-Tengo
dos ojos.
Aurora
es una niña inteligente que teme al monstruo que hay debajo de su
cama. Un día el
monstruo se come a sus padres. Aurora, que ha espiado a su vecino
hasta el barrio chino, sabe que es un cazador de monstruos. Aurora
contrata al asesino de monstruos para que mate al que vive bajo su
cama.
Puedo
comprender que la película no guste a mucha gente. No es fácil
aceptar una combinación de El profesional (León)
con Alicia en el País de las Maravillas.
Pero para gente que, como yo, aprecia el diseño de producción (por
eso estoy viendo One Piece)
esta película es una maravilla. Desde las sombras de los dragones en
los muros hasta los adornos de las mantas todo está pensado al
milímetro.
En
serio. Esa trama de asesinos a sueldo con la estética de los cuentos
de hadas merece mucho respeto. No se critica a la ligera un producto
realizado
con
tanto esmero. Te gustará más o menos pero aquí hay convencimiento,
pasión, gente con gusto dispuesta a hacer bien las cosas.
Es
un placer que el papel de la malvada Reina de Corazones lo interpreta
Sigourney
Weaver.
Mads
Mikkelsen,
como siempre, está muy bien en su papel. También me gustó Sheila
Atim,
esa sobriedad sorprendida ante lo que está pasando.
Pudieron
hacer una nueva reimaginación de John Wick y no es
difícil imaginarse aquí a Keanu Reeves. O la enésima
versión de Jason Statham. Y la mayoría de la gente la
aceptaría porque es la plantilla de siempre.
A
mí me gusta por lo contrario: han arriesgado, se han salido de los
esquemas y cuando crees tener las respuestas metafóricas del juego,
te revienta tus concepciones y te mete de lleno en la fantasía del
cine, en lo inesperado. Asaltan tu racionalidad para desguazarla. Y,
perdona que sea tan claro, pero si no te gusta te aguantas. Porque
esto es lo que deberían buscar las películas: romperte la cintura,
sorprenderte, descolocarte. Para ver la misma peli de siempre ya
están las princesas Disney.
Y
claro que la metáfora está ahí. En otro nivel más elevado. En la
realidad evocadora de los mitos.
Me
ha encantado. Tiene sus defectos, sí, pero ojalá todos los
productos tuvieran la osadía imaginativa de éste. Bryan Fuller:
el tío que parió cosas como Wonderfalls, Criando malvas o Hannibal. Para que sepas (aunque no lo
sabrás) por dónde van los tiros.
Hay
una pequeña escena intercréditos.

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