16/7/26

Atmósfera cero

-Que se vuelvan locos no me parece nada misterioso. Lo que no entiendo es por qué no se han vuelto locos antes.
Otro ejemplo de cómo el Western se transmuta fácilmente en space opera. Tanto el Oeste como el espacio comparten la idea de frontera con todo lo que ello lleva consigo: construir algo nuevo, la ambigüedad de la ley, hacerse a uno mismo…
Atmósfera cero es la versión espacial de Solo ante el peligro. Sean Connery es el nuevo Gary Cooper.
Estamos en Io, la tercera luna de Júmpiter. Allí hay una instalación minera, llega un nuevo sheriff y se extraña de la excesiva cantidad de suicidios que han sucedido en los últimos meses.
Es una película de 1981 y por aquel antes entonces en la ciencia-ficción había un cóctel asombroso de obras de cierta calidad y otras intragables. Podías ver efectos especiales y decorados solventes o auténticas basurillas de aficionado.
Atmósfera cero tiene una puesta en escena bastante lograda. Ese plató de taquillas, camarotes, escaleras y plataformas constituyen un laberinto metálico muy sugerente. Durante una persecución le sacan buen provecho y alcanza un nivel expresionista muy interesante. Lo mismo se puede decir en la secuencia, hacia el final, orquestada sobre gigantescos paneles en el exterior.
O’Niel funcionaba bien como ese hombre imperfecto que, por lo que sea -él dará alguna explicación que le funciona sin ser del todo convincente-, decide hacer lo correcto. Y cuando en el espacio exterior alguien no puede ser comprado se monta el lío.
Entretenida y más que correcta. Se acerca en tono al original pero sabe que no debe ser una réplica y aporta su propia perspectiva.

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