Poca
gente sueña. Y lo hacen en secreto. Los llaman “Delirantes”.
Dicen que traen sufrimiento, caos y convulsionan en el tiempo.
No
tiene sentido buscarle una lógica narrativa. Es una película hecha
por el gusto de hacerla, la estética por la estética, lo visual por
lo visual. Es también un repaso al cine del siglo XX, un homenaje a
los delirantes que lo llevaron a cabo. Hay 4 historias.
Aproximadamente.
Primera:
cine mudo, expresionismo alemán, cine negro americano, orígenes del
cine chino. Me llamó la atención que no hubiera referencias al cine
del Oeste.
Segunda:
Espías, bélico, recuerda a El tercer hombre.
Tercera:
Su arranque es una historieta muy china, complicada para un
occidental, al menos para mí, con esa trama budista; después evoca
a Luna de papel, con toques de comedia, drama y
melodrama.
Cuarta:
Un romance vampírico. Rodado en un largo plano secuencia, lo más
propio del estilo de Bi Gan.
El
final interprétalo como quieras.
Largo viaje hacia la noche es muy compleja pero me sentí cómodo
en ella. Renuncié a la lógica y me dejé llevar por lo evocador. De
fondo había algo tan sencillo como una historia de amor y todo el
mundo puede manejarse con eso. Sigue siendo mi peli favorita del
director. Resurrection es mucho más compleja aún. Lo
entiendo como un anuncio de la muerte del cine, de los soñadores, de
la imaginación.
Al
igual que en su anterior película creo que siguen muy presentes
Lynch y Wong Kar-wai (éste último sobre todo en la
cuarta historia). Se desliza lentamente por lo onírico, dejando el
reposo para la contemplación (contemplación ardua, hay que
trabajársela), una delicia visual de difícil interpretación.
Y
sí: sus 160 minutos pueden acobardar a muchos pero es cine de
verdad, de ese que una IA jamás hará.

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