22/4/26

Los domingos

Empecemos con el contenido: me parece una película muy superficial.
La cuestión de fondo no va más allá de que la chica se siente a gusto con las monjas, que se siente bien. Puro sentimentalismo. Con ese único argumento la tía tiene razón en cuestionar la vocación de su sobrina. Pero si la sobrina no aporta más que sentimentalismo, la tía no aporta más que mala uva. Las dos se equivocan.
Y yo pensé: si en vez de la vocación religiosa, la chica hubiese dicho que dejaba de ser del Athlectic de Bilbao para hacerse socia del Real Madrid, la película habría sido exactamente igual. Cambiando las iglesias por los campos de fútbol. Cambiando drama por comedia. Porque la cuestión no está en profundizar en la vocación (de la que la directora y guionista no entiende ni papa ni se ha molestado en preguntar) sino en el conflicto familiar. Vale: estoy exagerando. Pero sólo un poco. Ya me entiendes. Que no es De dioses y hombres, vaya.
Otra cosa que a mí me parece importante. Ainara no es una adolescente de hoy. Ainara refleja los 48 años de la directora. Lo que era una adolescente hace 30 años. Ainara no tiene los pasatiempos, aficiones y conversaciones de hoy.
Y aquí entramos en la cuestión técnica. No entiendo que le den el Goya a la mejor dirección. ¿Se han vuelto locos, saben algo de cine? Que tenían ahí delante Sirat. Que Sirat puede gustarte o no pero su labor de dirección es muy superior. Que Los domingos apenas rebasa lo televisivo. No se puede ser más mecánico ni convencional.
He dejado pasar tiempo para aislarme del ruido pero esos Goyas a mejor película, dirección y guion me parecen injustificados. Ya he dicho que el fuerte de la película está en el conflicto familiar. Ahí, salvo contadas excepciones, el relato me parece construido de clichés. Pocas veces logra evadirse de los tropos más habituales y alcanzar un cierto nivel de interés. La peli necesitaba más momentos al estilo de esa oración de Ainara entendiendo la paternidad de Dios. Pero la peli no va de eso.
Hay una cosa que me irritó especialmente: cada vez que Ainara va a decir algo sustancial (al padre, a la tía, a quien sea) alguien interrumpe. El recurso puede servir una vez. A la tercera cansa, después de media docena de veces sabes que la directora es incapaz de llegar al núcleo del conflicto. Lo del padre y el coste económico es una majadería de proporciones estelares. Comedia involuntaria.
Me alegra que guste a tanta gente. Porque es muy comercial, muy para las masas. Un drama más de los que se hacen 50 al año, a los que normalmente no hago ni caso y al que me he acercado por el ruido externo. Me he aburrido mucho. Reconozco que no es mi estilo de cine. Bien el Goya a mejor actriz para Patricia López Arnaiz. Los otros no.

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