Pensé
que sería una historieta a lo Agatha
Christie,
una Miss
Marple
encarnada por Lesley
Manville.
Ella era la única razón para dar una oportunidad a la serie.
Oportunidad
bien otorgada. La estructura de la narración es bastante compleja.
Hay una trama en el pasado, otra en el presente y otra más que es lo
que sucede en la novela que escribe uno de los personajes y que
Lesley
Manville
lee como editora.
El
peso de las tres narrativas no es igual pero es muy interesante el
modo en que se entrelazan. ¿Por qué el escritor escribe esa novela?
¿Por qué ese detective, de otro autor, resucitado? ¿Por qué esa
editora? No es que sean grandes secretos (de hecho sabemos en la
primera escena que el escritor mató a su abuela siendo niño en
connivencia con sus hermanos; o algo así) pero todo ello aporta una
profundidad que crea una fuerte sensación de verosimilitud. Y, sobre
todo, se mezclan los límites entre la realidad de Marble Hall y la
ficción literaria en Corfú. El pasado entra en la novela como
inspiración y el ficticio detective Pünd entra en el presente como
consejero/alucinación de la editora. Las transiciones visuales y
verbales entre los tres escenarios están muy logrados y contribuyen
a crear una fuerte coherencia intrínseca.
Los
personajes tienen su historia. Su pasado. Hay un drama que contar.
Son muchos caracteres y no puede profundizar en ellos, pero están lo
suficientemente bien dibujados como para otorgarles entidad.
¿Más
alicientes? Los paisajes de Corfú. Los entresijos canallas de una
editorial. Historietas de arte robado por los nazis. Algunos
pasatiempos metacinematográficos y metaliterarios ingeniosos.
El
final es el cliché de los sospechosos reunidos en una estancia
mientras el/la detective desgranan las pistas y acusan al culpable.
Me pareció lo más flojo pero forma parte del género.
Un
whodunit
que, contra todo pronóstico, me ha dado más de lo que esperaba.
Está bien que una obra, de vez en cuando, supere tus expectativas. Muy buena dirección de Rebecca Gatward.
No
he visto las dos series precedentes de Susan Ryeland pero no son
necesarias para entender ésta.

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