28/7/26

Buen camino

-¿Puedes bajar?
-Por las escaleras, Corina.
Si Ficarra y Picone son algo así como los José Mota de Italia, veo a Checco Zalone como el Santiago Segura italiano. Desde luego tienen sus diferencias. La principal de ellas, creo yo, es que Zalone se gasta un poco más de dinero y procura que lo que filma quede bonito. Pero dejando eso a un lado son muy similares: humor muy básico, chistes en tropel por minuto, no importa si son buenos o malos, algunos muy políticamente correctos y otros muy incorrectos, expresión de la gigantesca superficialidad del personaje.
Zalone va a celebrar su 50 cumpleaños, es un riquísimo heredero, jamás ha dado un palo al agua y sus amantes tienen el 50% de su edad. Pero de pronto desaparece su hija Cristal, menor de edad. Parece que se ha largado de casa y está haciendo el Camino de Santiago.
Lo que vemos es un ricachón haciendo el canelo por esos caminos de Dios hasta que se da cuenta de que tiene la oportunidad de reconectar con su hija. Lo que pasa es más simple que el mecanismo de un chupete. A mí me ha hecho gracia unas cuántas veces y otras se las podría haber ahorrado. Ejemplo de esto último: en los título de crédito finales dedica una canción a la “próstata inflamada”. Pura demencia bailada por Joaquín Cortison.
Sí: éste es el nivel.
Lo del abuelo Zalone recuperándose del ictus me hizo gracia pero había potencial para algo más y no lo aprovechan.
Una de esas pelis que puedes ver mientras haces cualquier otra cosa. Nada de lo que te pierdas será sustancial. Pero tampoco te va a amargar el día como otras.

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