22/2/26

Little Amélie

-Debo recordarlo todo.
Hay que reconocerle a Amélie Nothomb que ha sabido sacarle mucho partido a su experiencia como belga expatriada en Japón desde la literatura y el cine. Nació allí porque su padre era diplomático. Bebe de las 2 culturas y es lo que cuenta: el choque cultural.
El brutal choque cultural.
Porque Japón es difícil. El núcleo de la peliculita (77 minutos) está en esa discusión entre la niñera Nishio-san y la casera Kashima-san. Una fuerte disputa que expresa la radical diferencia entre Japón y el resto del mundo. No es sólo la experiencia de las bombas atómicas, lo que Occidente hizo a Japón. Es la cultura intransferible, es la voluntad de no mezclarse, es el deseo de que Japón permanezca siempre anclado a unas tradiciones inmutables. No quieren nada de fuera y tampoco quieren que otros adopten su cultura. Una especie de solipsismo nacional.
Obviamente Amélie cuenta cómo imagina, siendo adulta, qué imaginaba siendo niña entremezclado de recuerdos reales. Creo que la animación le viene bien a ese concepto, una especie de cuento que se cuenta a sí misma. Me gusta su estética colorista, de formas diluidas, fluctuantes.
Aunque el centro de la historia sea el choque cultural también cuenta su entorno familiar (padres y hermanos) y el amor por la primera extraña: la abuela. ¿O fue amor por el chocolate blanco? Luego su amor por Nishio, la niñera, casi como una segunda madre.
Una historieta dulce, nostálgica, un poquito dolorosa, que trata del desgarro de una niña que se cree japonesa siendo belga y cuya incómoda dualidad permanecerá ahí toda la vida.
Una vez más el título español me parece estúpido. ¿Por qué en inglés?

No hay comentarios: