-Así empiezan casi
todas las historias de miedo.
Esperaba una cursilada
de diez y resulta que está bastante bien. No es excelente pero es funcional. Sabe contar bien lo que quiere contar.
Un virus diezma la
población al mismo tiempo que empiezan a nacer niños híbridos, mezcla de
humanos y animales. Gus es un niño ciervo.
La estructura es la de
una aventura que avanza entre Spielberg y Tim Burton. A veces
entre el Spielberg y el Tim Burton ligeramente oscuros. Gus en su
viaje. Cada capítulo nos presenta nuevos personajes y, a la vez, va
profundizando en el funcionamiento de ese mundo post-apocalíptico. Ambas cosas
se entrelazan bien y se apoyan en un planificación atractiva.
La historia tiene algo
de fondo. Hay dilemas bioéticos, éticos y morales que surgen de las nuevas
reglas en un mundo decadente. El mundo de las leyes de Abbot y los Últimos
Hombres. Ese mundo lo descubrimos al mismo tiempo que lo hace el niño ciervo de
modo que todo nos resulta desconcertante pero coherente, verosímil en su
desarrollo.
Aunque realmente sea un
cuento con una metáfora muy obvia sobre la ecología, también tiene sus matices.
Ese ejército de adolescentes idealistas es un buen ejemplo. Ofrece aristas en
los personajes, complejidad en la psicología, momentos violentos y dramáticos,
trata de no caer en simplificaciones y deja que muera gente con la que te ha
hecho encariñarte.
Algunas cosas chirrían
un poco, especialmente el diseño de algunos híbridos (Bobby es ir muy lejos) y
algún que otro personaje. Pero el conjunto es intrigante, sorprendente y, como
aventura, funciona perfectamente.
Hay numerosas
referencias a Huckelberry Finn
y Tom Sawyer. Lógico pues se
trata de un relato de crecimiento, aprendizaje y esperanza.
Lo que está muy mal es
cortarnos la temporada justo en ese momento. Pero, claro, de eso se trata.
De que queramos la segunda para ayer.
Se les fue la pinza.
Hasta la comedia necesita un límite en la moderación por el desmadre. Fueron
demasiado lejos en los progresivos giros de la trama.
Lo que empieza siendo
la relación entre un hipocondríaco y su médico acaba en una revolución en una
supuesta ex-república soviética. Para llegar a ese punto, es obvio, se necesitan
unos giros tan potentes que no sólo tienen que ser forzados (admisible) sino
inverosímiles (no admisible).
Da la sensación de que,
cuando se les acababan las ideas de una película, metían un giro para empezar
otra y, después, otra más. Más allá de algún que otro gag divertido no hay por
dónde cogerla. Por otro lado la personalidad de los personajes es incoherente y
contradictoria.
Dany Boom, Alice Pol y Kad Merad han hecho
bastantes cosas por separado, en dúo y en trío. Pero esta no es de las mejores.
En realidad es de las peores. Es ya de hace unos años, la tenía pendiente y me
la podía haber ahorrado.
Película danesa que
muestra que en todos los sitios cuecen habas. O que algo huele a podrido en
Dinamarca, que dirían en Hamlet.
La idea es sencilla
pero el guión es muy bueno. Un par de policías atrapados en el barrio árabe en
el momento menos oportuno. Acaba de morir un detenido con polémica de abuso de
fuerza policial.
Es una historia con
bastante acción pero que concede un peso notable a los conflictos éticos de la
policía. Una película poliédrica que se atreve a excavar en terrenos delicados
más allá de los clichés. El poli veterano, el poli más novato, el racismo arraigado, los problemas que genera la inmigración, lo que se debe
hacer, lo que es conveniente, ser un chivato, descubrir la realidad… Y el miedo
como motor de gran parte de las acciones. Porque los polis son humanos, tienen
miedo y se encuentran bajo una enorme presión.
Todo transcurre durante
un día y una noche y la habilidad para manejar la tensión es de una precisión
sorprendente.
Esa combinación de
acción y drama soportados sobre una planificación realista ofrece un resultado
contundente, con algunas escenas crudas pero siempre apegándose a la
cotidianeidad de la dureza de un barrio de inmigrantes.
1.
Hoy estrenan Sueños de una escritora
en Nueva York. Puedes ver aquí el comentario que hice. Por alguna razón
incomprensible han decidido eliminar en el título la referencia a Salinger.
Cosa extraña porque si hay alguna posibilidad de que alguien vea esta película
es porque se hace alusión a Salinger. El título original es My
Salinger Year y el provisional era Mi año con Salinger.
2.
Pienso, como Hitchcock, que los actores son ganado. Me interesan los
personajes, no me interesa el famoso, la estrella. No me interesa la persona
(espero que esto se entienda bien). Por eso se me escapa lo de Friends: The Reunion. Por muy
relevante que me parezca esa serie sólo volvería a ver algo de ella por el
personaje de Phoebe. El personaje, no la actriz. Lisa Kudrow y como se
llamen sus otros compañeros, personas reales, me dan igual (espero que se
entienda).
3.
Por otro lado admito que si mañana Lucille Ball hiciese algo sobre I Love Lucy yo estaría ahí. Supongo
que, entre otras cosas, porque Lucille Ball lleva muerta 30 años y
volverla a ver ya sería una sorpresa.
ANZAC:
Ejército conjunto de Australia y Nueva Zelanda.
No
es tanto buena como interesante. Lo que no suelen contar los libros de
historia. Las enfermeras de la I Guerra Mundial. Las personas que no se
hicieron famosas. Cómo se organizaban, estructuraban, peleaban sus propias
batallas y también morían.
Una
serie que compensa un presupuesto muy ajustado con una abrumadora documentación
y atención a los detalles.
Los
tres primeros capítulos se centran en Lemnos, El Cairo, Alejandría y un barco
hospital. El arranque me pareció demasiado folletín. Demasiados vestidos, vida
de la época en El Cairo, salones de té, flirteos. Pero en cuanto llega Galípoli
se acabaron las tonterías. Llamar hospital a lo de la isla de Lemnos es una
broma macabra. Centenares de heridos tendidos en el césped, ni paredes, ni
techo. Ni agua ni comida ni medios. Moscas sí. Hasta las enfermeras morían de
disentería. Y luego el invierno y algo aún peor: el agotamiento, la impotencia,
la depresión.
Los
tres últimos capítulos. Francia. Los 5500 muertos (en una noche) de la batalla
de Fromelles, esa carnicería del Somme. En esta última parte no ahorran escenas
bastante crudas.
Muy
interesante la reflexión de la supervisora Wilson sobre la brecha entre
ejército y sanitarios, el no entendimiento de las necesidades de los
respectivos cuerpos. Es otra expresión de cómo en esa guerra todo era caótico,
improvisado y nadie sabía ni por qué luchaba ni para qué.
Creo
que puede gustar a un público muy amplio. Aunque a mí no me guste la cosa
sentimental está bastante bien llevada (el duelo por quienes amaron, hermanos, novios...) y sí me interesan mucho otros aspectos.
Además, la vida de las 5 enfermeras principales está basada en la realidad y
logra sorprender en muchos momentos.
-Pues
es como Burgos, pero un poco más grande.
Esa
frase de Carmen Machi hablando de Nueva York se la he oído a un tío de
Burgos cuando le pregunté por su viaje a Nueva York. Tal cual.
Película
arriesgada, muy metacinematográfica. Tan meta
que se vuelve surrealista y, progresivamente, perturbadora e inquietante.
Obviamente
para públicos minoritarios. Rompe los esquemas clásicos narrativos y deriva en
un espejismo onírico en el que los personajes se mueven perplejos. La música
minimalista contribuye a crear esa atmósfera agobiante.
Es
una película para lucimiento de Carmen Machi y Pepón Nieto.
Teresa y Alfredo son un matrimonio de Burgos que viaja a Nueva York. Pero el
Nueva York en el que aterrizan parece un poco raro.
Cada
espectador tendrá su propia lectura de lo que sucede. Caben tantas
interpretaciones como personas la vean. Es más la situación de un estado
anímico o, mejor dicho, existencial, que el relato de una historia.
No
faltan algunos toques de humor bastante curiosos y algún que otro homenaje o
parodia a otras películas.
Lo
mejor de esta serie es una Kate Winslet que, a diferencia de otras
actrices (no diré nombres pero una de ellas empieza por Nicole y termina
por Kidman), se atreve con un papel de señora desagradable por decirlo
suavemente. Inspectora, sí, pero una auténtica bruja. Con muchos problemas a
sus espaldas y muy problemática.
También
está bien ese dibujo que hace del pueblo. Cuando hablé de Jack Irish dije que era
probablemente la única serie que equilibraba perfectamente lo policial con la
vida personal de su protagonista. Aquí hay otra serie que lo logra, aunque un
poquito menos. Curiosamente Guy Pearce está en ambas. Aunque, claro,
Jack tenía una vida divertida y la de Mare es deprimente.
Las
vidas de la gente de ese pueblo tienen más peso que la historia policial en sí.
Y los presenta muy bien en su primer capítulo. El pasado que fue, el demoledor
presente al que han llegado. Allí nadie cumple sus sueños.
Hay
otras cosas que no están tan bien porque en ciertos aspectos se vuelve genérica
y opta por ciertos clichés. Pero creo que no hay que tenerlas muy en cuenta por
la solidez general del guión. Demasiada tragedia para mi gusto aunque juega
bien sus cartas con esa multitud de personajes que tienen secretos que
esconder.
En
cualquier caso me parece excesivo tanto drama, tanto malestar, tanta gente
mezquina de tantas maneras distintas. No sé. Que no se convierte en un culebrón por un
pelo tal vez sea un mérito. O tal vez no.