18/10/26

We Come in Peace (Vi kommer i fred). Temporada 1

Las críticas son tan negativas que siento la tentación del péndulo e irme al otro lado con una defensa a ultranza. Admito que no
es una gran serie ni muy original. Pero con la cantidad de basura diaria que hay en series, me parece estúpido castigar a ésta. Y prueba, una vez más, lo poco que la gente sabe de cine por mucho cine que vea.
Una nave espacial con forma de flor abre sus pétalos sobre Estocolmo. El jefe de lo que aquí sería Protección Civil y una bióloga micóloga tratarán de poner un poco de cordura en el caos inicial.
Primera reacción: responder militarmente y disparar. Segunda: no confiar en los ciudadanos y mentirles. En El día de la revelación, Spielberg trataba de mostrar ambas cosas como errores. Aquí vuelven a incidir en la cuestión: la mujer que verdaderamente sabe del evento cósmico atraviesa enormes dificultades para clarificar la situación. Militares y políticos prefieren caminar sobre clichés y suposiciones antes que abrir las puertas a la verdad. Todos ven el problema, sólo dos ven la oportunidad: una especie nueva.
Política nacional e internacional, negocios sobre una nueva fuente de energía, militares, científicos, periodistas, youtubers, paranoicos, conspiranoicos, sociópatas, sectas, turistas, safaris… Niños.
Me parece un relato muy realista. Si una nave espacial apareciera en el cielo, éstas serían las reaccione mezquinas y ególatras que veríamos.
Me encantó el circo de palurdos alrededor del bosque, los pirados irresponsables a favor o en contra.
En eso se centra la serie. No en batallas siderales ni efectos especiales. No todo tiene que ser Interstellar o Proyecto Salvación o Star Wars. Me recordó a Encuentros en la tercera fase con un componente político y social mucho más marcado. ¿Tiene sus incongruencias? Pues sí. Admito que una raza tan avanzada escoge un medio de comunicación bastante absurdo para el primer contacto. Sobre todo con lo que se ve luego que pueden hacer. Y también tiene su adolescente imbécil. Que sí, que es sencilla, pero está bien realizada e interpretada, con personajes interesantes. También unos mejores que otros. Pero no es mala serie.
Si yo hubiese sido la primera ministra de Suecia, a la pedorra de Asuntos Exteriores, Petra, la habría destituido en el primer capítulo. Probablemente antes de empezar la serie. Qué tía más inaguantable, corrupta e incompetente. Me recuerda a gente de este país.

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