No
es una buena película. Podríamos compararlo más bien con un
especial de Nochevieja de Mota alrededor de una sola idea.
Borovia
es un país excomunista. Están en pleno colapso político,
económico, estructural… Los tiranos en el poder tratan de inventar
algo para ganar las primeras elecciones democráticas y seguir en el
poder. De pronto aparece el enviado de Uzgoristán.
Chiste,
tras chiste, tras chiste. En un plató casi único con escasos
exteriores. Sucede lo que le sucede a Mota: en pequeñas
pildorillas es divertido, 90 minutos es agotador. No porque los
chistes sean malos sino porque son 90 minutos de cháchara: no puedes
estar atento a tanto chiste, a tanto diálogo, a ese requiebro que va
a concluir minutos después. Inciden en la ruina de pequeñas cosas
que terminan por afectar a toda la sociedad.
No
tiene esa mala leche, ese humor vitriólico de Iannucci. Es
una humor más amable. Los personajes no son canallas. Son torpes,
estúpidos. No lo veo mal como programa humorístico pero creo que no
funciona como película.

No hay comentarios:
Publicar un comentario