Basil
Rathbone
interpretó a Sherlock
Holmes
en 14 películas. Y más de 200 veces en programas de radio. Hubo
películas basadas en las novelas pero también hubo guiones
originales.
La
garra escarlata
es uno de esos guiones originales. No tiene nada que ver con Estudio
en escarlata
y, de hecho, recuerda más a El
perro de los Baskerville
por su ambientación: marismas, lugar rural tétrico, un posible ser
monstruoso.
Holmes
y Watson han viajado a Canadá para participar en un congreso de
ocultismo. Mientras están en Quebec, en un pueblo cercano, La Morte
Rouge (vaya nombre para un pueblo), una mujer es asesinada por un
fantasma luminoso. Su cuello está desgarrado.
Me
gusta mucho la atmósfera de la película. La niebla, la oscuridad.
Otra prueba de lo bien que fotografiaban las secuencias nocturnas en
1944, controlando perfectamente lo que se tenía que ver y lo que
debía quedar a oscuras. Basta ver esta película y las chapuzas que
se hacen ahora (lo más reciente Daredevil:
Born Again,
que horror de fotografía en la oscuridad) para comprobar que hay muy
poco esfuerzo en iluminar las escenas, confiando todo a la tecnología
de las cámaras.
Me
desvío del tema. Muy bien resuelto el fantasma luminoso. Un recurso
ingenioso para solucionar algo que podía ser confuso.
A
Holmes se le muere demasiada gente cuando ya tiene la solución pero
es una historieta intrigante, con algo de aventurero y resuelta en 75
minutos, centrándose en lo importante.

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