19/2/26

Hasta que llegó su hora

-Está tallando un trozo de madera. Y tengo el presentimiento de que, cuando acabe, va a ocurrir algo.
Me parece una película casi perfecta. Puedo ponerle peros a algunos momentos del montaje. Dicen que no los hay en la versión definitiva pero a mí hay cosas (no realmente relevantes) que siguen sin convencerme. En la versión española se le podría criticar también el título. ¿Quién tradujo así C'era una volta il West o Once Upon a Time in the West?
Dejando eso a un lado es un film descomunal desde la célebre secuencia de apertura. 10 minutos largos en los que no pasa nada pero que te ponen nervioso sin que sepas el porqué. Sucederá algo violento sin tener clara la razón.
Un terreno con agua, en mitad de una zona desértica, se convierte en un bien preciado cuando se proyecta que el ferrocarril pase por allí.
Claudia Cardinale era la viuda Jill, propietaria del terreno. Henry Fonda, casi en su único papel de villano, era Frank. Ver a Fonda interpretando a un tipo tan sádico sorprendía. En defensa de la dama (dama ahora, hasta hace poco prostituta), estaba un forajido llamado Cheyenne (Jason Robards) que odia a Frank y un imponente Charles Bronson al que sólo le conoceremos con el apodo de Armónica y que odiaba a Frank más aún que Cheyenne por un motivo que sólo conoceremos al final.
Sergio Leone seguía la estela de su trilogía del “hombre sin nombre” destilando toda la esencia del spaghetti western. Ese ritmo pausado, los duelos con primeros y primerísimos planos, las secuencias de tensión prolongada con resolución en un instante, escenarios desérticos que te hacen mascar polvo, tipos duros de los que sólo puede quedar uno…
Aquí añadía a una mujer cuyo papel tenía más peso. El ferrocarril ponía punto final al Oeste para dar paso a la civilización. Jill venía a ser otro punto civilizador, un elemento de cordura. Ella misma dejaba de ser la prostituta, el caos, lo salvaje, para convertirse en la dama, la constructora de una ciudad y del orden.
Ah. Y por supuesto la banda sonora de Ennio Morricone.
166 minutos de puro cine.

No hay comentarios: