30/1/23

Agencia Lockwood. Temporada 1

-Odio los espejos.
Siempre hay una chica estúpida mirándome.
Tal vez muchas respuestas están en la historia, la tradición. Disney tiene sus mitos: institutos, festivales de primavera, graduación. No tienen historia, sólo biografía. Pero coges una serie británica y tiene el espíritu de Dickens, de Sherlock Holmes, de Shakespeare. Lo llevan en la sangre, en la cultura, en el ADN.
Bastante mejor de lo que me esperaba. Anthony Lockwood es un personaje salido de Arthur Conan Doyle, Lucy es dickensiana, George es el secundario de un teatro shakesperiano (el amigo extravagante y chistoso). Los fantasmas respiran las atmósferas de Wilkie Collins y a veces se cuela el rastro de Doctor Who.
Quizá me estoy pasando, pero esperaba algo muy simple y resulta que hay algo más.
50 años atrás los fantasmas vinieron al mundo. Hay toque de queda por la noche. Algunos adolescentes tienen facilidad para percibirlos y se convierten en cazadores de fantasmas. A los 13 años empiezan a jugarse la vida. Lucy Carlyle tendrá una experiencia traumática y buscará otra agencia que la contrate. Sólo la marginada agencia Lockwood la acepta.
Es interesante descubrir las reglas de ese mundo, es intrigante la conspiración que hay detrás, está bien desarrollado el drama adolescente y conserva siempre un tono adecuado. Ni ñoño ni demasiado brutal. Pero con sus momentos duros, con conflictos.
Alrededor afloran organizaciones gubernamentales, coleccionistas de reliquias, grupos pro-fantasmas, personajes secundarios sugerentes como Flo… Un universo muy coherente y bien entrelazado. Una aventura muy lograda.
Así es la cosa. Disney tenía el monopolio del cine y series adolescentes. Por dejadez permitió que se lo arrebataran. Y Netflix se adueñó de él con Miércoles y Agencia Lockwood. Hacía tiempo que no me acercaba ni con un palo a series de este género y ambas han logrado engancharme.

29/1/23

Kompromat: El expediente ruso

-Los rusos creen que los franceses son cobardes. Y tienen razón.
Mathieu es director de la Alianza Francesa en Irkusk, Siberia. La FSB organiza contra él un Kompromat: una acusación falsa, un compromiso del que no puedes salir. Es decir: una oferta que no puedes rechazar. Lo acusan de pedofilia.
El primer tramo no me gustó, pero es problema mío: no me llevo muy bien con las películas carcelarias. Hay un par de obras maestras sobre el tema, pero las demás no hacen más que repetirse. Es una parte dura y, lo reconozco, bien llevada. Después viene el arresto domiciliario a la espera de juicio. Una situación kafkiana en la que se explica más o menos qué ha llevado a esa absurda situación.
Luego viene la fuga.
Hay cosas un tanto inverosímiles y con frecuencia no entiendo la motivación de algunos personajes, particularmente Svetlana. La embajada francesa queda fatal. Jérôme Salle, el director, se ceba bien. Aunque, claro, son franceses y tal vez la actitud sea comprensible para ellos. Al fin y al cabo cuando se usa la palabra colaboracionismo uno siempre piensa de entrada en Francia.
Pero ahí está el protagonista que aun siendo francés, como es algo personal, no puede aceptar ciertas cosas, ciertos compromisos.
No es gran cosa pero resulta entretenida y sabe mantener la tensión durante todo el metraje.

28/1/23

Tár

 
Lydia Tár (Cate Blanchett) es directora de la Filarmónica de Berlín, casada con la primera violín (Nina Hoss). Ambas tienen una hija. Una vida de éxito. Hay un nombre, Krista Taylor, alguien a quien nunca conoceremos, alguien del pasado, que planea en la vida de Tár. Influirá en sus decisiones, le hará cometer errores, dinamitará su vida.
Tár es una disección de la psicología de un personaje, es una nueva pregunta sobre la diferencia entre la obra del artista y la vida del artista, sobre la cancelación, sobre la fabricación de robots por las redes sociales, sobre una sociedad manipulable. Sobre todo es una película muy buena.
Hay una secuencia importante: la clase con el alumno Max.  Está rodada en un único plano de 10 minutos que es una maravilla. Tiene mucho sentido porque más adelante veremos qué ocurre cuando el montaje fragmente ese relato. Pero además contiene dos elementos a modo de profecía: esa declaración de que es una lesbiana intensa (de ahí arrancarán serios problemas) y esa patada a los ofendiditos, los que desean ser ofendidos para justificarse a sí mismos moralmente. El estúpido que se limita intelectualmente porque Bach era un hombre blanco hetero.
La película empieza con los créditos finales. La primera escena es una especie de charla TED de 15 minutos, una entrevista en la que Tár habla sobre música. La trama nos muestra a la protagonista como alguien equilibrada, objetiva, justa, por encima de cualquier prejuicio. Y, poco a poco, esa fachada se irá desmoronando: favoritismos, acusaciones de abuso sexual, abuso de poder.
Lo fácil habría sido poner ahí a un hombre heterosexual. Y ahora mismo sería la principal candidata al Oscar. Pero el director se la juega al poner a una lesbiana, suprimiendo cualquier posible perspectiva de género, sacudiendo los clichés y los juicios. Ni siquiera él juzga. Simplemente nos muestra a Tár en su devenir. Que no sepamos qué pasó realmente con Krista es otro riesgo añadido a nuestros prejuicios.
Son 160 minutos de un drama minucioso. No es para todo el mundo. Pero es cine puro, arriesgado, muy medido en sus tiempos, en sus elipsis, en toda su concepción. Sólo he mencionado aspectos de la superficie porque hay mucho más para analizar.
Un apunte cómico: el momento del acordeón.
¿Es necesario decir que Blanchett está inmensa, magnífica, descomunal?

27/1/23

Al margen (520)

1. Han pasado 105 días desde el final de
El señor de los anillos: Los anillos de poder y Amazon aún no ha despedido a J.D. Payne y Patrick McKay.
2. Los Razzie son tan arbitrarios como los Oscar. Pero tienen una ventaja: son graciosos. Nominación para Blonde como peor película y para Tom Hanks en doblete: peor actor en Pinocho (la de Disney) y peor actor secundario en Elvis.
3. Los Oscar siguen creyendo que “mejor” es sinónimo de “más taquillera”. Top Gun: Maverick y Avatar 2. ¿En serio?
4. Madonna iba a hacer una película sobre sí misma. Producción, guión, dirección… Todo muy egocéntrico. Universal lo ha cancelado. Una posible razón es que Madonna tiene otras cosas que hacer (una gira). Otra razón, supongo, es que sonaba demasiado absurdo.

26/1/23

Julia. Temporada 1

Mi afición a la cocina es nula y, sin embargo, sé quién es
Julia Child. Así de importante es esta señora. Ni me he acercado a su famoso libro de recetas pero que yo sepa de su existencia significa lo relevante que es.
Veo la serie, básicamente, para observar otro lado de Sarah Lancashire. Es impresionante verla en Happy Valley y en Julia. Personajes absolutamente diferentes, radicalmente distintos, casi opuestos. La encallecida y ruda policía de pueblo por un lado, la encantadora y maravillosa chef por otro. No es sólo cómo la caracterizan. Es su cambio en la gestualidad, la forma de moverse, la voz… Realmente parecen dos actrices. Una interpretación descomunal.
Julia tiene lo justo de biográfica. Hay mucha invención detrás, sobre todo en lo encajonar morcillas ideológicas de boga en la actualidad y que a Julia Child le habrían importado un pimiento.
Bien. Es una serie con buen rollo, con la intención de hacer pasar un rato agradable y ya está. Pero ya digo: merece la pena por ver los cambios de registro de la actriz principal.
No es una serie que se deba recomendar alegremente: engordas mientras la ves.

23/1/23

Jung_E

La idea tiene un gran potencial, tanto que, de haberse tratado bien, pudo ser el origen de un nuevo universo. Las guerras entre los Aliados y la República Adriana (colonias espaciales 8,12 y 13) son sugerentes. De ahí se podría sacar oro.
Los dilemas éticos propuestos son muy interesantes. Clonación cerebral, ciudadanos de distintos niveles, la sociedad de clases llevada al extremo, las relaciones humanas… Pero ahí está el problema: son ideas que no se desarrollan.
Las secuencias de acción son espectaculares y están muy mal repartidas. La calidad de los efectos especiales es apabullante y la imaginación para desarrollarlas es evidente. Pero coloca una al principio y todas las demás al final.
El gran problema es su tramo central: cuestiones éticas apiladas, amontonadas, sugeridas, sin desarrollo. No sólo no profundiza sino que acaba cansando por lo repetitivo.
El drama de la madre y la hija pudo ser brillante. Por momentos lo es, pero acaba devorado en esa vorágine de indefinición, de no saber exactamente qué quiere contar. Tienen un universo estupendo que pudieron explorar en varias películas y juntan en una sola todo lo que se les ocurrió.
Los personajes. El personaje del director Kim es uno de los más estúpidos y lamentables que se hayan podido ver en una pantalla. No puedes meter un personaje así en una película de este estilo. Destruye toda verosimilitud, te saca de la narración, la entorpece.
Demasiadas cosas juntas muy mal combinadas. Pudo ser una película sobresaliente y no sé si aprobarla.
De verdad: qué sugerente y qué caos. Una pena.

22/1/23

Decision to Leave

-Matar es como fumar. Sólo la primera vez es difícil.
Un escalador solitario muere al caer de la montaña. El detective que investiga el caso está tan seguro de la culpabilidad de la esposa, Seo-rae, como de que se está enamorando de ella.
Hay una trama policiaca de suspense, hay drama, hay algún que otro momento cómico desconcertante pero, sobre todo, es una tragedia romántica, entre Hitchcock y Wong Kar-Wai, entre Vértigo y Deseando amar.
Park Chan-wook recupera ese modelo de femme fatale misteriosa, contradictoria, incomprensible, una Kim Novak transmutada en una inmigrante china en Corea, una mujer que transita por el mundo como si fuera ajena a él, portadora de su propio universo en el que acontecen muertes. Y el policía, irremediablemente, se ve atrapado. La obsesión por la mujer, el misterio tras ella, es más importante que el misterio del caso en sí. Así que el policía se embarca en la misión imposible de descifrar el eterno femenino.
La planificación y el montaje son asombrosos. Hay ingenio, originalidad. Es fascinante el modo de mostrarnos la creciente intimidad entre Hae-joon y Seo-rae mediante recursos cinematográficos. Él la observa con los prismáticos desde lejos, pero está a su lado, él llama por teléfono, pero la conversación ocurre en la casa… Y el ejercicio de imaginarse junto a ella provoca que apenas pueda separarse de ella.
Una fotografía melancólica, una música envolvente, realzan cada escena, ya sea misterio, drama o romance.
No es para todo tipo de públicos. Es “lenta” con el tempo adecuado. Aunque reconozco que a sus 140 minutos sí le sobran algunas cosas, alguna trama colateral, algunas ocurrencias caprichosas. Pero en cualquier caso es cine de verdad, alguien que sabe usar los recursos cinematográficos para dar forma a la historia.