Sasaki
acude al supermercado simplemente para ver la sonrisa de Yamada, la
cajera de la caja 2. La única persona amable
que ve a lo largo del día. Al salir del súper el único lugar en
que se puede fumar es la parte trasera del edificio. Allí está
fumando Tayama, una chica descarada e
incluso un poco agresiva.
Resulta
algo irritante lo tonto que es Sasaki al no darse cuenta de que
Yamada y Tayama son la misma persona. Pero el centro de la historia y
del fondo está en ese equívoco.
Yamada
se comporta de una manera en la vida real y de otra manera en el
trabajo. Aparenta una alegría que no posee. Es un relato acerca de
las máscaras que nos ponemos, del estrés laboral de Japón, de las
condiciones inhumanas del trabajo y de la relación entre un
cuarentón y una veinteañera, unidos por el vicio del tabaco.
Creo
que es un anime que no verán los que ven anime. No cuenta casi nada,
los personajes no evolucionan, los días y las conversaciones apenas
varían y se vuelven deliberadamente repetitivas. A veces un diálogo,
un regalo, alteran la situación.
Muy
graciosa la jefa del supermercado, buscando el chisme. También se echa
algún piti con Sasaki y hasta hace un amago de tirarle los tejos.
Una
trama sencilla, atractiva. Tal vez demasiado sencilla. Una búsqueda
de la amabilidad que todos llevamos oculta dentro y, en determinados
países, quizá más oculta que en otros. Cuánto les cuesta entrar
en lo personal y qué áspera la sociedad que fomenta la distancia
emocional.
12
capítulos de entre 8 y 18 minutos.

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