Tras
Astrid et Raphaëlle
(Bright
Minds)
los británicos se apresuraron a realizar su propia variante,
Patience,
que, como ya señalé, suprimía el humor y el ritmo. Ahora llega la
versión española, Ágata
y Lola,
toman como referencia a Patience,
y lo empeoran un poco más.
No
lo entiendo. ¿Por qué? Lo digo en serio. Era tan sencillo como
calcar la original. Y no: ni ritmo ni humor. Fotografía tristona,
música de funeral, un aura dramática incluso en los momentos en los
que se podía aprovechar un chiste.
De
verdad que la fotografía me hace daño en los ojos. ¿Hay algún ser
humano que piense en serio que eso es “iluminar” una escena?
Luego
hay otro obstáculo grave. Astrid, en la versión francesa, era
claramente autista. A simple vista descubrías que era neuroatípica.
Aquí lo suavizan mucho. Que puede ser legítimo a efectos realistas.
Pero es que se convierte en una excusa para que actúe como autista
unas veces sí y otras no. Y ahí es cuando las excusas de realismo y
tratamiento verosímil de la enfermedad me dejan de importar. Porque
esto es una serie, una ficción y las reglas se las saltan a su
antojo.
Voy
a insistir: tienen algo bueno, pueden incluso mejorarlo así que ¿por
qué es peor?

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