La
primera secuencia, a modo de introducción, nos muestra el suicidio
de un “niño”. Aunque ese “niño” ya empieza a tener su
complejidad. No hay muchos clichés en esta película y la trama
discurre por cauces inesperados aunque culmine en batallas y
elementos más convencionales. Su único punto débil. El conjunto,
135 minutos, te lo tragas sin enterarte porque jamás sabes cuál
será el acontecimiento posterior.
No
sé cuánto hay aquí de stop motion y cuánto de digital.
Pero creo que no debería importar el uso del ordenador a partir de
la alucinante base empleada. Tienes muchos datos en internet acerca
de cuánto se hizo de una manera o de otra. La cuestión es que está
al servicio de una narrativa deslumbrante.
Me
decantaba ya por el Oscar de animación para La isla olvidada,
pero es que Wildwood es una verdadera animalada. Podría
competir perfectamente como mejor película del año (no sólo de
animación).
Es
compleja, tiene aristas, dramas serios… Todos los personajes pueden
ser cuestionados moralmente por sus decisiones. Y al mismo tiempo
puedes comprender el lado oscuro porque muchas veces actuaron por
amor, errores de los sentimientos, la culpa del deseo. Amor y
pérdida. Todos tienen un trauma. La villana Alexandra (qué gran
villana) y el suicidio de su “hijo”, los inmaduros padres de Prue
y Mac buscando el camino fácil de la magia, la propia Prue
desobedeciendo y tratando mal a Curtis… Hay culpa, hay sacrificio y
hay redención -o no- según la responsabilidad de cada cuál.
Curtis
es el único revestido de bondad. Tímido, abstraído, pero
preocupado por proteger, cuidar y entender a todo el mundo.
Y
hay muertes y la necesidad de madurar a la carrera. A veces es
bastante explícita en su violencia. Me recordó un poco a La
princesa Mononoke, no por similitud de trama
(¿un poco también?) sino por sus temas, su épica y ese tono
general adulto en el que estás obligado a actuar y cargar con lo que
salga.
Es
espectacular, apabullante, visualmente arrolladora. Hay planos de
gran belleza y otros asombrosos por sus secuencias de acción. Pero
siempre mantiene ese aire melancólico de pérdida de la inocencia.
La ciudad otoñal, la oscuridad del bosque o sus tonos pastel y
dorado. La batalla final, desde luego, no te la esperas con esa
mezcla de criaturas, el ejército de coyotes, los bandidos, animales
varios… La rata Séptima. Un prodigio técnico.
Muchas
veces criticamos a los caprichosos hijos de los ricos. Ojalá a todos
les diera por fundar Laika como a Travis Knight (hijo del
dueño de Nike). Sin miedo al fracaso económico ha puesto un enorme
despliegue de sensibilidad y energía para construir un universo
fascinante. Y va a perder dinero. Sin ser para niños y costando 100 millones no será fácil cubrir gastos.
¿Qué
harás por aquellos a quienes amas? Es el motor de la historia. En
realidad de toda la Historia.

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