-¡¿Qué?!
-Es
broma.
No
creía que fueran a renovarla tras la primera temporada pero ahora
caigo en la cuenta de que es la típica serie británica sencilla,
encantadora, que seduce a los británicos y que puede tener una
decena de temporadas.
A
mí me encanta. La trama policiaca es un mero añadido para que se
desarrolle la relación entre Chapel y Janie.
Me
parece, realmente, que Gwyneth
Keyworth
es una gran actriz. Tiene una gestualidad acentuada pero sabe
expresarla con naturalidad. Su personaje tiene un gran desparpajo y
espontaneidad, de modo que no parece sobreactuada. Es una combinación
fascinante para la comedia. También
me gusta el vestuario de Janie (para
ser galesa, digo).
Salvo esos pantalones de chándal con una raya roja lateral
(inaceptable
incluso para un galés).
Hay
otra cosa que hacen muy bien. He mencionado en otras ocasiones lo de
la tensión sexual no resuelta. Y que debería seguir así hasta el
fin de la serie. Aquí cometieron el error de resolverla en la
primera temporada pero cortan por lo sano en cuanto empieza la
segunda. Los franceses lo habrían embrollado y lo arrastrarían
hasta la eternidad. Aquí lo terminan y a otra cosa.
Episodio
4. Mi preferido. Conocemos al padre de Janie. Ponen a escurrir a una
comuna hippie y a
los influencer veganos. Reaparece la madre de Janie tras cerrar el
affaire.
Hay
un
guiño al
papel ratonil de
Timothy
Spall
(Peter Pettigrew) en Harry
Potter.
Me encanta la escena en que Spall
y Owen
Teale
se lisonjean mutuamente mientras Gwyneth
Keyworth
escucha atónita y, al fondo, tres hippies hacen gimnasia rara. Pero
sobre todo están bien esos dobles celos de Spall.
Capítulo
muy completo.
Por
contra el que menos me gustó fue el 5, encerrados en la comisaría.
Pudo ser muy divertido pero le faltó chispa y recorrido.
Muy
agradable en su conjunto. Sin complicaciones, entretenida.
-Me
sorprende que no haya más asesinatos en lugares como éste. Viviendo
todos juntos sin wifi. No es natural.

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