Hay
una escena de la película en que hablan de David Copperfield.
Claro. No me extrañó. Durante los primeros minutos pensé en ello:
este rollo a David Copperfield me está
hartando por la voz en off y porque si quisiera leer David
Copperfield estaría leyendo David Copperfield.
Luego
sigue la historia. La de Becket, que podría heredar 28 mil millones
si desaparecieran los 7 primeros herederos. Sólo tiene que matarlos.
Me parece una idea muy buena. Acercarte a ese tipo inmoral para ver
cómo lo lleva a cabo. Una especie de Ripley moderno.
Se le pueden dar muchos enfoques.
La
cosa es que, a grandes rasgos, no hay nada malo en el guion. El
problema, pienso, es la ejecución. La voz en off por
supuesto. Pero es que la planificación, el montaje, el ritmo… Todo
es tan anodino y mecánico que me deja indiferente. Y debería
impactarme de algún modo, sentirme atraído por la ausencia de
conciencia de Becket.
Problema:
análisis psicológico cero. Y eso es muy llamativo en un personaje
así. No podía dejar de pensar en Ripley y la enorme
diferencia en el tratamiento de la personalidad. Tiene que pasar más
de la mitad de la película para que comiencen a aparecer
motivaciones, conflictos. A partir de cierto momento, ya muy tardío,
hay algo de suspense, algún giro interesante.
El
final, qué se yo. Es poco creíble, legalmente torpe (un documento
fácil de anular). Entiendo que la moralina está en que la codicia
es mala. La presencia del sacerdote refuerza la idea de cómo
silenciamos la conciencia. Pero no está bien resuelto.
Medianamente
entretenida por algunos momentos de suspense pero muy flojita en
dirección y en su inverosímil resolución.

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