27/4/26

Depredador dominante

Defensa
(1972) de John Boorman no inauguró las películas sobre la caza de hombres, pero sí abrió mucho la perspectiva acerca de lo macabro que te querías poner: podía ir del terror psicológico a lo más gore y salvaje.
Baltasar Kormakur toca aquí ambos palos y prefiero con mucho la persecución a lo macabro. Bien es cierto que esta parte dura poco y volvemos a la acción, a las correrías por bosques, cascadas y rocas. Es lo que se le da bien al director. Siempre sabe encontrar un ángulo que te produce vértigo, rueda muy bien esas caídas, esos escenarios a los que les da un aire épico. Everest o Katla son prueba de su capacidad para filmar la naturaleza con una mirada muy particular.
Tampoco es que haya mucho más. Charlize Theron da vida a Sasha, una mujer adicta a los deportes extremos, a la adrenalina. Intentando superar un trauma (sí, cliché) acaba en una zona agreste de Australia donde el perturbado de Taron Egerton es un psicópata que se dedica a matar a los turistas que atraviesan los bosques. Los dos saben perfectamente cómo interpretar esos papeles con la intensidad requerida.
Hay buenas secuencias: bien rodadas y con mucha tensión. Mi favorita es ésa en la que van atados por un cable metálico.
La trama es previsible y no aporta nada nuevo pero es muy meritorio el uso de la cámara, es entretenida, a ratos espectacular, no se alarga.
Lo de poner a la cecina el nombre de su madre por algo será. Y ya que tenías ahí a Aaron Pedersen yo le habría dado un poco más de trabajo.

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