Todas
las novelas que he leído de Pérez-Reverte
tienen un protagonista que es un alter
ego
del escritor. Un
poquito Mary Sue. Y en consecuencia tiende a colocar unos diálogos
un tanto forzados cuando se pone sentencioso, dogmático; cuando se
esmera en
educarnos.
Lo
que más me ha gustado de la peli es que escapa a esos toquecillos de
moralina. De hecho creo que es la primera peli/serie sobre novelas
del autor que me gusta más que el libro.
Tampoco
es nada sorprendente ni una maravilla. De hecho hay cosas bastante malas como el grito de la camarera en el primer asesinato. ¿Por qué gritó si no vio nada? Pero es un pasatiempo amable. Fotografía con mucho color,
escenarios exóticos, vestuario elegante… Más Ágatha
Christie
que Sherlock
Holmes
en su atmósfera.
Podría haberla producido Bambú. Es su estilo y su público.
No
pretende ser más. No es ambiciosa y hace bien. Lo que busca lo
logra. Entretener a un público amplio con una serie de sólo 4
capítulos Y me parece estupendo que un capítulo dure una hora y
otro sólo media. Y los otros algo intermedio. Me alegra que hagan
eso porque el ritmo es el que tiene que ser, no rellenan con
artificios y cada episodio tiene la estructura adecuada.
No
profundizan mucho en los personajes. Los caracterizan someramente y
adquieren relevancia según el interés para la trama. De los 12
personajes aislados en la isla de alguno casi no sabremos nada, de
otros mucho. Y quizá eso da una pequeña pista. Coronado
está muy suelto y ni se tiene que esforzar, Maribel
Verdú me
pareció en exceso estirada (quizá no es culpa suya), Martiño
Rivas
dota a su pseudo Watson de la ambigüedad necesaria.
Bien.
Un agradable pasatiempo que se puede disfrutar en plan maratón sin
mucha complejidad.

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