29/4/24

Bajo control. Temporada 1

-Es más fácil negociar con terroristas que con europeos.
Marie Tessier, directora de una ONG, está en el baño de señoras cuando recibe una llamada del presidente nombrándola ministra de Exteriores. El primer marrón ya está en marcha: un secuestro de rehenes en el Sahel.
Se trata de una sátira política. Ahora bien, no es el estilo corrosivo de Iannucci ni la ironía de Noé Debré en Parliament. Es una comedia suave basada en situaciones graves a las que se les aplica un coeficiente de reducción para que aparenten cierta cotidianeidad.
Me parece bien como comedia. No me parece bien como crítica política. De hecho se compadecen mucho de los políticos. Como si se apiadaran de sus vidas duras, de lo que trasnochan, de sus problemas familiares… Y por ahí no paso. ¡Como si tuvieran derecho a escribir cartas lacrimógenas a la ciudadanía lamentándose de lo privilegiados que son! Que una cosa es humanizarlos y otra pensar que no son sociópatas.
Ahora, en serio, me parece que la comedia se queda coja. Voy a quejarme de esto por primera vez: es demasiado inteligente. Hay diálogos, gags, ideas sutiles y sugerentes pero se rompe el equilibrio, hay una disonancia entre la comedia de situaciones absurdas y el drama de diálogos brillantes.
Me parece muy divertido lo del presidente que se cree más progre porque masca chicle, el pescado seco de Eslovenia, la encuesta de satisfacción durante el periodo de secuestro, no beber para no tener que ir al baño y aguantar más que los demás, el chófer flipado con Kouchner, el pastor de cabras (qué maquina)…
Está bien esa consideración acerca de que la sede de la Unión Europea está en una ciudad triste y gris. En Lisboa otro gallo nos cantaría. O en Río.
Léa Drucker está muy bien en un papel al que es difícil pillarle el tono. 6 capítulos de media hora.
-Ya, ya… Los franceses nunca tenéis culpa de nada.

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