18/4/26

Ballistic

Nance trabaja en una fábrica de munición. Una de esas balas mata a su hijo en el frente. ¿Cómo llegan las balas de la fábrica americana al enemigo?
Trabajó en esa fábrica para criarlo y trabajó para matarlo. Así se siente ella. La deriva mental es la trama de la película. Desconcierto, duelo, saber un poco más, rabia (ese bistec), imprudencias… Lena Headey despliega un amplio repertorio de emociones en constante evolución. En paralelo la música áspera, disonante, agresiva, ayuda en la expresividad.
En un principio no sabe muy bien qué hacer. La vemos actuar erráticamente. Después emprende una campaña de odio personalizado (más o menos cruento, más o menos “afortunado”) contra quienes ella considera culpables: su jefe inmediato, la militar de la base, el reclutador… A Nance se le va la cabeza poco a poco.
Muy interesante su conversación con el traductor afgano expatriado. Raras veces se ve en el cine estadounidense un cuestionamiento de las intervenciones militares que emprenden. Emocionalmente son más interesantes los choques con la nuera, a punto de tener un bebé.
Fotografía realista, grisácea, lugares fríos. Una inmersión en la pérdida de realidad por el trauma, un viaje a la obsesión irracional. Por suerte queda algo de esperanza, por suerte está ese plano final.
Luego te informan de que el 30% de los soldados de EEUU que mueren en combate, lo hacen por balas fabricadas por ellos. Sí da un poco para pensar.
Buena peli. Buen desarrollo de lo que quiere contar, sin alargarse. Bien montada para otorgarle un ritmo suficientemente atractivo.

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