5/10/26

Dead Souls

-¡Eh, forastero! ¿Necesitas un ataúd?
Strindler llega a un pueblo de Arizona en 1890. Es un tipo misterioso pero cordial. Representa de algún modo confuso al gobierno. Enseguida traba amistad con el alcalde, el sheriff, el médico… Le lleva en su carreta Borracho, que en español significa inteligente.
Strindler da dinero a cambio de nombres de mexicanos muertos. Parece un negocio exitoso para todos: él obtiene su lista, los demás dinero. Pero es un trabajo que no está exento de peligros.
Después veremos que su representación del gobierno puede ser un tanto espuria y no tiene mucho interés en conocer al fiscal federal. Entonces quizá sea el representante de una funeraria o un reverendo…
El director inglés realiza una crítica a Trump, pero no deja fuera a Europa y parece que se refiere más a Pedro Sánchez: cómo alterar las elecciones con el voto extranjero. Debería ver la película. Puede que le dé ideas.
Es una comedia muy extraña. No pretende ser un ataque frontal y, en ese sentido, es más inteligente que la reciente Digger. Esas idas y venidas en carreta, conociendo a gente, son una exhibición de la actualidad contemporánea. Y no deja títere con cabeza. Tampoco los mexicanos van a quedar limpios del todo.
Cerca del final desliza dos secuencias inesperadas. Una de ellas está realizada con marionetas al estilo de Pesadilla antes de Navidad y a continuación asistimos a una secuencia onírica futurista. Creo que se le va la mano.
En fin, una comedia bastante excéntrica en la que no hay carcajadas pero si ingenio y que logra cierto suspense mientras asistimos a las maquinaciones para conseguir la lista de Strindler.
Alex Cox escribe, dirige e interpreta. Y rueda en Almería con nostalgia y homenaje paródico al spaghetti western.

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