7/12/25

La empresa de las sillas. Temporada 1

Ron presenta el proyecto de un nuevo centro comercial. Es un gran momento. Al sentarse, la silla se rompe y Ron termina en el suelo haciendo el ridículo. Busca, indignado, la empresa que fabricó las sillas y sospecha que es una fachada para una conspiración criminal gigantesca. Se vuelve paranoico y su paranoia hace que todo se complique aún más.
Pero no eres paranoico si un tipo trata de romperte la cabeza con un tubo metálico como advertencia para que dejes de indagar.
El humor incómodo tuvo un paradigma en Mr. Bean. Un impresentable, un imbécil, un tipo al que no quieres cerca y que la pifia a lo grande allá por donde va. La diferencia entre Mr. Bean y las modernas series incómodas actuales es que ahora todos, absolutamente todos, son imbéciles. Somos imbéciles. Es un retrato de nuestra sociedad. Gente imbécil con reacciones imbéciles haciendo cosas imbéciles del modo más imbécil posible.
Ron avanza en su investigación porque aquellos con quienes topa son tan tarugos como él. Mientras se desmorona su orgullo herido, va quebrándose su vida familiar, laboral… A cada decisión demencial que toma le suceden consecuencias más y más locas.
Me atraía por el suspense pero la solución la dejan para otra temporada. Otra serie más cuya primera temporada es totalmente prescindible. Están más interesados en el humor tontorrón que a mí no me hace mucha gracia. Sólo en contadas ocasiones me hizo reír. Además me irritó tanto grito y tanto desgañitarse por chorradas. A Tim Robinson, el protagonista, es difícil calarle. Lo mismo tiene una reacción de absoluto demente que funciona de modo normal y hasta da muestras de inteligencia. Desconcertante.
En fin. Hay gente que disfruta pasando vergüenza ajena. Yo no. Pensé en abandonar pero la terminé sólo para poder dar una opinión de la serie completa.
Vuelvo a pensar que los yanquis tienen cerebros que no maduran más allá de los 13 años. Da grima ver a adultos comportarse como adolescentes llorones.

No hay comentarios: