25/7/26

Motor City

Algunas pelis no ponen fácil hablar sobre ellas. Hay cosas que me parecen muy buenas y otras que no tanto. Sin embargo vaya como punto de partida que me interesa por el riesgo: una peli de acción esencialmente muda. Hay poquísimas frases.
Empecemos por su estética. A grandes rasgos me parece muy bien. Muy cuidada su ambientación setentera, la planificación, el uso del color. De nuevo le agradezco los riesgos que corren al apostar por ese estilismo. Por otra parte hay en demasiadas ocasiones un abuso de la cámara lenta que me recuerda al veneno de Zack Snyder. Me molestó mucho.
Esta estética va unida al uso de la banda sonora. Muy llamativa. A veces por lo bien que encaja otras veces porque de nuevo vuelven a correr riesgos. La ausencia de diálogos se suple con una música en su mayor parte de los años 70, o alrededores, que forma parte intrínseca de la narrativa.
La acción. Si uno lo piensa fríamente no hay mucha. Hay tensión, amagos, promesas. Eso sí: cuando se desata en el tramo final, agárrate. En la Historia del Cine hay muchas grandes peleas dentro de un ascensor. El nivel de salvajismo de ésta, está muy alto. Y aunque sea muy bestia -e irreal en muchos momentos- pone de nuevo por delante la estética.
Alan Ritchson cumple porque es el papel para el que está hecho: un tipo injustamente encerrado en la cárcel por un mafioso y un poli corrupto. En un momento dado saca de allí sus 191 centímetros sin grasa y va a vengarse. La chica que motiva el alboroto es Shailene Woodley a la que no exigen mucho pero ella va sobrada. Y el que realmente destaca es el camaleónico Ben Foster en su papel de villano.
El final me parece excesivo. En realidad es un poco ridículo. Quiero decir: ¿no han podido reencontrarse antes para arreglar cuentas? Pero en fin, de nuevo apuestan más por la estética que por lo narrativamente funcional.
Lo que cuenta es muy convencional pero el envoltorio resulta bastante atractivo.

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