24/10/26

The Incomer

Isla y Sandy. Hermana y hermano. Desde hace 30 años viven solos en un islote escocés. Hablan a los pájaros, se dan palizas entre ellos como buenos hermanos y charlan con los mitológicos Hombres Fin. Algunos opinarían que viven como salvajes. Entonces llega un funcionario para comunicarles que les reubicarán.
Un delirio no apto para realistas, es decir, para esos que creen que los documentales son verdad. Ni siquiera para los que ven incoherencias en el comportamiento de Loki y no se han parado a pensar que hay un montón de gente volando y un chaval tirando redes con las manos. The Incomer está en otro nivel de desparrame neuronal.
Tiene un encanto tosco, rudo. Tiene algo de drama flotante y personajes atascados. Tiene algo de comedia oscura y retorcida.
Dios mío. El señor de los anillos en versión burocrática: El Balrog, Jefe de Finanzas…
El comienzo puede ser muy loco, muy divertido. Pero poco a poco, el conflicto con el extraño, con el que viene de fuera, hace que vayan surgiendo preguntas.
¿Quién es más feliz? ¿No están todos sumidos en la tristeza ya sean isleños o continentales? ¿Importa cómo te criaste, creciste? ¿Son relevantes tus sueños frustrados, imposibles? Tal vez la civilización ofrece más posibilidades para descubrir quién eres y eso es suficiente. O tal vez eso que llaman civilización no es más que otra historia equivocada que no debes creer.
Y por otro lado: ¿Está la política realmente para servir al ciudadano?
Muy buena dirección. El paisaje tiene su función narrativa y atmosférica, hay encuadres fabulosos, planos de gran belleza.
Un cuento extravagante, huraño, como si no quisiera dejarse querer. Pero habla de muchas cuestiones y del poder de las historias: las que contamos a otros y las que nos contamos a nosotros mismos.
Tan absurdas como la vida. Muy humana.
-Hitchcock, Hitchcock. Me gustan tus palabras.

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