3/10/26

Digger

¿Quieres una buena sátira? Tienes
Bad Apples. Sutil, inteligente, sin didactismos, con propuestas para pensar si quieres.
Todo lo contrario que Digger. Nada sutil. Tan directa como un bofetón. Tan inteligente como clavarte una pala en el pie. Tan didáctica, tanto, que te está llamando tonto.
Porque sólo él, Iñárritu, es listo. Él es el sumo sacerdote (otro, ya hay muchos) del cambio climático. El que sabe lo que se debe hacer. Perdón: el que sabe lo que tú debes hacer. Pero él no lo hará. Que no uses cacharritos electrónicos porque los quiere usar él. Llega a ponerse muy plasta.
Vale. Voy a frenar. Tiene algunos momentos divertidos y hasta muy divertidos. Visualmente Iñárritu siempre tiene potencia, habilidad en la planificación, encuadres llamativos. La imagen tiene drama. La cámara no descansa. Te oprime, te agobia, te estresa. Hay muchísimos contrapicados. Está abarrotada de contrapicados. Demasiados.
Pero eso es todo lo que hay en la película: un envoltorio con moralinas pueriles. Bajo otro envoltorio de maquillaje dicen que está un histriónico Tom Cruise. Si me dicen que es Nicolas Cage también me sirve.
No sé si lo meta (la obra teatral dentro de la película) me agrada o no. Es todo tan excesivo que me da igual. En realidad llega un punto que me aburre. Es cansina.
A mí me da que es una peli para que el director haga caja sin mucho esfuerzo. Desde El renacido han pasado 11 años, se habrá fundido la pasta y con algo tiene que pagar el chalé de Llanes. Eso. Que vaya a Asturias y se relaje un poco. Ya dejó claro que no le gusta el petróleo.
Inárritu ha intentado hacer su gran zurullo al estilo de la Megalópolis de Coppola y casi lo consigue. Digger no es tan mala pero es bastante payasa.

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