14/5/26

Memoria letal

-Toriroraro.
Renny Harlin y Geena Davis habían trabajado juntos en La isla de las cabezas cortadas, todo un fracaso comercial y un éxito en mi memoria. Pero se ve que se lo pasaron bien, les importó un bledo la opinión de la gente y al año siguiente volvieron a por más: Memoria letal.
Tenía cosas increíbles. Y cuando digo increíbles lo digo literalmente: increíbles. Esa secuencia de la granada, salto desde el tercer piso y… Por el bigote de Samuel L. Jackson: es que esa escena aún no ha sido superada. Si te lo tomas en serio claro que pones a parir la peli. Pero es que es divertidísima.
Desde el punto de vista de la acción pudo ser una protoversión de El caso Bourne. Porque esa es la trama. Idéntica. Una mujer amnésica va a descubrir que era una “ejecutora”, formada en un grupo secreto de la CIA para realizar operaciones encubiertas.
El problema eran las idas de la olla del guion y sus malísimos diálogos supuestamente graciosos. Pero es que si hubieran dirigido Liman o Greengrass la saga Bourne se habría adelantado 6 años y como dirige Harlin estamos ante una comedia tontorrona intercalada con escenas de acción.
Harlin lo mezcla todo. La pistola oculta en la bragueta como chorrada y la relevancia que eso tendrá en su momento. Momentos de dirección ingeniosos y tramas estúpidas que están ahí porque se le ocurrió que podía tener su gracia (para él) y que no iban a ningún lado. Es lo que hay. Lo tomas o lo dejas.
Porque hay que reconocerla momentos muy imaginativos. Ya mencioné lo de la granada. Pero es que no se ven muchas torturas como la de la noria de agua. O ideas como la muñeca meona. O el grillo.
En fin. No era buena. Era entretenida. Y ya no espero la segunda parte porque llegó Bourne.

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