Me
estoy cansando de darle oportunidades a David Koepp. Vaya
guiones tan terribles que hace últimamente. A éste no hay por dónde
cogerlo.
No
es fácil saber qué pretende. La mayor parte del tiempo son un tipo
y una tipa hablando en una nave de trasteros. Ellos son los guardas
del turno de noche y hablan y hablan y hablan. Luego rompen cosas
mientras hablan y la pifian mientras hablan. En los últimos 20
minutos hay un sentido de misión: matar a los zombis cuya expansión,
ellos, en su ineptitud, han facilitado.
Liam
Neeson. Es raro verle pero sabemos que se apunta a un bombardeo
así que te lo encuentras en cualquier producto. Obra maestra o
basura. Le da igual. Lo que sí es más raro es encontrarse aquí a
Lesley Manville. Lo que tiene que hacer para ganarse las
lentejas, oye. Y luego está ¡Vanessa Redgrave! con sus 89
años.
Zombis.
Otra película en la que los zombis no son símbolo de nada, otra en
la que no son los verdaderos protagonistas, otra que suena a
revoltijo de otros 6 o 7 guiones.
Fíjate
que yo creo que intenta emular a Bienvenidos a Zombieland.
Pero es que no tiene ninguna gracia. Pero ninguna. No es drama, no es
comedia, apenas hay acción, los zombis vomitan mucho pero tampoco
hacen mucho más. No muerden, siguen hablando normal antes de
explotar.
Creo
que Koepp tiene un hongo en el cerebro, un hongo que le
controla. Que le impulsa a escribir todo lo que se le pasa por la
cabeza, tenga sentido o no.
Esta
peli no lo tiene. Una pérdida de tiempo.

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