La
cuestión de fondo no va más allá de que la chica se siente a gusto
con las monjas, que se siente bien. Puro sentimentalismo. Con ese
único argumento la tía tiene razón en cuestionar la vocación de
su sobrina. Pero si la sobrina no aporta más que sentimentalismo, la
tía no aporta más que mala uva. Las dos se equivocan.
Y
yo pensé: si en vez de la vocación religiosa, la chica hubiese
dicho que dejaba de ser del Athlectic de Bilbao para hacerse socia
del Real Madrid, la película habría sido exactamente igual.
Cambiando las iglesias por los campos de fútbol. Cambiando drama por
comedia. Porque la cuestión no está en profundizar en la vocación
(de la que la directora y guionista no entiende ni papa ni se ha
molestado en preguntar) sino en el conflicto familiar. Vale: estoy
exagerando. Pero sólo un poco. Ya me entiendes. Que no es De dioses y hombres, vaya.
Otra
cosa que a mí me parece importante. Ainara no es una adolescente
de hoy. Ainara refleja los 48 años de la directora. Lo que era una
adolescente hace 30 años. Ainara no tiene los pasatiempos, aficiones
y conversaciones de hoy.
Y
aquí entramos en la cuestión técnica. No entiendo que le den el
Goya a la mejor dirección. ¿Se han vuelto locos, saben algo de
cine? Que tenían ahí delante Sirat. Que Sirat
puede gustarte o no pero su labor de dirección es muy superior. Que
Los domingos apenas rebasa lo televisivo. No se puede
ser más mecánico ni convencional.
He
dejado pasar tiempo para aislarme del ruido pero esos Goyas a mejor
película, dirección y guion me parecen injustificados. Ya he dicho
que el fuerte de la película está en el conflicto familiar. Ahí,
salvo contadas excepciones, el relato me parece construido de
clichés. Pocas veces logra evadirse de los tropos más habituales y
alcanzar un cierto nivel de interés. La peli necesitaba más
momentos al estilo de esa oración de Ainara entendiendo la
paternidad de Dios. Pero la peli no va de eso.
Hay
una cosa que me irritó especialmente: cada vez que Ainara va a decir
algo sustancial (al padre, a la tía, a quien sea) alguien
interrumpe. El recurso puede servir una vez. A la tercera cansa,
después de media docena de veces sabes que la directora es incapaz
de llegar al núcleo del conflicto. Lo del padre y el coste económico
es una majadería de proporciones estelares. Comedia involuntaria.
Me
alegra que guste a tanta gente. Porque es muy comercial, muy para las
masas. Un drama más de los que se hacen 50 al año, a los que
normalmente no hago ni caso y al que me he acercado por el ruido
externo. Me he aburrido mucho. Reconozco que no es mi estilo de cine.
Bien el Goya a mejor actriz para Patricia López Arnaiz. Los
otros no.

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