8/12/24

Here (Aquí)

Zemeckis
pone la cámara en un sitio y por allí delante va desfilando la Historia. Desde los dinosaurios hasta la actualidad. La cámara acaba dentro de una sala de estar y presenciamos, sobre todo, los avatares de una familia del siglo XX.
Terminé agotado. Apenas estás entrando en una escena, acostumbrándote a su ritmo (comedia, drama, romance, contemplación, tragedia) y ya salta a otra. Tienes un minuto, a veces segundos, entre cambios de época y personajes. Un recuadro en la pantalla te indica que va a cambiar de inmediato, a qué época vamos. Es imposible implicarse, dificilísimo estar atento. Tienes que poner todos tus sentidos en algo que no merece tanto esfuerzo.
Zemeckis siempre demostró un interés por los aspectos tecnológicos más novedosos. A veces le sale bien (Forrest Gump, Regreso al futuro, Contacto) y otras veces no (The Polar Express, Beowulf, Pinocho). En general, yo creo que suele llegar un poco tarde.
En Aquí hay mucho de rejuvenecimiento o envejecimiento facial pero en realidad aquí la cuestión tecnológica no es lo importante. Lo importante es esa tarea de montaje en la que debe haberse divertido muchísimo pero que no da tan buenos frutos como él piensa.
Emocionalmente casi nula, apostando todo a la escena final. Es tan episódica que no llega a interesarte nada de lo que pasa a nadie.
La estrategia de reunir a Tom Hanks y Robin Wright, 30 años después de Forrest Gump, no va a dar los frutos esperados, creo yo. No veo aquí la química, entre otras cosas por ese exceso en la edición.
Llamativa en algunos momentos pero aporta muy poquito en su mensaje de aprovechar la vida, amar a quienes tenemos al lado, lo efímero de la existencia.

7/12/24

El señor de los anillos: La guerra de los Rohirrim

Hay algo de cierto en eso de que los fans de
El señor de los anillos somos difíciles de contentar. Es una afirmación correcta porque Peter Jackson puso el listón muy alto. Eso significa que sabemos lo que se puede hacer. Y, si no tratas de emular ese nivel, mal vamos.
Lo que más me gusta: su concepto artístico, ese toque vikingo que tan bien les va a los “señores de los caballos”.
El principal problema: no me parece una buena animación. No hay fluidez de movimientos. Acaso sirve como recurso estilístico para un flashback o un sueño o algo así. O se mueve un único personaje mientras el resto permanecen estáticos. Toda una película de gran presupuesto (en 2024) con movimientos torpes no me encaja. Me cuesta verla. Me distrae. Me impide centrarme en otras cosas porque no paro de preguntarme: ¿por qué hacen esto? No tiene sentido.
Personalmente creo que Kenji Kamiyama no era el director adecuado. Su estilo es el de series de Ghost in the Shell. Y algunos esquemas estilísticos no son los adecuados.
No es una basurilla como Los anillos de poder. No inventa demasiadas cosas salidas de madre, mantiene la coherencia con el universo de Tolkien, los personajes tienen motivaciones razonables casi siempre, evolucionan de modo adecuado… Digamos que funciona correctamente a grandes rasgos y logra que te mantengas atento sin dar bostezos como en otros productos ya mencionados.
Sustituir a Fréaláf por una chica llamada Hèra. Pues en principio da igual pero, como da igual, ¿por qué no dejar a Fréaláf que es lo que dejó escrito Tolkien? Al final tienen que dar un giro algo extraño para que la peli cuadre con el libro.
Buena banda sonora. Al menos a mí me gustó. Tiene algunos momentos épicos logrados y otros un poco tontos como el olifante y el kraken.
Pensé que el cuerno de Cuernavilla resonaría más pero al menos no es desastrosa. Insisto en que la animación sí debió ser mejor. Obligatoriamente. Veremos cómo se porta la taquilla.

6/12/24

Al margen (616)

1. Espero que Disney pida perdón a aquellos que vieron el tráiler de
Blancanieves. Duele ver esos enanos digitales.
2. John Mathieson, director de fotografía, dice que Ridley Scott se ha vuelto perezoso. Está bien que lo diga gente desde esa posición, a ver si el común de los mortales se convence. Perezoso puedes traducirlo como chapucero. Scott rueda con un montón de cámaras y deja los errores de iluminación y etalonaje a postproducción. Por eso quiere una IA para los efectos especiales y no a personas.
3. Parece que Woody Allen se anima a rodar de nuevo y será en España. Al menos, parcialmente, filmará en Barcelona su próxima película.
4. Pues ya está en marcha Vaiana 3. Claro: 423 millones a nivel mundial en su primer finde.
5. Después de perder 100 millones, Coppola sigue dispuesto a perder aún más dinero con Glimpses of the Moon (un extraño musical en sus propias palabras) y con Distant Vision (inmensa y más ambiciosa que Megalópolis). Da gusto ser rico.

5/12/24

Keratyna

-El feminismo es una farsa y está todo orquestado por reptiles intergalácticos. Como tu novia.
Inclasificable. Detrás, enterrada muy al fondo, hay una buena idea. Pero la película no la ha desenterrado.
Rata es el apodo de nuestro protagonista. Le queda bien. Es un despojo humano. Un guarro, cobarde, irresponsable. No sale apenas de la habitación de la casa de su madre. Sabe que su vecino es un psicópata que mata mujeres morenas pero él no dice ni mu. Al contrario: busca su amistad. Rata vive de colgar vídeos en internet diciendo que hay una conspiración de reptiles extraterrestres.
Un psicópata activo en el piso de arriba, nuestro protagonista en el piso de abajo, con todas las papeletas para convertirse en el nuevo Norman Bates. Una investigación policial.
Planos muy cerrados (estamos en unas habitaciones pequeñas de continuo), fotografía tal cual sale (o eso parece) y, lo que menos me gusta, su estructura arrítmica. En ocasiones no pasa absolutamente nada (conversación con la prostituta durante 15 minutos en la cocina o interrogatorios en bucle con la policía) y otras veces, en unos minutos, se acumula la información: ese final abrupto y rápido que, en cierto modo, tenía que llegar para que el argumento dejase de tener sentido por completo pero la película en sí tuviese una razón para existir.
Hay un pequeño detalle, hacia el final, un toque de fotografía, en la sobreiluminada estación de Las Rozas cuando se pone las gafas de sol: es como ponérnoslas a nosotros. Si eso es lo que más me gustó imagínate cómo será lo demás.
Algo bueno hay por ahí. Pero no se puede contar así, no con esa estructura tan fallida, de escenas de duración y contenido anárquico.
Demasiado rara sin razón.

4/12/24

Oveja sin pastor

-Es la técnica del montaje. Son escenas cortadas con efectos de sonido.
Ya me la recomendaron hace 5 años, cuando se estrenó, pero quedó muy en la periferia de mi memoria. Recientemente volvió a surgir en una conversación.
Es una película muy buena, muy cinematográfica.
La secuencia inicial es un truco para el espectador pero, al mismo tiempo, encierra mucha información de lo que luego veremos (las películas no tienen por qué acabar bien. O sí). El protagonista es bastante cinéfilo y se jugará con ese aspecto de múltiples maneras, tanto en las decisiones que toma como en el apartado visual de escenas que vemos. El prota también nos habla del montaje, del artificio que supone y lo bueno que era Hitchcock. Y, de nuevo, se aplican el cuento.
El montaje en paralelo del combate de boxeo y el homicidio es espectacular.
El suspense y el ritmo son muy precisos. La investigación policial no es una investigación más, es un conflicto entre dos familias. El fallecido es hijo de una policía (Joan Chen). Es también una historia de lo que hacen los padres por sus hijos, con muchos giros que mantienen la atención de continuo. Pero la familia “asesina” nos cae mucho mejor.
Hay una cierta complejidad moral en toda la historia. Está la ley, está el sentido común, están los sentimientos personales y está la conveniencia política. Direcciones en las que tiran los diferentes intereses con fuerzas similares.
Tal vez está un poco forzado la enorme relevancia de las películas que ve el protagonista, pero me parece bien: nos recuerda que sigue siendo una película, un juego, un artificio. Montage, la peli coreana.
Buena película, buena historia, y si te gusta el cine apreciarás cómo juega con los valores fílmicos.
No me gusta esa fotografía verdosa tan habitual del cine chino.

2/12/24

Tokyo Override. Temporada 1

-Una nube de puntos sin optimizar.
La propuesta me parece interesante. Un mundo con barrios divididos por barreras digitales con todo la población controlada mediante IA. Objetivo: optimizar la ciudad. Pero hay gente que prefiere más libertad.
Carreras de motos y hackers. Al mismos tiempo.
La principal razón para ver la serie es que las fotos que vi mostraban muy buenos dibujos. Iban mucho más allá de los habituales conceptos esquemáticos del anime. Ahora bien. Hay demasiada inteligencia artificial en esos dibujos: todo es demasiado pulcro, limpio, simétrico. Tan bien dibujado que parece falso. Hay reflejos en cada ojo, brillos dentro de brillos, metales cromados más de lo que pueden estarlo.
La sombra de Fast & Furious es alargada. Las carreras, los delitos, el enfrentamiento con la poli que a veces se convierte en colegueo, giros imprevisibles bastante previsibles…
Me gustó el argumento hasta cierto punto. La animación muy bonita y demasiado fría. Es difícil intimar con ese universo cyberpunk. Atractiva al primer vistazo pero me temo que deja poco poso.
6 capítulos de unos 20 minutos.

1/12/24

La locura. Temporada 1

-Han decidido que has sido tú y van a ocuparse de que les des la razón.
Muncie Daniels es un prestigioso presentador negro de televisión. Se va a una cabaña en el bosque para escribir un libro. En la cabaña de al lado encuentra a un hombre descuartizado. Empieza a convertirse en el principal sospechoso.
La lectura inmediata, lo que vemos, es una trama de investigación y suspense, algo en la línea de El fugitivo: el protagonista es perseguido y, al mismo tiempo, trata de descubrir la verdad, el complot en el que le han metido. Hay giros, sorpresas, trampas… Hasta ahí todo bien para una serie de entretenimiento.
Pero hay algo más. En cierto momento hablan de Stringer Bell, el personaje de The Wire (en realidad hablan de muchas cosas actuales de la cultura popular) y pienso que aspiran, con otro género, a hacer algo parecido: retratar un momento histórico, cambiando Baltimore por Filadelfia.
Entiéndeme: no tiene la gravedad y seriedad de The Wire. Es bastante más palomitera, tal vez pensemos más en Jack Bauer. Pero me fascinó el repaso que da al clima actual, a la atmósfera enrarecida de los EEUU: venta de armas, supremacistas blancos, grupos libertarios, racismo, esa agresividad latente, la violencia a punto de estallar, las incoherencias educativas, el consumo descontrolado de yerba, las telarañas de los fondos de inversión (Bradley Whitford)… Y lugares, barrios pobres, restaurantes exclusivos, desarrollo inmobiliario. Y razas: blancos, negros, asiáticos, puertorriqueños. Muncie investiga y atraviesa el panorama esquizofrénico en que se han sumido unos Estados Unidos de locura.
Pensé que habría gustado en EEUU pero, claro, las críticas están muy polarizadas porque no se cortan al lanzar andanadas hacia la CNN y esos bancos de inversión que matan gente (colateralmente, por supuesto) para salvar el planeta (Vanguard, Blackrock). Quiero decir que esos medios de comunicación no van a darles precisamente buenas críticas.
Resumiendo: es muy entretenida y ágil pero al mismo tiempo cuenta cosas interesantes. El guion es bueno; muy bueno, incluso, en los diálogos. Está muy lograda su estructura y me parece impactante cómo muestra la impotencia de muchos negros en un sistema esencialmente corrupto y manipulador.
Además se atreve a matar a gente que no esperabas que muriese. Ojo al contundente inicio del capítulo 8. Y a su gran final.