Cuando
Hollywood se derrumbe, víctima de su estupidez o ruina económica (o
ambas) aún nos quedará Corea del Sur.
Imaginemos
que el laboratorio de experimentación de Stranger Things
no hubiera estado en Hawkins sino en Corea. Y supongamos que mientras
Once iba a lo suyo nosotros seguimos al resto de niños que
escaparon.
Mientras
aguardamos la segunda temporada de Moving,
están Los
SUPERfrikis.
No son lo mismo. La presente no tiene tanta calidad.
Me
costó muchísimo el primer capítulo. Estuve a punto de abandonar.
Ese ritmo extraño, ese humor oriental de gritos y gestualidad
exagerada, ese prolongar deliberadamente una escena ridícula,
cuestan esfuerzo. Exigen
mucho del espectador occidental aunque vayamos ya cada vez más
prevenidos.
Luego, cuando conocemos a los personajes y nos situamos en los ejes
principales de la acción se hace más asequible.
En
cualquier caso hay que tener agallas para manejar la historia como lo
hacen. Situaciones muy dramáticas y dolorosas y, de pronto, un
chiste descacharrante. Hay cosas terribles como las innumerables
muertes del Niño Inmortal. Ves a ese niño sufriendo una y otra vez
y los responsables de esta serie no se toman nada en serio. Si se les
ocurre un chiste en medio de la mayor tragedia te lo van a colocar.
Los
Niños Prodigio en los que experimentaron saben que van a morir por
mutaciones extrañas. Ellos y su Padre buscan al Niño Inmortal que
les puede curar. Y se enfrentan a unos superhéroes nuevos. Los
SUPERfrikis. Desviaciones de los originales por motivos que no
te voy a contar y tú deberás descubrir.
Me
costó cogerle en ritmo y el tono. Pero le di tiempo y, al final, la
disfruté. Comencé a entender esas disputas interminables, ese
desgañitarse y pelearse por chorradas. Esa humanidad estúpida y
tierna.
Hay
un personaje, Son, que es irritante e inaguantable. A éste no logré
acostumbrarme. Menudo plasta.
No
puedo recomendarla a todo el mundo. Hay que entrar a modos de
interpretación distintos, ritmo, estructura… Pero si aceptas ese
humor ridículo característico de Corea, terminarás por quererla.
Y
cuando termines no te vayas que aún quedan por cerrar algunas
cosillas.
¡Ah!
8 capítulos de 60-75 minutos.

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