25/5/26

Los SUPERfrikis. Temporada 1

Cuando Hollywood se derrumbe, víctima de su estupidez o ruina económica (o ambas) aún nos quedará Corea del Sur.
Imaginemos que el laboratorio de experimentación de Stranger Things no hubiera estado en Hawkins sino en Corea. Y supongamos que mientras Once iba a lo suyo nosotros seguimos al resto de niños que escaparon.
Mientras aguardamos la segunda temporada de Moving, están Los SUPERfrikis. No son lo mismo. La presente no tiene tanta calidad.
Me costó muchísimo el primer capítulo. Estuve a punto de abandonar. Ese ritmo extraño, ese humor oriental de gritos y gestualidad exagerada, ese prolongar deliberadamente una escena ridícula, cuestan esfuerzo. Exigen mucho del espectador occidental aunque vayamos ya cada vez más prevenidos. Luego, cuando conocemos a los personajes y nos situamos en los ejes principales de la acción se hace más asequible.
En cualquier caso hay que tener agallas para manejar la historia como lo hacen. Situaciones muy dramáticas y dolorosas y, de pronto, un chiste descacharrante. Hay cosas terribles como las innumerables muertes del Niño Inmortal. Ves a ese niño sufriendo una y otra vez y los responsables de esta serie no se toman nada en serio. Si se les ocurre un chiste en medio de la mayor tragedia te lo van a colocar.
Los Niños Prodigio en los que experimentaron saben que van a morir por mutaciones extrañas. Ellos y su Padre buscan al Niño Inmortal que les puede curar. Y se enfrentan a unos superhéroes nuevos. Los SUPERfrikis. Desviaciones de los originales por motivos que no te voy a contar y tú deberás descubrir.
Me costó cogerle en ritmo y el tono. Pero le di tiempo y, al final, la disfruté. Comencé a entender esas disputas interminables, ese desgañitarse y pelearse por chorradas. Esa humanidad estúpida y tierna.
Hay un personaje, Son, que es irritante e inaguantable. A éste no logré acostumbrarme. Menudo plasta.
No puedo recomendarla a todo el mundo. Hay que entrar a modos de interpretación distintos, ritmo, estructura… Pero si aceptas ese humor ridículo característico de Corea, terminarás por quererla.
Y cuando termines no te vayas que aún quedan por cerrar algunas cosillas.
¡Ah! 8 capítulos de 60-75 minutos.

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