17/5/26

Jugada maestra

-Da miedo soñar con cosas pequeñas. Nadie nos enseña cómo hacerlo.
Hay una escena de la película en que hablan de David Copperfield. Claro. No me extrañó. Durante los primeros minutos pensé en ello: este rollo a David Copperfield me está hartando por la voz en off y porque si quisiera leer David Copperfield estaría leyendo David Copperfield.
Luego sigue la historia. La de Becket, que podría heredar 28 mil millones si desaparecieran los 7 primeros herederos. Sólo tiene que matarlos. Me parece una idea muy buena. Acercarte a ese tipo inmoral para ver cómo lo lleva a cabo. Una especie de Ripley moderno. Se le pueden dar muchos enfoques.
La cosa es que, a grandes rasgos, no hay nada malo en el guion. El problema, pienso, es la ejecución. La voz en off por supuesto. Pero es que la planificación, el montaje, el ritmo… Todo es tan anodino y mecánico que me deja indiferente. Y debería impactarme de algún modo, sentirme atraído por la ausencia de conciencia de Becket.
Problema: análisis psicológico cero. Y eso es muy llamativo en un personaje así. No podía dejar de pensar en Ripley y la enorme diferencia en el tratamiento de la personalidad. Tiene que pasar más de la mitad de la película para que comiencen a aparecer motivaciones, conflictos. A partir de cierto momento, ya muy tardío, hay algo de suspense, algún giro interesante.
El final, qué se yo. Es poco creíble, legalmente torpe (un documento fácil de anular). Entiendo que la moralina está en que la codicia es mala. La presencia del sacerdote refuerza la idea de cómo silenciamos la conciencia. Pero no está bien resuelto.
Medianamente entretenida por algunos momentos de suspense pero muy flojita en dirección y en su inverosímil resolución.

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