16/5/26

The Punisher: One Last Kill

Vaya animalada.
Este mediometraje se distribuye de modo bastante equitativo en dos partes. La primera incide en la psicología esquizoide de Frank Castle, el trauma de su pasado y su obsesión. La segunda parte es la violencia física desatada.
Me gusta mucho el primer tramo. Está muy bien contado. Vemos a Frank nítidamente en primeros o medios planos. Todo lo demás a su alrededor está borroso. Calles, gente, peleas, robos, crímenes… Un entorno difuminado al que quiere ignorar, el deseo de ser inmune, aislándose de la sociedad. Me pareció una gran idea para reflejar la psicología del protagonista. Lo curioso es que por muy esquizoide que sea Frank, la ciudad que le envuelve es aún peor.
Y así se explica lo siguiente. Las consecuencias de haberse cargado a los Gnucci, la familia de mafiosos. Van a por él. Y la lógica respuesta a lo John Wick. Pero aquí la violencia no es estilizada, no está coreografiada en la belleza de una danza. Aquí es bestial, cafre, sucia, con sangre pegajosa. Hay minutos brutales, hay una secuencia de sadismo atroz. Y lo agradece una niña.
Creo que la brevedad, los 45 minutos, acentúan lo salvaje de la propuesta. No hay tiempo para dispersarse en otros temas, otras tramas, nada que nos despiste de esa angustia existencial. Transitamos la urbe enloquecida, nos codeamos con la inmoralidad de Frank y terminamos por aceptarlo como la mejor -la única- opción que hay. Es necesario El Castigador. Jon Bernthal tiene al personaje bien asumido.
Una historia contundente, visceral, que va al grano. Problemas psicológicos personales, injusticia social generalizada. Cuando ambas cosas chocan todo el mundo sale perdiendo.
Estas historias de Marvel separadas del canon (como La maldición del Hombre Lobo), esquivan la estética y el tono monocorde de las grandes producciones. Por ello son mucho mejores: arriesgadas, con estilos diferentes, apostando por géneros distintos y estructuras originales.
Impactante.

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