4/7/26

Los músicos

-Empecé a componer música para liberarme del yugo del lenguaje.
Astrid, de la rica familia Carlson, posee dos violines y una viola Stradivarius. Al fin compra por 10 millones el cello Stradivarius que le faltaba para un cuarteto de una obra de Charlie Beaumont. Ahora sólo necesita a 4 grandes músicos… y que no se maten entre ellos.
Qué interesante. Hay detalles fabulosos como ése en que los 4 músicos deben viajar en coches distintos por requerimiento de los seguros de los instrumentos de cuerda. O el jacuzzi, que “reacciona” conforme a la situación anímica. Pero obviamente el núcleo está en los personajes. Y es curioso porque tampoco profundiza mucho en ellos. Apunta un par de matices sobre su personalidad, deja que el espectador suponga por su cuenta y se limita a mostrar conflictos sobre si esta nota debe sonar así o no.
Por otra parte está la cuestión de la comedia. En sentido estricto no es una comedia. Habría sido muy fácil exagerar los caracteres y construir un relato vivaracho, alocado. Sin embargo optan por el drama, por la composición de personajes serios. Y el espectador va a descubrir la comedia en la impostura, las manías, el egocentrismo de cada uno de ellos. En ese sentido es un drama con toques sarcásticos, un poco ácido, un humor derivado de la psicología de los personajes, de su humanidad. Qué logrado el retrato de personajes.
El montaje, con cortes abruptos y saltos narrativos, ayuda mucho a esa aparente sequedad en la narrativa mientras vemos cómo la trama evoluciona con rapidez.
Cuando Astrid piensa que la solución sería traer al propio compositor en persona, descubre que tal vez sea el más excéntrico.
Una bonita metáfora de la vida, de las relaciones humanas, del laborioso logro de estar en sintonía. Sin ser explícito ni moralizante ni vender ideologías. Sin artificios, sin alargar las escenas más de lo debido, desde la contención.
Se les da bien a los franceses este estilo de cine, pero Los músicos es excepcionalmente buena.

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