28/2/26

Scarlet

Mamoru Hosoda
nos tiene muy mal acostumbrados. Vamos a sus películas pensando que las puntuaremos con un 8, un 9 o un 10. Scarlet ha decepcionado muchísimo en Japón porque piensan que no está al nivel de las anteriores. Yo también lo creo.
Pero eso no significa que sea mala película. Le bajo a un 7 y me quedo tranquilo.
Hosoda es desmedidamente ambicioso. Arriesga en todo. En todos los niveles: estético, argumental, conceptual. Te rompe la cintura continuamente.
Sin tapujos trata de versionar a Hamlet. Estamos en Dinamarca en el siglo XVI y el rey Amleth es ejecutado por su hermano para casarse con la reina. Scarlet, la hija de Amleth jura venganza.
Lo que viene es otra cosa. Un universo -un purgatorio, más o menos- donde confluyen todos los universos, planteamientos acerca del sentido de la existencia, la venganza, el perdón, el amor, la lucha para liberarnos de nuestros defectos, el caos emocional y de conocimiento (de ignorancia) que todos llevamos dentro… Ser o no ser. Y cambian estilos. 2D, 3D, blanco y negro con parte en color… En algunos momentos es casi minimalista, con dibujos que son básicamente líneas muy simples, otras veces hay apabullantes escenas de masas, espectaculares combates. Y, claro, el tiempo no tiene por qué ser lineal y podemos echar un vistazo a realidades alternativas.
En ocasiones hasta me recordaba a El árbol de la vida. Pero son cosas mías.
El problema es que es muy difícil seguirle el ritmo al director. Es, claramente, una película muy personal. Entre la épica y la interioridad. Toda esa locura visual externa es la expresión de lo emocional.
Es compleja. No estamos cómodos porque las cosas se mueven en direcciones imprevisibles. Entiendo la decepción pero sigue siendo una película muy buena. Y sí: también muy personal, muy hecha para él mismo. Agradezco una vez más que alguien corra riesgos, evitando los caminos trillados.

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