26/7/26

Treasure & Dirt

-En el desierto haces tu penitencia.
Hay quien se burla de mí por mi afición a las series australianas. Pero qué quieres que te diga. Filman joyitas. Aquí, sin conexión argumental, volvemos al universo de Limbo y las minas -casi extintas- de ópalos. Es que es meterse en esos hornos de calor, piensas en quién puede vivir ahí y lógicamente te encuentras con unos personajes que no tienen desperdicio. Veo que la critican, mucho, quienes leyeron la novela por su ritmo pausado. Yo no lo he leído la novela, me parece el ritmo adecuado y me gustan mucho sus diálogos.
Michael Dorman y Liv Hewson. Ivan y Nell, inspectores. Los han destinado a un lugar perdido y no se conocen. Pero tendrán que trabajar juntos si quieren encontrar a quien decapitó a Jonas McGee. De la sheriff local pueden fiarse tanto como de cualquier otro criminal.
Hay tensión en cada escena, en cada diálogo, en cada encuentro. Dos polis con todo el mundo en contra. Incluidos los polis corruptos. Una serie de ésas en las que todo el pueblo debería estar en la cárcel. Pero es que vivir ahí ya es una cárcel. ¿Dónde encierras a toda la población que asalta la casa de un muerto? Los dejas hacer y te centras en lo importante.
El Anillo de Hierro. No es que sea una idea nueva, pero su impunidad y reglas arbitrarias hacen de ello algo un poquito espeluznante.
Por otra parte quizá basta la presencia de dos forasteros para que la ciudadanía se ponga nerviosa y empiecen a matarse entre ellos.
Puede que en cierto momento, cuando ya has descubierto la psicología de todos esos tarados, pierda un poco de ritmo. Pero para cuando eso ocurre ya se acerca el desenlace y el cierre se ejecuta también con buen paso. Así que hay pocas debilidades.
No entendí por qué la obsesión de Phelan por perjudicar al protagonista. Parece una capa añadida innecesaria.
Hay unos encuadres maravillosos. No es exageradamente llamativa pero tiene una planificación bastante buena. Treasure and Dirt: buen título.

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