1.
Warner pagó a más de 2.000 influencers
para que hiciesen críticas positivas de Cumbres
Borrascosas.
Hay muchas cosas malas en esto. Desde la poca confianza en tu
producto hasta la falta de ética de miles de personas. A este nivel
de corrupción moral de la sociedad en que vivimos lo llaman "contenido patrocinado". Dudo que vuelva a ver algo de Emerald
Fennell.
2.
A 28 años después le fue mal. Como los ejecutivos de
las productoras no se enteran de nada, insistieron con 28 años después: El templo de los huesos. Y le fue peor. Imagino que
seguirían intentándolo con otra parte más pero ya no hay dinero.
Todo apunta a que no habrá tercera parte. Nos quedamos sin Cillian
Murphy pero es que nada de esto era necesario. No como lo
contaron.
3.
Hay mucha gente sorprendida -supuestamente- porque Marty Supreme se fue de vacío en los BAFTA. A mí me parece lo más
natural del mundo. Pero claro: a mí no me pagan las productoras para
decir lo contrario de lo que pienso.
5.
Me gusta: Paul Thomas Anderson, con un simple "no soy
político, soy cineasta", se negó a hablar de política, al igual
que Wim Wenders, Ethan Hawke, Rupert Grint y
Neil Patrick Harris. Ojalá cundiera el ejemplo y los
cineastas se metieran la ideología por ahí.

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