23/7/26

Cuando cae el otoño

-Me duele decirlo, pero en cuanto a nuestros hijos, fracasamos del todo.
Que parezca un accidente.
Todo el mundo tiene un pasado. Los personajes de Ozon tienen pasados para repartir. Con la memoria que cargan encima es fácil desarrollar traumas y psicologías complejas en diferentes direcciones.
Michelle recibe a su hija Valérie y su nieto Lucas. En la comida sirve setas y Valérie recibe una dosis tóxica.
A partir de ahí se suceden acontecimientos que Ozon, a base de elipsis, de un montaje deliberadamente ambiguo y de conversaciones ajustadas, convierte en un suspense. Y uno decide si ahí ha pasado algo o no. Un accidente que pudo o no serlo conduce a otro accidente que conduce a…
Creo que le hacía falta un toquecillo algo más humorístico. O tal vez es que me parece una película terriblemente cínica y me gustaría un cierto desahogo. Es fascinante cómo Ozon no juzga a sus personajes. Los expone, los caracteriza con habilidad y luego deja a los espectadores sumidos en la complejidad de vidas humanas con serios conflictos.
¿Hasta dónde se extiende en el futuro el pasado de la abuela? ¿Los eventos son accidentes, actos intencionados o ni los mismos personajes saben su voluntariedad?
Culpa, segundas oportunidades, familia, maternidad. Hay en todos mucho egoísmo, instinto de posesión. En las conversaciones y actitudes hay tantísimos pequeños detalles que aportan matices y sugerencias... Repasas mentalmente algunos diálogos y se te ponen los pelos de punta.
Muy bien interpretada y bastante bien captado ese universo rural francés.
Hasta que al final cae el otoño.

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