16/2/26

Small Prophets. Temporada 1

No voy a tolerar que me llenéis la sección de comentarios con disputas políticamente correctas o incorrectas acerca de quién es “raro” o “normal”. Pienso que, a grandes rasgos, la mera intuición y la buena voluntad sirve para entendernos.
Digo esto porque es una serie de gente rara que hace cosas raras. Gente muy rara, amable, maniática, desubicada, solitaria, muy humana, que ve a los otros como raros pero que logran convivir aceptando las rarezas mutuas. Es una serie que sólo te gustará si disfrutas viendo a británicos suburbanos de hábitos infrecuentes.
El protagonista es Mike Sleep, trabaja en un supermercado, vacila a los clientes, es amigo de otra dependienta que nunca hace nada, trata de esquivar a un encargado que se asegura de que descansen, tiene un vecino quisquilloso, una vecina extravagante, un cuñado con sus propios planes, una novia que desapareció y un padre en una residencia de ancianos que, durante la guerra, conoció en Egipto a un italiano metafísico y alquimista.
Esto último es importante porque aún conserva la fórmula para crear homúnculos profetas.
¿Qué? ¿Cómo te has quedado?
Es una serie de homúnculos profetas en la campiña inglesa. Lo típico.
Lo que a mí más me gusta. También hay niños ladrones, manchas de aceite con forma de conejo, una parejita misteriosa intrigando, un meteorito y unos arranques de delicadeza, de afecto, que te dejan desarmado. Siempre se las apañan para encontrar el corazón tras la máscara más fría.
Además de los personajes me gusta todo. Su tono marciano, la disposición de la casa de Mike, la banda sonora (especialmente los cierres de Cinder Well)…
Que continuará, dice al final. Muy bien. Cierran lo que tienen que cerrar y veremos cómo sigue esta maravillosa locura. 6 capítulos de 30 minutos.

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