28/3/24

Las cosas sencillas

-¿Me harías una tortilla? ¿Por favor?
Vincent es un ricachón en la cúspide de la tecnología. Un día su coche se estropea en un valle perdido y es socorrido por un lugareño llamado Pierre.
Y ya está. Muy bien. Me gustan muchas cosas. Para empezar que no confían. Se tratan con una distancia imponente. Llegará un giro y entenderemos bastantes cosas. Lo segundo que me gusta es el guion. Obviamente, está muy trabajado porque de otro modo no hay quien sostenga una película de este tipo. Y el tercer protagonista: el paisaje. Vaya localizaciones que se han buscado. La casa es una maravilla. Cuarta cosa que me gusta: que no transcurre por donde uno espera. Nada de buen rollito, comedia tonta, choques culturales entre urbanita y rural…
Va por otro lado.
La película sí habla de algo importante. La felicidad, la no necesidad de cosas materiales, la ausencia de tiempo para pensar, el fracaso de la civilización en lo trascendente, la importancia de las relaciones humanas, tenerlo todo y estar solo…
Se evaden muy bien de lo teatral porque además de un buen guion hay aspectos interesantes en la cinematografía: el acelerado montaje de la secuencia de apertura (de lo natural y sencillo a lo complejo y lo tecnológico); la entrevista que escuchamos antes de que ocurra mientras nos ofrecen otras imágenes; algunos travelling de cierta complejidad. Hay cosas como ese plano de los dos pares de pies que dicen muchísimo.
Una historia de dos hombres que esconden miedos y practican soledades. Ambos tienen algo que aprender del otro, empezando por reconocer quiénes son y qué desean realmente.
No voy a decir en esta ocasión que le sobra el romance, pero sí algunos minutos.
Si quieres una película amable, con fondo, contemplativa y reflexiva, aquí la tienes. Es bastante mejor de lo que me esperaba.

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