Durante
8 semanas Ulysses Richardson (Bob Odenkirk) es el sheriff
temporal de Normal (1890 habitantes). Hasta que escojan a otro. Su
idea es no meterse en líos y dejar el pueblo como lo encontró. A
pesar de que su instinto le dice que allí pasa algo. A pesar del
exceso de armas que hay en Normal. Excesivas incluso para EEUU.
Esta
peli debería formar parte de la saga Fargo.
La
película arranca tranquila, fluye sin prisa. Nos muestra a las
gentes del lugar y las pequeñas rencillas rurales, las manías. Y,
mientras, va sembrando la trama de pistolas de Chéjov. La
chaqueta de cuero que hace ruido, el truco con la bala de la recámara
(como carecterización), el alce, Lena Headey… Está plagada
del recurso de Chéjov. Mucho antes o poco antes del evento
determinante te planta una semilla que tendrá su inevitable
consecuencia. Hasta me parece que abusa. Pero resulta muy divertido.
Y
entonces llega la ineptitud de dos atracadores. Y lo que debió salir
bien se convierte en… algo más. Algo tremendo. Algo que afecta a
la yakuza de Japón.
Me
gusta su humor. Que no es el humor de Fargo. Tiene algo
de ello pero también su propia personalidad extraña y singular. Sin
embargo no es un chiste estirado. Tiene su drama, sus personajes
sólidos, conflictos y motivaciones. Y sí: violencia con mucha
sangre cuando se pone. Pero me vuelve loco ese giro tan inesperado,
ese rumbo que cambia la narrativa en otra dirección.
¿El
segundo giro? Pues me parece excesivo. Tenía que pasar: el rifle de
Chéjov estaba ahí. Pero me pareció una cabriola excesiva.
Bastante
apañada. Lo de siempre pero suficientemente distinta, juguetona,
para resultar atractiva.

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