médico fallecido, apunta por momentos a una comedia
policiaca. Pero tiene una extraña habilidad para, al mismo tiempo, sumergirnos
en un drama que va muy en serio. Ambos géneros se van entrelazando de un modo sorprendente.
Porque las cosas no ocurren como en el cine americano. La vida es caótica, imprevisible,
la gente reacciona de modos inesperados, hace cosas estúpidas, ridículas.
Descoloca
con sus mezclas y la hace imprevisible. Incluso la banda sonora es un cóctel
que va de Janis Joplin a Carmina
Burana.
Realmente
me ha sorprendido la interpretación que hace Lou Strenger de Tanja. Es
un personaje con un carácter muy peculiar, difícil de analizar. Parece fría sin
serlo, mete la pata a lo grande pero es inteligente, parece torpe pero su
perseverancia es irrenunciable… Sí, parece una poli paleta que no se entera de
nada, pero va hilvanando prueba tras prueba.
Otra
cosa interesante es que jamás te pones de parte de nadie. No puedes aceptar lo
que hace el vengador, pero tampoco lo que hicieron las víctimas. Todo el mundo
desata su ira en una escalada imparable.
Tiene
sus rarezas que algunos, tal vez, no acepten pero es una serie bastante buena.
Hay
que reconocer que la franquicia sigue en forma. Y no es habitual después de 6
películas. El año pasado, un poco pretenciosos, nos ofrecieron Scream a secas, como un reinicio, un
relanzamiento. No lo llamaron precuela ni secuela sino recuela. Y este año han
reconocido que no cuela y ya es Scream
VI, aceptando que la 5 es 5.
Sigue
en forma pero hay algo que falla: el humor. Poco a poco la historia va girando
hacia el slasher puro y duro. Siento
que van traicionando el espíritu de la serie progresivamente. Además, los
elementos metacinematográficos, se van diluyendo: menos ingenio y más
verborrea. Demasiado análisis, demasiada cháchara. A veces se me hizo un poco
pesada. De los elementos esenciales de la saga ya casi sólo queda la violencia,
las lluvias de puñaladas que casi nunca son suficientes.
Tengo
que mencionar de nuevo Scream 4,
mi favorita y con un comienzo que me parece que ninguna otra ha logrado. Allí
estaban todos los elementos muy equilibrados.
En
cualquier caso la película tiene bastantes cosas buenas. La secuencia del metro
es una maravilla de tensión. Los personajes desarrollan una lógica en sus
acciones, no son atolondrados. Las hermanas Carpenter (Melissa Barrera y
Jenna Ortega) forman un buen dúo y recuperan a Hayden Panettiere.
Y, bueno, Courtney Cox ha recibido tantas puñaladas en las 6 películas y
los 27 años que no debe tener un centímetro de piel sin cicatriz.
Me
parece una película demasiado atada a esquemas que saben que funcionan, pero
funciona.
Consideré
adentrarme en esta crítica con pies sigilosos para no pisar el cordyceps. Pero
he descubierto que hasta la más leve disensión con el dogma (¡es una serie
buenísima!) se contempla como un ataque herético. Así que, como voy a molestar,
a saco.
El
primer capítulo no me gustó. Me pareció tópico, sorprendentemente convencional.
Y lo vi con atención para ver por qué tanta gente lo ponía por las nubes. Pero
yo no vi más que una sucesión de clichés. Chica sola en la casa, familia que
llega al rescate, fuga en coche, avión que cae a la vista de los protagonistas,
militar poco dado al diálogo… Lista de la compra completa. Hemos visto mil
apocalipsis y éste era un compendio de todos ellos. Ni siquiera tuvo la
habilidad de Ruido de fondo para
rodar el caos de las masas.
Y
luego vino el dos (la revelación de la chica, sensiblemente inferior y menos
imaginativa que Melanie. The Girl With All the Gifts) y el tres (que no tendría relevancia alguna de no ser
por la polémica) y los otros que en ningún momento alcanzan el ritmo o el drama
de Train to Busan.
¿Bien
rodada? Sí. ¿Genialmente rodada? No. ¿Escenarios apabullantes? Están bien pero
los hemos visto semejantes y mejores. ¿Drama? Lo normal. También los hay
mejores. ¿Alardes de planificación? Más bien no. Lejísimos de Black Summer. ¿Guión férreo?
Normalito, con sus baches.
La
cosa es que jamás sentí la urgencia de ver un nuevo capítulo (hoy era obligatorio hacerlo). Normalmente lo
veía dos o tres días después. Jamás llegué a implicarme en serio con los
personajes. Me habría interesado Anna Torv pero se la cargan a las
primeras de cambio, lo cual me parece un gigantesco error. Se habla más de cómo
muere que de su muerte en sí. Y si no te sacude la muerte de Anna Torv,
¿a qué estamos jugando?
No
digo que sea mala pero ni es una obra maestra ni veo ningún aporte al género
zombi. Una de tantas. Entiendo que pueda gustar, que los que jugaron al
videojuego estén encantados. Pero no veo (ni leo) argumentos estrictamente
cinematográficos. Casi todos son emocionales. O "es igual que en el videojuego". Y eso sirve para el me gusta pero no para la calidad.