Cornelia
Gray fue acusada de matar a un compañero y de ser traidora a la CIA.
Durante 20 años ha permanecido oculta. Tras su desaparición se creó
Cerbero para evitar que volviera a ocurrir algo así. Cerbero quiere
de vuelta a Gray para que descubra al topo que tienen dentro.
Me
parece una buena serie hasta que, como tantas otras, es destrozada en
su final.
Dijeron
que era miniserie pero esto exige una segunda temporada de modo
incuestionable.
En
el lado bueno, lo más atractivo e interesante son sus personajes. La
idea de la tricefalia para dirigir una organización como Cerbero
está muy bien a nivel teórico. En la práctica, como se irá
viendo, es una garantía de desastre. Desde la tripleta de directores
hasta el último mindundi todos son personajes desagradables,
amorales. Sólo salvaríamos a la pobre Sara, la única con un mínimo
de bondad entre todos esos tiburones.
Y
la peor de todas, la que tiene cero escrúpulos, encallecida por
asesinatos en nombre del bien común y de que el fin justifica los
medios, es Cornelia Gray. Patricia Clarkson hace una
interpretación logradísima de un personaje repelente. Es una
psicología muy bien escrita. Sus “principios” profesionales, el
precio que ha pagado en lo familiar, sus justificadas
injustificaciones, el victimismo, la manipulación… Buen personaje.
El
último capítulo cierra -por decirlo de alguna manera- de modo
precipitado, con acciones aceleradas, un montaje que llega a lo cutre
en algunos momentos, elipsis que se notan inconsecuentes…
El
último plano ni siquiera sabes qué significa ni por qué sucede
después de la supuesta cena. Un final muy raro que baja muchos
puntos a una buena historia.

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