6/4/26

Humint

-Que sobrevivan los que puedan.
Eso es lo que se dicen los norcoreanos. Lo que se dicen los amantes, las madres a las hijas… Para un norcoreano sobrevivir es la única razón de la existencia.
Humint. Abreviatura de recopilación de información por inteligencia humana.
La secuencia de apertura sitúa el contexto. Una escena de gran crudeza por su inmoralidad y violencia. Estamos en el sudeste asiático y un surcoreano trata de obtener información sobre drogas rusas de una norcoreana vendida como esclava sexual. Cuidadísima su estética de la sordidez.
Lo que fue Berlín para las pelis clásicas de espías, ahora es Vladivostok. Ahi, en el restaurante Arirang, se encuentran espías rusos, chinos, norcoreanos y surcoreanos. El agente Zo, surcoreano, sospecha que el narcotráfico y la trata de mujeres es algo entre Rusia y Corea del Norte. Un agente norcoreano, Geon, también investiga a los rusos y a su propio cónsul.
La trama es sencilla: extraer a una confidente antes de que sea demasiado tarde. Pero está muy bien contado. Una trama inicial, relativamente calmada, en la que todo el mundo espía a todo el mundo, disponiendo las piezas en el tablero. Después un metraje más centrado en la acción, muy bien rodada, donde deben cooperar personas que no deberían estarlo haciendo. Lo del enemigo de mi enemigo es mi amigo. El tiroteo sobre la nieve se alarga en exceso.
No descubre nada nuevo pero para un occidental tiene bastante interés ver cuáles son los conflictos en Oriente, los problemas, rivalidades y tensas coaliciones. Ejecutado con contundencia, sin miramientos y tres personajes principales bien caracterizados en sus motivaciones.
No es un final de Hollywood.
Qué bestia el malote ruso, oye.

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