Mamoru
Hosoda
nos tiene muy mal acostumbrados. Vamos a sus películas pensando que
las puntuaremos con un 8, un 9 o un 10. Scarlet
ha decepcionado muchísimo en Japón porque piensan que no está al
nivel de las anteriores. Yo también lo creo.
Pero
eso no significa que sea mala película. Le bajo a un 7 y me quedo
tranquilo.
Hosoda
es desmedidamente ambicioso. Arriesga
en todo.
En todos los niveles: estético, argumental, conceptual. Te rompe la
cintura continuamente.
Sin
tapujos trata de versionar a Hamlet.
Estamos en Dinamarca en el siglo XVI y el rey Amleth es ejecutado por
su hermano para casarse con la reina. Scarlet, la hija de Amleth jura
venganza.
Lo
que viene es otra cosa. Un universo -un purgatorio, más o menos-
donde confluyen todos los universos, planteamientos acerca del
sentido de la existencia, la venganza, el perdón, el amor, la lucha
para liberarnos de nuestros defectos, el caos emocional y de
conocimiento (de
ignorancia) que
todos llevamos dentro… Ser o no ser. Y cambian estilos. 2D, 3D,
blanco y negro con parte en color… En algunos momentos es casi
minimalista, con dibujos que son básicamente líneas muy simples,
otras veces hay apabullantes escenas de masas, espectaculares
combates. Y, claro, el tiempo no tiene por qué ser lineal y podemos
echar un vistazo a realidades alternativas.
El
problema es que es muy difícil seguirle el ritmo al director. Es,
claramente, una película muy personal. Entre la épica y la
interioridad. Toda esa locura visual externa es la expresión de lo
emocional.
Es
compleja. No
estamos cómodos porque las cosas se mueven en direcciones
imprevisibles. Entiendo la decepción pero sigue siendo una película
muy buena. Y sí: también muy personal, muy hecha para él mismo.
Agradezco
una vez más que alguien corra riesgos, evitando los caminos
trillados.

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