Katrine
es una agente de los Servicios Secretos daneses. Su novio desaparece con
biocombustibles. La toman por traidora o tonta. En Inglaterra, Beatrice, del
MI5, está tras la pista de un posible atentado terrorista. El Primer Ministro
del Reino Unido ha anunciado un referéndum por la independencia de Escocia.
He
leído críticas bastante negativas de esta serie y no entiendo el porqué. Es muy
entretenida. Una serie tipo 24
pero bien hecha. Sí: tiene giros locos, coincidencias, cosas inverosímiles…
Pero es que es un thriller de esos.
Conducido a todo ritmo, con un montón de crisis simultáneas que confluyen en un
único momento. Terroristas, infiltrados, dobles agentes, extracción de agentes,
rusos mafiosos… Están todos los clichés pero, en mi opinión, bien organizados.
No pretende ser lo que no es, pretende que no tengas un segundo de respiro.
Beatrice y Katrine no han salido de un lío y ya están en otro. Se llevan fatal,
jamás confían la una en la otra, jamás pueden permitirse el lujo de prescindir
de la adlátere.
Y
esa es la ventaja sobre otras series del estilo: la dinámica de personajes. Que,
tirando también de tópicos, son dotados de cierta alma y momentos dramáticos.
Me da igual que el malo se escape una y otra vez, que el Primer Ministro sufra
dos atentados en 24 horas, que se saquen de la manga esa ¿hija?
Además
el final aboca a una segunda temporada que ofrece un panorama político de
realidad paralela muy interesante.
Esta
producción sueca, con actores británicos y daneses es una montaña rusa y con
esa mentalidad hay que ir. No puedes juzgarla con otros criterios. O igual sí
que es tan mala como dicen. Quizá me pasa como con Resident Evil, que es mala pero a mí me gusta. Yo me lo he
pasado pipa, cosa que no pude hacer con 24.
Una
película en la que no sale ni una mujer, un western
con tintes añejos, de corte clásico, muy sobrio.
La
realidad es que no tiene mucho que contar. Un granjero y su hijo, la llegada de
un hombre herido con mucho dinero, los tipos que siguen al hombre desconocido. Y
el granjero, un Tim Blake Nelson que sabe muy bien lo que está haciendo,
guarda un secreto y quizá sea algo más que un granjero.
Le
sienta muy bien su austeridad y el ritmo calmado con que se desarrolla en su
primera parte. El guión confía demasiado en sus diálogos, en que pueden
sostener largos minutos de cháchara. Y a veces no es así. No son tan buenos.
Stephen Dorff está presentado como un charlatán y su verborrea no siempre es
resultona.
No
está mal. No es nada del otro mundo. No aporta gran cosa. Se ve con facilidad.
Judith,
tras desvanecerse en la fiesta de su 70 cumpleaños, decide irse a vivir a una
residencia de ancianos, una mansión muy bonita, un castillito encantador. Pero hay
una ente en la noche. Algunos también lo ven. Los encargados piensan que, en
fin, ya están mayores y se les va la cabeza.
Es
una película bastante perturbadora acerca de la aceptación o no de las
debilidades de la vejez. Es sencilla pero eficaz y su metraje, breve, sin
estirar las cosas innecesariamente, ayuda a crear esa atmósfera de tensión e
impotencia. El terror se desarrolla con habilidad y en progresión adecuada.
Su
final, en parte, me gusta por atreverse a dar ese cierre. La ejecución me gusta
mucho menos. Ese giro perverso, tan repentino, tan poco sutil, sin matices ni
emoción no está bien elaborado. No encaja con el carácter de los personajes,
demasiado abrupto.
Creo
que habría podido dar para mucho más, incluso lograr cierta profundidad,
provocación y debate. Pero la explicitud de lo que cuenta destruye gran parte
del misterio. Ser tan obvia y directa le perjudica muchísimo.
Confirma,
eso sí, que los humanos somos los peores monstruos.
1.
Almodóvar se ha cabreado porque su peli no va a los Oscar. Y es que no
debe ir. No puedes ir a los Oscar con una catequesis casposa y viejuna. Almodóvar
ha hecho un Clint Eastwood como el de Cry Macho. Y le ha salido igual de flojita. Ya están mayores.
2.
Me parece vergonzoso que nadie diga que Culpable
es una copia de The Guilty. Ni
Antoine Fuqua ni Jake Gyllenhaal ni nadie de la producción. Y más
vergonzoso que presenten el confinamiento como elemento fundamental, como si se
les hubiese ocurrido sobre la marcha. La peli danesa original ya era así en
2018.
3.
Cuando leí las primeras noticias sobre El
juego del calamar pensé en Battle
Royale, Los juegos del hambre
y otras por el estilo. Y no me apetecía nada verla. Y, cuanto más me hablan de
ella, menos original me parece y menos me apetece. Así de raro soy.
4.
No sé yo si tiene sentido el Cyrano
de Joe Wright.
Lo
que cuenta es interesante. Como siempre que se narra una estafa original basada
en un hecho real. El problema es que ya hay muchas pelis similares y lo
determinante es la capacidad de los directores para contarlo de un modo nuevo. En
esta ocasión no lo consiguen, así que, aunque atraiga la trama, la forma es
tópica y convencional. Desarrolla bien algunas partes pero los 110 minutos son
innecesarios.
Dos
amas de casa con apuros económicos y emocionales intentan ahorrar a base de
cupones de descuento. Y entonces tienen una idea para utilizar esos cupones de
forma distinta. No sólo ahorrarán sino que pueden ganar algún dinerillo. Unos
40 millones de dólares.
Está
bien la explicación de los hechos delictivos. Obtención del producto, página
web, identidades falsas, cuentas diversas, cómo blanquear… Conocen a otras
personas que se mueven en la zona oscura. Alucinante cómo llegan a los coches y
las armas. Y, al mismo tiempo, el tipo que comienza a investigar, un plasta, un
perro de presa, dar la paliza al FBI…
Pretenden
darle un toque divertido para hacerlo más ameno pero no es suficiente. No es
ágil. Debieron mejorar el montaje, no demorarse cuando ya todo está definido,
suprimir lo innecesario.
Resumiendo:
es un buen manual para quien desee delinquir en algo novedoso y que permanezca
fuera del radar de la policía. Pero flojea como cine.
En
el reparto están Kristen Bell, Kirby Howell-Baptiste, Joel
McHale y Vince Vaughn.
Decía
una señora en el cine, a propósito de las declaraciones de Fukunaga, que
a ver por qué no puede ser James Bond machista, que ya sólo faltaba que le
quitaran del cine los tíos macizos machistas.
Dice
mi hermana que eso de que James Bond salve el mundo también lo hace La patrulla canina.
James
Bond vuelve a salvar el mundo, así es. La cosa es cómo lo cuentas. Y eso Fukunaga
lo hace bastante bien. Lo de dirigir, quiero decir. Aprovecha muy bien los escenarios
naturales para montar escenas de acción relativamente originales. Ese estrecho
puente italiano, por ejemplo. O la persecución con todoterrenos y motos en el
bosque. La película está bien planificada, es elegante.
La
cuestión de genética más nanobots me pareció excesivamente alambicada pero
imagino que todo lo demás ya estaba cogido. Esperaba más protagonismo de Ana
de Armas, pero Bond queda satisfecho con ella así que quién soy yo. Christoph
Waltz reaparece en un par de escenas, así que contento también.
Entretenida,
los 160 minutos no pesan, el ritmo es bueno. Echo en falta el humor. Cuando lo
buscan hay chistes muy malos. La parte dramática me pareció regular. Y, desde
luego, lo romántico, al igual que comenté el otro día con Vigil, me
sobra. Aquí es menos pegote y se imbrica perfectamente con la trama, pero aún
así su única razón de ser es forzar la emotividad para el desenlace final. Y eso
no va con James Bond.
1.
Enola Holmes recibió malas
críticas (no por mi parte ya que, de hecho, me gustó bastante) pero está entre
las 10 películas más vistas de Netflix. Así que tendremos una Enola Holmes 2. Repiten Millie
Bobby Brown, Henry Cavill y Helena Bonham Carter.
2.
Pues ya llegó Fundación. A mí
ya me da para hablar mucho de ella, pero esperaré al final. Sólo digamos que,
de momento, la única relación con Asimov es una cosa que se llama
psicohistoria.
3.
Los protegidos: El regreso. No
entiendo que en 2021 se pueda producir, dirigir y escribir algo así. Hace 10
años la serie original ya parecía vieja. La nueva, en lugar de demostrar que ha
aprendido de los errores, ahonda en ellos. El primer capítulo es un espanto.
4.
Se habla poco de la posible huelga de la IATSE y se debería hablar más de ella
porque podría paralizar Hollywood. Vestuario, peluquería, maquillaje,
animadores… Sería mucho más contundente que la de guionistas, llegaría en
momento mucho peor y las consecuencias son imprevisibles.