6/10/26

El problema final

-Unos nos pasamos de listos y otros de inoportunos.
Todas las novelas que he leído de Pérez-Reverte tienen un protagonista que es un alter ego del escritor. Un poquito Mary Sue. Y en consecuencia tiende a colocar unos diálogos un tanto forzados cuando se pone sentencioso, dogmático; cuando se esmera en educarnos.
Lo que más me ha gustado de la peli es que escapa a esos toquecillos de moralina. De hecho creo que es la primera peli/serie sobre novelas del autor que me gusta más que el libro.
Tampoco es nada sorprendente ni una maravilla. De hecho hay cosas bastante malas como el grito de la camarera en el primer asesinato. ¿Por qué gritó si no vio nada? Pero es un pasatiempo amable. Fotografía con mucho color, escenarios exóticos, vestuario elegante… Más Ágatha Christie que Sherlock Holmes en su atmósfera.
Podría haberla producido Bambú. Es su estilo y su público.
No pretende ser más. No es ambiciosa y hace bien. Lo que busca lo logra. Entretener a un público amplio con una serie de sólo 4 capítulos Y me parece estupendo que un capítulo dure una hora y otro sólo media. Y los otros algo intermedio. Me alegra que hagan eso porque el ritmo es el que tiene que ser, no rellenan con artificios y cada episodio tiene la estructura adecuada.
No profundizan mucho en los personajes. Los caracterizan someramente y adquieren relevancia según el interés para la trama. De los 12 personajes aislados en la isla de alguno casi no sabremos nada, de otros mucho. Y quizá eso da una pequeña pista. Coronado está muy suelto y ni se tiene que esforzar, Maribel Verdú me pareció en exceso estirada (quizá no es culpa suya), Martiño Rivas dota a su pseudo Watson de la ambigüedad necesaria.
Bien. Un agradable pasatiempo que se puede disfrutar en plan maratón sin mucha complejidad.

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