Y
yo pienso que eso es lo mejor de la serie. La enorme cantidad de
personajes que hay, lo fácil que nos los presentan, el modo en que
los
dibujan
según su relevancia. Al principio sólo te quedas con la apariencia
de algunos, pero ubicas fácil y rápido quién es cada uno.
Una
excursión de españoles a Lisboa. El hotel en que debieron alojarse
les remite a un hotelito un poco raro. Esa noche un hombre es
asesinado. O tal vez sólo muere. 4 de los turistas se ponen a
fisgar. Son más listos de lo que te esperas. Y 3 de ellos mienten
sobre el motivo por el que están en Lisboa.
Hay
muchas cosas buenas en esta serie. Muchas. Ya en el primer capítulo
te topas con esos decorados calcados de Twin
Peaks.
A mí ya me retuvieron con eso. Pero hay muchos juegos ingeniosos con
la cámara (superposiciones, Daniel quintuplicado en un plano,
pantalla partida, uso juguetón con la cámara del móvil, foto de la
familia “Corleone”, persecuciones a pie por las callejuelas
escalonadas de Lisboa o en vehículos… alternativos).
Es
investigación de un crimen, es búsqueda del tesoro, aventura,
comedia. Muchos misterios.
La
única pega que le pondría es la caída de ritmo en algunos
momentos, el estiramiento de escenas (como Alicia en el museo de los
carruajes y unos cuantos pasajes de esos de pasillos en penumbra). No
es una comedia de carcajadas (alguna hay) pero está llena de
situaciones desenfadadas, fluidas, muchas de ellas ingeniosas.
Hay
secuencias muy bien rodadas, planificadas de modo excelente, gente
que ha aprendido de Hitchcock
y de los mejores. No
innovan pero plagian bien.
Y se permiten el lujo de romper la cuarta pared y hacer juegos meta.
Me
ha parecido muy divertida pero sobre todo, sobre todo, agradable,
algo casi imposible de encontrar en el cine español. Muy bien por
sus creadores y el reparto. Destacan los protagonistas, claro, pero
todos tienen su momento para lucirse.
Es
una pena que la resolución, la explicación final, sea farragosa,
enervante, lenta. El momento decisivo y lo ralentizan al
aburrimiento. Explican tantas cosas, tan minuciosamente, haciendo
pausas para que pienses, que irrita.
Es buena gracias a la esforzada planificación de
algunos de sus capítulos, particularmente los dirigidos por Abigail
Schaaff.
-Haced
parejitas, venga. Amiga de Valladolid, ¿con quién te vas a poner
tú, hija?

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